Connect with us

Opinión

El cartero siempre llama dos veces: última llamada al sentido común, sin vuelta atrás

Avatar

Published

on

¡Comparte esta publicación!

Después de esta sucesión de elecciones, las generales del pasado 28 de Abril, de muy triste resultado para España, y las del próximo domingo 26, municipales, autonómicas y europeas, de muy incierto resultado, en las que -en mi opinión- nos jugamos mucho más que cuatro años de que uno u otro color “rija” -o termine de destrozar- los destinos de los más de ocho mil municipios -¡qué barbaridad! y ¡qué derroche!, hoy que se habla de globalización-, doce comunidades -Valencia ya decidió, mal, y las tres mal llamadas ‘históricas’ y Andalucía van por libre- y dos ciudades autónomas -¡qué estupidez administrativa!-, además de la más que dudosa representación en Europa, no me pregunten por qué, pero me vino a la cabeza el nombre de ese libro de James M. Cain (1934), llevado después al cine en dos versiones, con el título de “El cartero siempre llama dos veces”.

Seguramente, algún lector me dirá que el “tórrido” argumento de esa conocida obra no tenga mucho que ver con la sucesión de elecciones, aunque sí convendrá conmigo en que lo del próximo domingo es una “segunda llamada a las urnas”, en cuatro semanas, que da la oportunidad de reconsiderar el sentido del voto que hace menos de un mes dio un resultado, cuando menos, preocupante, para un alto porcentaje de españoles. Y creo también que coincidirán conmigo muchos lectores en que, en función de lo que resulte el día 26-M, las posibles “relaciones” derivadas de las elecciones generales pueden dejar el citado libro en una novelita rosa frente a lo que nos pueda deparar el previsible pacto para formar gobierno y los posteriores durante la legislatura, de un partido dispuesto a “prostituirse” para conseguir su principal objetivo, seguir en el poder, entregado a unos socios que quieren acabar con la España centenaria y, tal vez, con la Monarquía parlamentaria ¿consolidada? tras la ejemplar Transición “de la Ley a la Ley” de 1978, hoy más en peligro que nunca desde que la llegada al poder del nefasto “presidente por accidente” -o, mejor dicho, atentado- despertara las dos Españas machadianas que su clon aventajado, Pedro Sánchez, podría rematar justo 365 días después de la moción de censura de hace casi un año -¡cómo vuela el tiempo!-, si no recuperamos la razón dentro de tres días y el sentido común se impone a las vísceras que ganaron la primera vuelta.

Lo visto estos días en la constitución de las Cámaras que sorprendentemente consolidan lo iniciado en las de 2015 y 2016, empeorándolo con el aumento de independentistas, y han llevado al Congreso y Senado -tercera y cuarta instituciones del Estado- a dos nacionalistas catalanes, Meritxell Batet -remedo de apellido y triste paso por el Ministerio de Administración Territorial, el zorro cuidando las gallinas- y Manuel Cruz, sustituyendo al defenestrado -por los independentistas- Miguel Iceta, como senador autonómico, en lo que sin duda son dos guiños al separatismo catalán, dando una primera señal de alarma. Sus dos primeras decisiones o manifestaciones, respectivamente, no dejan lugar a dudas. La del Congreso intenta “ganar tiempo” -yo diría más bien perderlo en su espurio interés de poner arena en el engranaje del Tribunal Supremo- para que la suspensión de los cuatro diputados y del senador golpistas, que recoge el Art. 384 bis de la LECRIM, no se produzca antes de las próximas elecciones, pese a la petición de la Fiscalía del TS a ambas cámaras de llevarla a efecto de manera inmediata en virtud del citado artículo. El del Senado responde en una entrevista en El Confidencial que “Yo tengo la sensación de que el 155 no está cerca”, como un primer aviso de su postura contemplativa hacia el desafío catalán.

Ante la lamentable presencia de golpistas en las listas electorales, que los han llevado a que puedan ser “elegidos” diputados o senadores, uno, en su ignorancia política, se hace la pregunta de ¿qué hicieron PSOE y PP con sus mayorías absolutas que no cambiaron la Ley Electoral para evitar esto, además de la injusta sobrerrepresentación que produce la concentración en pocas provincias del voto nacionalista, y la Ley de Partidos para impedir que formaciones de marcado carácter separatista puedan comparecer en los comicios nacionales? Pero ese es otro asunto ya tratado y sobre el que habrá que volver a insistir si se consigue evitar lo que puede venir.

Advertisement

Creo también, que no pocos españoles estarán de acuerdo en que una nueva victoria de la izquierda, apoyada por el neocomunismo y el nacionalismo periférico, filoetarras incluidos, puede suponer una situación de difícil, si no imposible, marcha atrás por la vía pacífica, conociendo la especial idiosincrasia del pueblo español, tan poco dado a la cordura cuando se despiertan los odios -casi olvidados entre 1978 y 2004- hoy ya “desperezándose” o despegando del “lecho de la templanza”. Otra circunstancia que tampoco han demostrado conocer los que hasta ahora nos gobernaron.

En ese sentido, un grupo de españoles, sin adscripción política alguna pero unidos por la enorme preocupación de que lo acontecido el 28-A se convierta en una situación irreversible para España, antesala de una nueva -y quizás a la griega- crisis económica, ahondando aún más en la ya evidente crisis social y educacional, que ponga en juego el sistema que nos dimos en 1978 con gran generosidad de vencedores y vencidos -visto lo visto, mucho más por parte de los primeros que de los segundos, que ya vemos como reaparecen-, hicimos público un Manifiesto por España llamando a la unificación del voto en torno a la única alternativa que puede hacer frente a la consolidación de la izquierda y sus socios, por encima de los egos personales y anteponiendo el bien mayor que es España y su continuidad como uno de los mejores países del mundo, fuerte y unido. Y unos días después, diez exactamente, dejamos constancia en rueda de prensa de un nuevo documento en el que dejábamos “10 RAZONES PARA CONCENTRAR EL VOTO EN EL PARTIDO POPULAR DE CASADO” y otras “10 RAZONES PARA NO VOTAR A VOX”, gran culpable a nuestro juicio de que Sánchez haya sido el ganador relativo en las pasadas elecciones, por su manipulación oportunista del desencanto con el Partido Popular de Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría -que ahora toca aparcar-.

Entre las primeras 10 RAZONES, dijimos a la prensa que “la división del voto entre esas mal llamadas tres derechas -invento interesado del cuarto poder dominado hoy por la izquierda- actuó como ‘divide y vencerás´ interesado; que “votar a VOX fue votar a Sánchez”, que “Ciudadanos, partido veleta, sólo aspiraba a erigirse como líder de la oposición, sin propuestas concretas para España y que a VOX lo movía su intento de desgastar o incluso suplantar al PP”, que ambos partidos desatendieron la llamada de Pablo Casado a la “Convergencia electoral -para el Congreso- en aquellas provincias en las que el reparto de la Ley D’Hont podría castigar la división del voto y en previsión -para el Senado- de la necesidad de una posible nueva aplicación del artículo 155 de la C. E.”, ahora descartada por el nuevo presidente de la Cámara Alta, hoy menos “alta” que nunca.

Entre las segundas 10 RAZONES, planteamos nuestras serias dudas sobre el “origen de la financiación de VOX hasta ahora inexplicable e inexplicada”, con casos sub júdice como el de “la venta de 18.100 euros en participaciones de unos décimos de lotería ni siquiera comprados”; denunciamos su “falta de democracia y debate interno hasta suprimir elecciones primarias en 2019 y modificar Estatutos para dar al presidente carácter vitalicio y poder omnímodo”, dejando a ”sus afiliados como españoles de segunda, sin derechos políticos”; resaltamos la “opacidad en sus relaciones con organizaciones de marcado tinte fundamentalista”; haber sustituido su repetido eslogan de “buscamos el talento” por el amiguismo y la familia, hasta llevar en sus listas a la “responsable de recursos humanos de un club de citas de lujo de Marbella” y a “condenados en firme por administración desleal o condenados por delitos de tipo fiscal”; pusimos al descubierto la duplicidad de candidatos en varias listas: “Javier Ortega, nº 3 al Congreso y nº 1 a la Alcaldía de Madrid; Pedro Fernández, nº 1 por Zaragoza al Congreso y nº 2 a la Alcaldía de Madrid, etc.

Es decir, justo lo contrario de lo que predicaban, “una persona, un cargo”; pedían que los partidos políticos “se mantengan exclusivamente con las cuotas de sus afiliados”, pero no se sabe que hayan devuelto un solo euro de las subvenciones del Estado por los votos recibidos ni que sus diputados andaluces “hayan renunciado a los sueldos de una organización que quieren suprimir”, las autonomías; dejamos en entredicho su cacareado talante democrático al “no dejar entrar a sus debates, presentaciones de candidatos, ruedas de prensa, etc., a los periodistas de medios que ellos consideran hostiles”; revelamos que “muchos afiliados se quejan de la inoperancia del Comité de Garantías, que no responde a las reclamaciones presentadas y expulsa sin la menor garantía procedimental”; por último dejamos constancia de que “Abascal es un político profesional” que no ha hecho otra cosa en su vida, “poco formado y nada amante del esfuerzo” y que “ha dado muestras de su falta de escrúpulos y deslealtad, como con Alejo Vidal-Quadras -que lo recogió generosamente de la calle- y con el PP del que vivió con salarios de 83.000 euros al año” y “Hace gala de su victimismo para ganarse la simpatía de los españoles que empatizamos con las víctimas de ETA”.

Advertisement

Viendo el manejo de “SU” partido, podemos hacernos idea de cómo “manejaría” España. Su desmedida ambición y su sed de venganza contra el Partido Popular, que no tuvo más remedio que echarlo, han propiciado dejar España en manos del PSOE desleal de Pedro Sánchez y su posible alianza con la extrema izquierda de Podemos y el separatismo nacionalista vasco y catalán, junto a los filoetarras, que “quieren acabar con la Monarquía Parlamentaria y FEDERALIZAR España” con “grave riesgo de quiebra de la Economía, el Empleo, la Seguridad Ciudadana y la Unidad” de más de quinientos años de la que disfrutams, y todo lo que ello puede suponer de repercusión en el plano internacional de una Nación que es “la segunda más antigua del Mundo, después de Japón”.

Si ante las generales hacía ese llamamiento a título personal, temiéndome el peor de los resultados como buen conocedor de lo que la reacción visceral del votante español puede acarrear -recuérdese la reacción tras los atentados del 11M, por no irnos más lejos-, mucho más ahora ante una ocasión que el destino nos brinda de nuevo en algo que no suele ser frecuente, que “el tren -al contrario que el cartero-, pare dos veces en la misma estación”, la de la salvación de España, antes de que sólo quede el lamento y “llorar por la leche derramada”.

Se impone pues que el Sentido de Estado, ese del que la gran mayoría de nuestros políticos de las cuatro últimas décadas han demostrado no saber de qué se trata, aparezca en los españoles de bien, frente a los intereses partidistas y personales, los odios -producto del desencanto, justificado o exagerado-, la manipulación de los sentimientos para ver satisfechos deseos de venganza personal por supuestas cuentas pendientes o las ambiciones desnortadas y megalómanas de algunos que se creen líderes salvadores de la Patria sin pasar de gallitos de barrio. España bien merece ese esfuerzo de la Sociedad Civil.

Advertisement
Advertisement
Click para comentar

Escriba una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

España

Contra la debilidad mental occidental: La esclavitud en el Islam todavía sigue vigente (Y siempre ha apuntado CONTRA EUROPA) Por Ernesto Milá

Ernesto Milá

Published

on

¡Comparte esta publicación!

Introducción a La esclavitud en el Islam, libro que estará disponible en breve.

Durante siglos, especialmente del XVI a principios del XIX, nuestras costas fueron hostigadas por piratas berberiscos. Querían vengar la “pérdida de Al-Andalus” (esto es, la Reconquista). La captura de poblaciones costeras del norte del Mediterráneo para venderlas en los mercados de esclavos del Magreb o negociar su rescate se convirtió en una práctica habitual entre las poblaciones del norte de África. Quienes practicaban estas razzias, que hacían imposible la vida en nuestras costas, eran considerados “yihâdistas”. Este comercio de esclavos europeos existió, por mucho que los “multiculturalistas” de hoy quieran olvidarlo.

Todavía ningún gobierno del Magreb se ha disculpado por estos actos.

*    *    *

LA CAÍDA DEL PRIMER ARGUMENTO INMIGRACIONISTA: 

Advertisement

EUROPA NECESITA TRABAJADORES

Hoy, ya nadie puede dudar que el primer argumento que se utilizó para justificar la presencia de compactos núcleos musulmanes en Europa Occidental –aquel que afirmaba que eran necesarios inyectar inmigrantes para pagar las pensiones de los abuelos…– era una simple falacia. La realidad es que, las pensiones de los abuelos –yo lo soy– pierden cada día poder adquisitivo porque a los gobiernos de nuestro entorno les es necesario comprar la “paz étnica y social” subvencionando a los recién llegados. No hay dinero para todos. Y los que llevan las de perder es la parte más débil: los jubilados. La inmigración es hoy una pesada carga económica para todos los Estados que se han negado durante décadas a controlarla.

Desde, como mínimo, 2008, la inmigración ha variado su carácter; hasta ese momento, podía pensarse que los motivos del desplazamiento hacia España se debían a la posibilidad de integrarse en nuestro mercado laboral y, en especial, en el sector de la construcción. Pero, desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, con la mecanización progresiva de la agricultura, las deslocalizaciones y el proceso de desindustrialización creciente, es casi seguro que, hoy, pocos de los inmigrantes que llegan a España, –especialmente los que no tienen ningún tipo de cualificación profesional (esto es, la mayoría)–, tengan como proyecto personal integrarse en el mercado laboral y vivir del propio trabajo, ahorrar para volver al país de origen con capital suficiente para emprender una nueva vida.

Se suele creer que las motivaciones de los inmigrantes en el siglo XXI son las mismas que las de los españoles, portugueses e italianos que se desplazaron a Francia, Suiza, Alemania, Benelux, en los años 50 y 60, para reconstruir países que habían sido demolidos por la Segunda Guerra Mundial. En aquella inmigración existía la voluntad de trabajar durante unos años en unos países con unos niveles salariales mucho más altos, poder ahorrar llevando una vida austera (pero no miserable), acumular cierto patrimonio que les permitiera abrir un pequeño negocio o, simplemente, comprar una vivienda al regresar a la Patria. Esa inmigración, no es la actual.

Nuestros inmigrantes querían regresar –en grandísima medida– al país que habían abandonado. Iban a trabajar, a esforzarse, a partirse el espinazo para llevar a la práctica un proyecto personal legítimo y que enriquecía a todas las partes: a los receptores de inmigración porque sabían que los recién llegados eran gente dura y dispuesta a trabajar. A los inmigrantes porque, a cambio de su trabajo, recibían un salario muy superior al del mismo oficio en España y podían ahorrar. Al país emisor de inmigrantes porque allí recibían formación y volvían con una capacitación laboral superior a la que habían partido, sin olvidar que su trabajo en el extranjero generaba unas divisas preciosas en aquel momento para garantizar intercambios comerciales. Aquellos inmigrantes –nuestra inmigración– no planteaban problemas de convivencia, ni choques culturales; fieles al dicho “donde fueres, haz lo que vieres”, nuestra gente se integró perfectamente en la sociedad que los recibió. Nada de todo esto vale para el actual fenómeno migratorio.

Advertisement

Ya no hay países en Europa Occidental que precisen ser reconstruidos después de una guerra. Tampoco hay un mercado laboral en expansión que permita pensar que, sin un alto nivel de cualificación y sólo en determinadas profesiones, vayan a encontrar trabajo bien remunerado. Ni siquiera para españoles, los salarios medios –a la vista del coste de la vida– permiten ahorrar gran cosa. Ningún inmigrante, en su sano juicio, puede transmitir a otros como él que residen en su propio país, la idea de que valga la pena venir a España para trabajar: la realidad es que, aquí y ahora, el poco trabajo que existe para gentes con poca o nula cualificación profesional, no permite ni vivir dignamente, ni mucho menos ahorrar. Entonces ¿por qué viene la inmigración?

Vale la pena no engañarse al respecto. Y los medios de comunicación, así como los diferentes gobiernos, de derechas y de izquierdas, llevan casi treinta años engañándose y falseando datos, cifras y circunstancias. No hay otra forma de definir la actitud de quienes niegan los problemas que se han generado a causa de la inmigración ilegal, masiva y descontrolada.

LA CAÍDA DEL SEGUNDO ARGUMEN IMIGRACIONISTA: 

“WELCOME REFUGIES”

Si bien es cierto que, hoy, ya nadie se atreve a sostener que, gracias a la inmigración, se van a poder “pagar las pensiones de los abuelos”, las justificaciones se han convertido en cada vez más extemporáneas, ridículas, ignorantes e, incluso, frecuentemente, entre los portavoces gubernamentales, zafias. Caído el mito de “las pensiones de los abuelos”, el nuevo argumento nos decía que los inmigrantes no eran tales: que se trata de “refugiados”. Ser “refugiado”, al parecer, hace obligada la “solidaridad”. El perseguido merece protección y ayuda para salvarlo de su perseguidor… En algunos casos, los menos, los recién llegados son “refugiados”. Pero, incluso, en esas circunstancias, cabe preguntarse: ¿y por qué un “refugiado afgano” elegirá vivir en Europa Occidental y no en Paquistán, en la India o, incluso en el sudeste asiático, países mucho más próximos, en todos los sentidos, a su patria originaria?

Advertisement

Por otra parte, si existen “refugiados” es porque tal o cual país los genera y la situación allí es insoportable, por tanto, si se trata de admitir, por ejemplo, subsaharianos, vale la pena recordar que, en cualquiera de aquellos países, en toda África y en buena parte de Asia, casi sin excepción, la “democracia” es una palabra que no tiene el mismo significado que en Europa. De los 1.200 millones de africanos, la inmensa mayoría podrían ser considerados como “aspirantes a refugiados”, a la vista de que existen diferencias abismales entre los “derechos humanos” tal como se contemplan en Europa y como se practican en África.

Pero, Europa no puede admitir a 1.200 millones de inmigrantes que, por lo demás, deberían entender que ellos, para prosperar, sería oportuno que trataran de hacer cambios en su país, antes que adoptar la solución más cómoda de mudarse a otro… ¿a cuál? Y esta es el nudo de la cuestión: no se trata de países en los que exista un mercado laboral floreciente, ni aquellos otros más próximos al lugar de origen, para mantener el contacto con sus raíces, sino de aquellos en los se vive mejor y, lo que es aún más importante, donde se garantizan subvenciones solamente por llegar y en donde todo, absolutamente todo, está permitido (o poco menos). Ese es el centro de la cuestión que políticos y medios pretenden escamotearnos.

No hay nada más opaco en la actual democracia española que la suma total de subvenciones que reciben los no nacidos en España y sus hijos nacidos aquí. La falta de transparencia es, precisamente, lo que permite sospechar. Recientemente se ha publicado la cifra de que algo más de 2.000.000 de inmigrantes viven de subsidios públicos. El misterio está lejos de quedar resuelto, porque no se dice cuántos antiguos inmigrantes que han logrado naturalizarse como “españoles”, siguen subsidiados. Por otra parte, haría falta especificar qué tipo de subsidios reciben: en España existen muchos de tipos de ayudas y de pensiones no contributivas. Todo ello hace sospechar que las cifras son muchísimo mayores y es legítimo pensar que pueden ser, incluso, el doble o el triple, incluso, de las dadas. Por lo demás, no se especifica el volumen total de subsidios y subvenciones por distintos conceptos, ni los dados por las distintas administraciones, que van a parar a lo que en Francia se ha llamado “la aspiradora de recursos públicos”, esto es, la inmigración. La opacidad de las cifras, en efecto, no hace nada más que aumentar las sospechas.

LA CAIDA DEL TERCER ARGUMENTO INMIGRACIONISTA: 

“VIENEN PARA CONTRARRESTAR LA BAJA NATALIDAD”

Advertisement

Luego está el argumento de la crisis de la natalidad en España. Era lo que podía esperarse: la elevación constante del coste de la vida, hace imposible el que se puedan formar parejas e, incluso, que una vez formadas, decidan tener hijos. La paternidad es una aventura que muy pocos se atreven a afrontar. Para hacerlo es preciso tener seguridad de que se podrá mantener a los hijos. Nadie está dispuesto a ofrecer tales garantías. Sin embargo, es un problema político: hubiera bastado con atribuir prioridad en beneficios sociales y ventajas fiscales a las parejas españolas que deseen tener hijos, garantizar su prioridad a la hora de obtener viviendas sociales, y simples campañas en pro de la natalidad, para que se estimulara la natalidad entre nuestra gente. No se hizo, ni se tiene intención de hacer. Si se hubiera empezado a hacer en 1996, cuando Aznar abrió las puertas a la inmigración, hoy tendríamos una generación de 28 años y un país homogéneo. Se hizo –y se hace– justo lo contrario: confiar en que gentes llegadas de todo el mundo salvarían la natalidad en España.

Desde el año 2000, en las cuatro provincias catalanas los nacidos en la noche del 31 de diciembre al 1 de enero de cada año, son en su inmensa mayoría hijos de nacidos en el extranjero. Pero, salvo entre las mujeres subsaharianas, el número de hijos va disminuyendo incluso dentro de la inmigración. Los inmigrantes andinos, por ejemplo, se han configurado como los primeros y principales usuarios de los servicios de aborto gratuito y de “píldora del día después”. La ruptura de la unidad étnica de España ni siquiera ha servido para que la natalidad remonte o para que se repueblen zonas “vacías”.

LA ÚLTIMA TRINCHERA INMIGRACIONISTA: 

“TENEMOS UNA DEUDA CON EL TERCER MUNDO Y SE LA VAMOS A PAGAR”

Caído el mito de “los que vienen a pagar las pensiones”, en un momento en el que ningún alcalde que quisiera mantenerse en el consistorio se atreve a colocar pancartas con el “Welcome refugies”, cuando se ha visto a las claras que la inmigración no resuelve el problema de los nacimientos, sino que complica la convivencia, ahora, como última trinchera inmigracionista, el argumentario se ha desplazado a otro frente; nos dicen: “estamos obligados a admitir a todos los inmigrantes que quieran establecerse en nuestro suelo y a mantenerlos, incluso, porque, se lo debemos”.

Advertisement

Nos dicen que Europa “debe” a los inmigrantes del Tercer Mundo el haberlos explotado como colonias. Repiten, para bloquear a los más sensibles, que los europeos “somos responsables” de haber esclavizado a los africanos y que les debemos una compensación. Por eso están aquí, por eso estamos obligados a subsidiarlos… Es un argumento que tiene su fuerza, pero que no deja de ser otra falacia.

No solamente no fuimos esclavistas –valdría la pena, ya que estamos en esto, elaborar un censo de familias europeas que se dedicaron a la trata de esclavos, porque sería, en última instancia, a ellos a los que les correspondería pagar indemnizaciones, no a la totalidad de un pueblo– sino que, además, durante siglos, los europeos que vivían en las costas mediterráneas (pero, también, incluso en las del sur de Gran Bretaña y en Irlanda) corrían el riesgo de ser secuestrados ellos y sus hijos, saqueados sus bienes e incendiados sus pueblos, por parte de piratas berberiscos; una práctica que se prolongó hasta principios del siglo XIX. Unos fueron esclavizados de por vida, los otros extorsionados pidiendo fabulosos rescates, otros murieron sin dejar huellas… Sin olvidar, claro está, que el grueso de traficantes que capturaban esclavos en África eran árabes y que se beneficiaban de pactos con tribus africanas que los obtenían de tribus vecinas.

Sería bueno presentar una reclamación de cantidad por los millones de europeos, especialmente de los países mediterráneos, de los países eslavos, e incluso del Reino Unido, que fueron secuestrados, esclavizados, obligados a vivir en condiciones infrahumanas, asesinados y muertos de agotamiento en tierras del Magreb

Aquellas exacciones berberiscas han dejado recuerdos imborrables en nuestro folklore, en nuestra literatura e, incluso, en la configuración de las costas (las “torres de guaita” tan habituales en la costa catalana no eran para admirar la belleza del Mediterráneo, sino para vigilar la llegada de piratas berberiscos). Aquel valeroso soldado que recibió dos disparos de arcabuz en el pecho y en el brazo izquierdo, en la gloriosa jornada de Lepanto, Miguel de Cervantes, dejó constancia en El Quijote de sus nueve años de cautiverio en Argel.

Los grandes olvidados de la historia europea, son los millones de antepasados esclavizados en tierras islámicas. Los europeos no somos los “malvados” de esta historia. El colonialismo se explica en gran medida por las constantes molestias generadas por la piratería islámicaberberisca y otomana. Quienes la practicaban eran asimilados a yihadistas: y lo hacían con saña y con odio acumulado. La negativa a erradicar la esclavitud, hizo necesaria la intervención europea con la consiguiente disolución de los “mercados de esclavos” que todavía existía en el siglo XIX en el Magreb. No “debemos” nada: nos deben una reparación de aquellos crímenes contra los pueblos europeos.

Advertisement

Continuar leyendo
Advertisement
España2 horas ago

Viva la democracia española. El librero Pedro Varela podría pasar 12 años en prisión por vender libros que no gustan a la canalla roja prohibicionista

¡Comparte esta publicación!   Su delito: discrepar de la versión oficial y tener sus propias opiniones, tras años de investigación...

España1 día ago

Tendremos que estudiar detenidamente a los asistentes: BILDERBERG elige MADRID como centro de su próxima cumbre “secreta” de 2024

¡Comparte esta publicación! Cristina Martín Jiménez.- El Club Bilderberg elige Madrid para su reunión secreta de 2024. Será su tercera...

España2 días ago

Íker Jiménez: el último periodista vivo. El único profesional de la información de defiende la LIBERTAD de expresión

¡Comparte esta publicación! La libertad de expresión es un derecho esencial en España, pero se convierte en una ‘peligrosa’ arma cuando...

Internacional3 días ago

Aplaudan la “libertad democrática” de Occidente: Dirigente AfD en Alemania recibió una multa por denunciar que los inmigrantes africanos violan mujeres… Y Elon Musk no da crédito

¡Comparte esta publicación! La política alemana del partido AfD, Marie-Thérèse Kaiser, fue condenada y multada por más de 6.000 euros....

España5 días ago

Contra la debilidad mental occidental: La esclavitud en el Islam todavía sigue vigente (Y siempre ha apuntado CONTRA EUROPA) Por Ernesto Milá

¡Comparte esta publicación! Introducción a La esclavitud en el Islam, libro que estará disponible en breve. Durante siglos, especialmente del XVI a principios...

Opinión1 semana ago

“La banda De Los Tres” encabezará los resultados de las elecciones en el Emirato Islámico de Cataluña. Por Ernesto Milá

¡Comparte esta publicación! El resultado de las elecciones catalanas, ni va a ser una sorpresa, ni va a resolver nada....

Advertisement Enter ad code here