Cultura y Tendencias
La Asociación Amigos de Louga se ocupa de niños sin hogar en Senegal
Una asociación benéfica completamente independiente
Se trata de una asociación benéfica completamente independiente de Administraciones Públicas y otros organismos. Solo se tienen a sí mismos y por eso no funcionan bien, a base de las distintas ayudas que les proporcionen la gente. El objetivo es claro: ocuparse de los niños que deambulan por las calles de la ciudad senegalesa de Louga. Unas criaturas que han sido abandonadas por sus familias y se pasan el día en la calle, o se pasaban, antes de que Marian y sus colaboradores se ocupasen de ellos.
Lo peor tal vez sean sus llagas en los pies de los niños
Nos pueden llamar la atención muchas cosas de estos niños y su situación. En primer lugar, el hecho de que se puedan tumbar a dormir en cualquier sitio a la sombra, sin preocuparse demasiado de que haya huellas de ruedas en el suelo a su alrededor. Que vistan con auténticos harapos, de los cuales les cuesta desprenderse, incluso cuando les regalas ropa nueva. Ropa que en muchos casos es donada por la gente, en buen estado y sobre todo si tenemos en cuenta lo que visten estas pobres criaturas. Y lo peor tal vez sean sus llagas en los pies de los niños. Y estamos hablando de niños muy pequeños, a los que se da de desayunar en este centro, se les cura de sus heridas y se les intenta enseñar un oficio para que puedan ganarse la vida en un futuro próximo.

En África es muy fácil ayudar
En África es muy fácil ayudar, nos dice Marian, dado que las necesidades son enormes y un poco de nuestra colaboración se nota allí muchísimo. Sin embargo, a veces hay barreras culturales y de otros tipos, y uno de los principales problemas es que no es fácil que se dejen enseñar. Pero aquí no se trata de que los niños vengan a mesa puesta y ya está. Es importante pensar en el mañana próximo. En que ellos mismos se puedan ganar la vida y no necesiten de nadie más.
Hasta que llegó la Asociación de Amigos de Louga, el único refugio para los niños sin hogar era la escuela coránica, pero el maestro de allí se limita a darles cobijo y unas latas para que puedan mendigar por la calle y recaudar para este alojamiento.
Dar dinero por la calle no es la manera de ayudar
Cada vez menos gente les da dinero a estos niños, porque se dan cuenta de que no es esa la manera de ayudar. Nunca es la manera de ayudar, como bien nos recuerda Marian.
Si quieres ayudar a alguien, como se suele decir, no le des un pez, sino una caña de pescar. y ponemos el ejemplo de estos niños a los que ayudamos. Lo más fácil, entre comillas, es servirles cada mañana el desayuno por allí un rato, fuera de los peligros y los problemas de la calle. Pero otra cosa muy distinta es hacer unos talleres para que aprendan un oficio mucho más de su tiempo pasado aquí. Y otro problema es la mentalidad que tienen en África a la hora de cuidar las cosas: no le dan tanta importancia al mantenimiento y tienden un poquito al destrozo.
Sobre la financiación de la Asociación Amigos de Louga, Marian nos cuenta que se deben 100% a los donativos y al Mercado Solidario que suelen organizar en Reinosa.

La mentalidad que hay en Senegal con respecto a los niños y las mujeres
Incluso los que vienen de ayudantes para colaborar se pagan ellos todo el viaje y la estancia. No se puede hacer de otra manera. Los fondos que recaudamos y los recursos son para el tema de los niños 100%.
Con respecto a la mentalidad que hay en Senegal con respecto a los niños y las mujeres, nos cuenta Marian, el panorama es muy diferente al que a veces se nos vende desde los medios. También hay que recalcar que es un país que no tiene guerras ahora mismo, aunque sí una alta tasa de corrupción, con todos los ex presidentes en la cárcel.
La homosexualidad está penada en Senegal
Senegal es un país muy tradicional. En todos los efectos están como España en los años 60. El núcleo del país es la familia, a la cual se dedican 100% desde que se casan. Las mujeres gozan de bastante protección, es una sociedad matriarcal.
En este sentido, puede sorprender que no haya niñas deambulando por la calle, sino sólo varoncitos. Y no hay tanto tema de abuso sexual a los menores o yo por lo menos no lo he visto. Sí hay prostitución en forma de mujeres muy jóvenes que acompañan a turistas extranjeros mayores. Eso sí. Por otro lado, la homosexualidad está penada en Senegal, por lo que no verás parejas de este tipo en ninguna parte.
Cultura y Tendencias
Tesoros olvidados del baño español de posguerra y su memoria
Los tesoros olvidados del baño español de posguerra
En muchos pisos viejos, cuando se abre el armario del baño, todavía asoman fantasmas amables de una España que ya no existe. Frascos de colonia gastados, cajas de cartón descoloridas y tarros de cristal cuentan una historia de escasez, ingenio y dignidad. No son simples cacharros viejos, sino pequeñas reliquias de la economía doméstica de posguerra.
El cuarto de baño como pequeño santuario
En la España de los años cuarenta y cincuenta, el baño no era el spa luminoso de revista que se anuncia hoy. Muchas casas ni siquiera tenían baño propio y la higiene se organizaba con barreños, jarras de agua caliente y jabón de pastilla que servía para todo. Cuando por fin entraba un retrete decente en el piso, aquel cuartito se convertía casi en símbolo de progreso, aunque siguiera siendo frío y estrecho.
Frascos que se repetían en todas las casas
Si se recorren los recuerdos de quienes crecieron en la posguerra, se repiten siempre las mismas estampas: la colonia “de domingo”, que sólo se usaba para ir a misa o a una boda; la loción para después del afeitado, con olor intenso; y las cajitas metálicas que duraban años. En las baldas del espejo aparecían peines de cuerno, navajas heredadas del abuelo y, en muchos casos, algún frasco de aceite de ricino para el pelo, guardado como si fuera oro líquido y usado con total normalidad por varias generaciones.
Botiquines familiares y medicina de andar por casa
El botiquín, muchas veces una simple caja de galletas reciclada, hablaba también de aquel país en blanco y negro. Gasas, esparadrapo, alcohol de farmacia y una o dos pastillas milagrosas que servían “para casi todo”. Las madres sabían curar cortes, golpes y resfriados con cuatro cosas, y los niños crecían viendo cómo se reaprovechaba cada frasco. Nada se tiraba a la ligera, porque el vidrio servía luego para guardar horquillas, botones o clavos.
De la barbería al baño de casa
La cultura del tocador doméstico no puede separarse de las barberías de barrio. Allí se aprendía a afeitarse, a peinarse con raya impecable y a comentar la política del día. Muchos productos que hoy parecen exóticos bajaban del sillón del barbero a la repisa del cuarto de baño. El hombre de a pie reproducía en casa aquellos rituales sencillos, pasando de padre a hijo la misma brocha, el mismo peine y hasta el mismo olor.
Lo que cuentan estos objetos de España
Estos viejos objetos de tocador no son simple nostalgia. Muestran un país que, pese a la pobreza material, mantenía cierto orden y cuidado personal, sin caer en el culto superficial a la imagen que domina hoy. Detrás de cada frasco hay historias de familias que salieron adelante con poco, de mujeres que estiraban la economía doméstica y de hombres que se arreglaban con seriedad para ir al taller o a la oficina. Quien se para a mirar esas reliquias del baño entiende mejor de dónde viene España y por qué tantos se resisten a olvidar lo que se vivió entre azulejos agrietados y espejos empañados.
