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Vox pretende hacer campaña electoral en la Región de Murcia con 5500 seguidores comprados

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La Crónica del Pajarito (R) Vox es el partido que más seguidores de Instagram tiene, con creces, en la Región de Murcia. Sin siquiera representación en la Asamblea, cuadriplica a la cuenta de Podemos y quintuplica a la del PP. ¿Significa esto que los murcianos se han pasado al partido escindido del PP? ¿Prefigura un cambio para las próximas elecciones autonómicas? No exactamente, aunque demuestra que Vox está utilizando parecidos métodos a otras candidaturas que han triunfado en otros rincones del mundo: los partidarios del Brexit, los seguidores de Donald Trump en EEUU y Vladimir Putin en Rusia o los defensores de Bolsonaro en Brasil.

Un estudio encargado por La Crónica del Pajarito a la empresa Social Audit Pro, especializada en auditorías de redes sociales y con sede en Arizona (EEUU), revela que el 78 % de los seguidores de Vox en Murcia son falsos: bien cuentas automatizadas (robots o bots, en la jerga especializada) o bien usuarios comprados. Desde luego, no son los únicos: los demás partidos también tratan de inflar el número de seguidores en Twitter, Facebook o Instagram, lo que es percibido como una medida de la influencia o popularidad de su propietario. Pero si en el caso de Podemos Murcia uno de cada tres seguidores son falsos (1 de cada 5 en el caso del PP y 1 de cada 6 en las cuentas del PSOE y Ciudadanos), los de VOX son 8 de cada 10.

En verde el número de seguidores reales

En rojo el número de seguidores falsos

En los últimos años hemos conocido algunos casos de políticos que han comprado seguidores para incrementar artificialmente su influencia social. El que fuera presidente del Gobierno de 2011 a 2018, Mariano Rajoy, tuvo en su cuenta de Twitter un irregular incremento de 60.000 seguidores en un solo día en el año 2014 (enlace). En 2015, el actual Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue acusado también de recibir en Twitter el apoyo de ochenta cuentas falsas que lanzaban spampolítico. Tambien en ese mismo año pudimos ver un ejemplo de un usuario que capturó el momento en el que actuaban estos bots en vivo:

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En mayo de 2017, el diario La Vanguardia publicaba un reportaje en el que afirmaba que todos los políticos tienen seguidores falsos: hasta el 21 % de sus seguidores pertenecía a cuentas automatizadas o cuentas compradas, según el estudio citado por el medio catalán. Un ejemplo lo teneis aquí

Es cierto que no se trata de una actividad fraudulenta, pero sí que puede ser catalogada como deshonesta, más viniendo de quienes deben ser los representantes de los electores en las instituciones. Periódicamente aparecen informaciones que alertan de redes de bots políticos que apoyan a determinadas cuentas. Webs como Twitter Bots denuncian estas supuestas prácticas a partir de analizar seguidor por seguidor, y detectar tuits idénticos, lanzados en bloque desde perfiles que además suelen utilizar imágenes de archivo que se pueden encontrar fácilmente con una búsqueda en Google. Existen servicios para comprar seguidores para todas las redes sociales, pero actualmente lo más demandado es Instagram, gracias a la creciente popularidad de esta plataforma. Por eso los servicios dedicados a ella son por lejos los más solicitados. Existen sitios web que permiten comprar seguidores en Instagram a razón de 10.000 por tan sólo 90 dólares.

En algunos casos son creados en forma masiva por programadores con conocimientos de hacking: no se trata de cuentas que pertenezcan a personas reales, sino “bots”, es decir usuarios automatizados, máquinas. En Twitter, las de poco valor acostumbran a tener un huevo en la foto de perfil y una serie de números en el nombre de usuario, no emiten mensajes porque se crean sólo para engordar el número de seguidores de otras cuentas. La profusión de bots es tal que hoy en día es normal que cualquier cuenta de Instagram tenga alrededor de un 30% de ellos. Pero hay otros casos, en que los seguidores comprados son usuarios reales que han aceptado seguir a otras cuentas a cambio de algún incentivo económico.

¿Es efectivo?

Las redes sociales como Instagram luchan contra la compra de seguidores y las acciones automatizadas de toda clase, mejorando sus controles día a día. Pero, asimismo, quienes crean y venden estos servicios mejoran sus técnicas para evadir esos controles.

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Aunque no es posible asegurarlo con certeza en el caso de cuentas concretas, los incrementos súbitos de seguidores suelen ser un indicio de compra de seguidores, así como las caídas súbitas pueden deberse a una suspensión masiva de cuentas por parte de Instagram. Esta plataforma suspende cuentas de seguidores en forma masiva y automática cuando detecta irregularidades o sospecha que son bots. Sin embargo, las cuentas de quienes compran seguidores no sufren penalización alguna.

Cada vez más son los propios partidos los que se implican en el control de sus propias cuentas ya que saben que la acumulación de seguidores falsos es en realidad un mal negocio, porque se pueden detectar y, por lo tanto, la reputación digital del partido o del líder se puede ver dañada.

Sin embargo, en otros casos en que ha sido documentado el uso de los bots y cuentas falsas sí que han tenido cierto éxito. En los días previos al referéndum que decidió por un estrecho margen que el Reino Unido abandonase la Unión Europea, hubo 314.000 cuentas que difundieron información a favor o en contra del Brexit: de ellas el 15 % eran bots. En 2011, cuando se acusó al Kremlin de fraude en las elecciones rusas, hubo 20.500 cuentas automatizadas que salieron en defensa de Putin. Y en las elecciones que dieron la victoria a Donald Trump en EEUU, las cuentas de Twitter identificadas como bots difundieron el 31 % de la información falsa sobre la campaña.

 

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