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España

Prohibido lo malo

Redacción

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Hermann Tertsch.- Estén atentos los españoles, porque si este Gobierno no cae pronto, sea por inepto, por tramposo, por mentiroso, por plagiario, por traidor, por cómplice de mafias, por colaborador de golpistas y enemigos de España, puede que se quede. Puede que transforme tanto los métodos de trabajo en nuestro sistema que no podamos, no nos dejen hablar sobre su relevo hasta que las condiciones de miseria, violencia y caos ocupen organismos internacionales. En España asistimos ya a muchos pasos consecuentes que dicta el guión de una toma de las riendas del poder, no solo del Gobierno, sino del sistema, para poder casi excluir la alternancia. De ahí que sean tan alarmantes las palabras de la vicepresidenta Carmen Calvo que anuncian la intención del Gobierno de imponer límites a la libertad de expresión e información. Siempre en defensa de la verdad, faltaría más.

Tras los baratos eufemismos de Calvo, queda claro que el Gobierno considera que jueces y tribunales no son suficientes como hasta ahora para perseguir los delitos en opinión e información. Porque hay informaciones u opiniones que este Gobierno quiere perseguir y que aún no puede. «Necesitamos seguridad». Se regulará -dice que con otros países- lo no regulado hasta ahora en el ámbito de la libertad de expresión y del derecho a la información. Las amenazas a los medios de este Gobierno no tienen precedentes en España desde 1978. No quieren que se hable mal de ellos. Y decretan que todo lo malo sobre ellos es mentira. Ya lo advirtió Pedro Sánchez, menos solemne que macarra, que quien le critique a él o al Gobierno critica al Estado. Al principio nos hizo gracia. ¿Qué rayos se habría creído ese galán de grandes superficies? La risita se nos ha borrado. Con su carácter práctico, no serán ni el principio de contradicción, ni la honradez, ni la vergüenza ni el sentido del honor lo que frene la incontrolada ambición de Pedro Sánchez. No tiene dudas ni muestra escrúpulos. No hay elecciones. Los golpistas son buenos. Los constitucionalistas, malos. Monto cuando quiero en avión. Mi mujer trabaja donde me dé la gana. Quien me ataca ataca a España. Punto.

Atentos españoles, el Gobierno quiere armas para combatir «la mentira» de los periodistas. Eso que les gusta llamar «fake news» porque hacen mucho daño, «a veces», dramatizaba ayer Calvo, «daños irreparables». En un ambiente tan comprensivo de la leal soldadesca izquierdista del periodismo patrio nadie le haría reparar ayer que los daños que sufre actualmente el Gobierno no los generan unas mentiras sino unas verdades. Estas nuevas medidas para limitar la libertad de expresión y de información encajan con las disposiciones de la nueva ley de memoria histórica que tiene en la recámara el PSOE y que impone penas de prisión, graves multas e inhabilitación a quienes cuestionen la interpretación de la guerra civil española y del franquismo que hacen quienes se consideran herederos de los perdedores. Dará con sus huesos en la cárcel quien crea como yo que la tragedia española no comenzó el 18 de julio de 1936, sino con la criminal quema de iglesias y conventos de 11 de mayo de 1931 y que, por supuesto, fue una inmensa suerte para España que la guerra la ganara Franco y no Stalin.

Ahí tienen a la UE muy preocupada por Hungría y Polonia, porque cumplen su programa unos gobiernos avalados por amplias mayorías salidas de elecciones impecables. Pero de España no dice nada la UE. Pues debiera. Un gobierno de 84 escaños apoyado por grupos totalitarios -unos pisotean los derechos de los españoles no separatistas, otros son títeres y franquicias de regímenes asesinos-, prepara un arsenal de medidas para perseguir a quien discrepe. A quien se atreva a decir la verdad sobre el Gobierno y sobre la historia o a escribir una columna como esta.

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España

Por qué callan los medios convencionales en España

Descubre por qué callan los medios convencionales en España. Analizamos las causas del silencio mediático y su impacto en la ciudadanía.

Redacción

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Periodista español analizando archivos y medios de comunicación.

El silencio mediático es la omisión deliberada de información relevante por parte de medios de comunicación que dependen económica o políticamente de quienes deberían fiscalizar. Esta práctica explica por qué callan los medios convencionales ante escándalos de corrupción, abusos de poder y decisiones políticas que afectan directamente a la ciudadanía. Los mecanismos son tres: dependencia de la publicidad oficial, miedo a represalias legales o físicas, y coordinación implícita entre cabeceras para reproducir narrativas favorables al poder. Entender estos mecanismos es el primer paso para exigir una prensa verdaderamente libre.

¿Cómo influye la publicidad oficial en el silencio de los medios convencionales?

La dependencia económica de la publicidad gubernamental es la causa más directa del silencio editorial. Los gobiernos concentran más del 60% de la inversión publicitaria en medios tradicionales. Esa cifra convierte la pauta oficial en un instrumento de control: quien paga la publicidad condiciona qué se publica.

El mecanismo funciona sin necesidad de llamadas ni instrucciones escritas. Un medio que depende de contratos publicitarios con administraciones públicas aprende rápidamente qué temas generan fricciones y cuáles no. El resultado es una autocensura preventiva que no requiere orden expresa: el periodista anticipa el coste y evita publicar. Esta forma de autolimitación es la más difícil de detectar porque no deja rastro documental.

Las consecuencias editoriales son concretas. Medios que reciben publicidad institucional tienden a suavizar la cobertura de escándalos que afectan a la administración contratante, a retrasar la publicación de investigaciones comprometedoras y a dar más espacio a las versiones oficiales que a las fuentes independientes. No se trata de una conspiración: se trata de lógica económica aplicada a la información.

Mujer analizando el impacto de la publicidad institucional

Consejo profesional: Para detectar si un medio depende de publicidad gubernamental, consulte sus cuentas anuales o los registros de contratos públicos disponibles en el Portal de Transparencia. Un medio que recibe más del 30% de sus ingresos de fuentes públicas tiene un conflicto de interés estructural.

Señales concretas de dependencia editorial:

  • Ausencia sistemática de investigaciones sobre el partido que gobierna en su área de influencia.
  • Cobertura favorable de obras públicas o proyectos de la administración local o autonómica.
  • Publicación de notas de prensa oficiales sin contraste ni fuentes alternativas.
  • Escasa presencia de voces críticas con el gobierno en sus páginas de opinión.

¿Qué papel juegan el miedo y las presiones judiciales en el silencio mediático?

El acoso judicial es la segunda gran herramienta para silenciar a la prensa. Artículo 19 documentó 69 casos de acciones legales contra periodistas y medios en 2025, el mayor registro hasta la fecha. Cada demanda, aunque no prospere, genera costes económicos y desgaste personal que disuaden a otros periodistas de abordar temas similares.

La impunidad agrava el problema desde el otro extremo. Las investigaciones sobre agresiones físicas contra comunicadores quedan sin resolver en más del 90% de los casos en algunas regiones. Cuando el Estado no protege a quienes informan, la autocensura se convierte en una medida de supervivencia, no de cobardía.

La manipulación y autolimitación periodística ocurre no solo por miedo físico. La pérdida de acceso a fuentes oficiales es un castigo igualmente efectivo. Un periodista que publica una investigación incómoda puede ver cómo sus fuentes en ministerios, ayuntamientos o empresas públicas dejan de responder sus llamadas. Sin acceso, no hay exclusivas. Sin exclusivas, no hay relevancia profesional.

«Los periodistas prefieren no publicar informaciones controvertidas por miedo a represalias económicas o legales, lo que convierte el silencio en una estrategia de supervivencia profesional.»

Consejo profesional: Identifique la autocensura preventiva cuando un medio cubre un tema durante días y luego lo abandona sin resolución. Ese silencio súbito suele indicar presión externa, no falta de interés informativo.

Señales de presión judicial o institucional sobre un medio:

  • Cambios bruscos en la cobertura de un tema tras una demanda o advertencia legal.
  • Rectificaciones publicadas sin que exista error factual demostrado.
  • Periodistas que dejan de firmar artículos sobre temas que antes cubrían con regularidad.
  • Editoriales que defienden posiciones contrarias a investigaciones propias publicadas semanas antes.

La estrategia del silencio: ¿cómo se coordinan los medios para omitir información?

El silencio mediático sincronizado es el fenómeno más inquietante de la manipulación mediática contemporánea. Medios que compiten comercialmente adoptan posturas idénticas ante ciertos temas, omitiendo información crítica o reproduciendo únicamente los desmentidos oficiales sin contraste independiente. No hace falta una reunión secreta: los intereses económicos y políticos compartidos producen el mismo resultado.

Infografía sobre cómo los medios utilizan el silencio como estrategia de comunicación

En España, este patrón se ha documentado en varios episodios. Altos cargos presionan activamente para redirigir el foco informativo hacia versiones que favorecen al gobierno y evitan responsabilidades políticas. El caso del accidente de metro de Valencia ilustra cómo el periodismo independiente puede romper esa estrategia cuando existe voluntad editorial de resistir la presión.

La teoría de la espiral del silencio, formulada por Elisabeth Noelle-Neumann, explica el mecanismo psicológico subyacente. El miedo al aislamiento social lleva a periodistas y ciudadanos a ocultar opiniones minoritarias, reforzando la narrativa dominante. Cuando los medios mayoritarios callan, la percepción pública es que no hay nada que contar. Esa percepción es falsa, pero funciona.

Los mecanismos de silenciamiento más frecuentes en medios convencionales españoles son:

  1. Apagón informativo total: el tema no aparece en ninguna cabecera durante días o semanas, aunque sea de interés público evidente.
  2. Cobertura de desmentido: se publica únicamente la versión oficial, sin contrastar con fuentes independientes ni con los documentos originales.
  3. Redirección del foco: se amplifica un tema secundario para desplazar de la agenda un asunto más comprometedor.
  4. Dilución por saturación: se publican tantas versiones contradictorias que el lector pierde la capacidad de discernir qué ocurrió realmente.
Estrategia Objetivo Efecto en la ciudadanía
Apagón informativo Evitar que el tema llegue a la agenda pública Desconocimiento total del hecho
Cobertura de desmentido Neutralizar la información con la versión oficial Confusión y desconfianza
Redirección del foco Sustituir un tema incómodo por otro menor Distracción y olvido
Dilución por saturación Crear ruido informativo que oscurece la verdad Desorientación y fatiga informativa

Alerta Nacional ha documentado ejemplos de agenda mediática oculta en España que ilustran cómo estas estrategias operan en la práctica cotidiana de los grandes medios.

¿Qué consecuencias tiene el silencio mediático para la democracia?

La falta de cobertura mediática adecuada incide directamente en la percepción pública y limita la participación democrática. Cuando los medios dejan de informar sobre un tema, la sociedad deja de reaccionar ante él. Esa pasividad beneficia a quienes tienen interés en que el problema no se resuelva.

El silencio mediático funciona como herramienta de control social que coacciona a individuos y grupos a ocultar opiniones disidentes. La consecuencia más grave no es la desinformación puntual, sino la normalización de la censura como norma aceptada. Una sociedad que asume que los medios no informan sobre ciertos temas deja de exigir que lo hagan.

La pérdida de confianza en los medios convencionales ha acelerado el crecimiento de plataformas digitales independientes. Este desplazamiento tiene un lado positivo: más voces y más perspectivas. Tiene también un riesgo: sin criterios de verificación sólidos, la desinformación prolifera junto a la información legítima.

Para contrarrestar el silencio mediático, la ciudadanía dispone de herramientas concretas:

  • Contrastar la misma noticia en medios con líneas editoriales distintas antes de formarse una opinión.
  • Consultar fuentes primarias: documentos oficiales, actas parlamentarias, registros públicos.
  • Seguir a periodistas independientes que firman sus investigaciones con nombre propio y fuentes verificables.
  • Identificar qué temas están ausentes de la agenda mediática, no solo qué temas se cubren.
  • Apoyar económicamente a medios que no dependen de publicidad institucional.

La televisión como aparato de propaganda es uno de los mecanismos más estudiados para entender cómo el silencio se convierte en narrativa dominante. Conocer su funcionamiento es indispensable para leer la actualidad con criterio propio.

Puntos clave

El silencio de los medios convencionales responde a tres causas estructurales: dependencia económica de la publicidad oficial, miedo a represalias legales y físicas, y coordinación implícita entre cabeceras para proteger intereses políticos compartidos.

Punto Detalles
Dependencia publicitaria Los gobiernos concentran más del 60% de la inversión publicitaria en medios tradicionales, condicionando su línea editorial.
Autocensura preventiva Los periodistas evitan publicar sin orden expresa, anticipando el coste profesional o legal de hacerlo.
Silencio sincronizado Medios rivales adoptan posturas idénticas ante temas incómodos, reproduciendo solo versiones oficiales sin contraste.
Consecuencias democráticas La falta de cobertura limita la participación ciudadana y normaliza la censura como práctica aceptada.
Respuesta ciudadana Contrastar fuentes, consultar documentos primarios y apoyar medios independientes reduce el efecto del silencio mediático.

El silencio que nos cuesta a todos

Llevo años leyendo análisis sobre libertad de prensa y siempre encuentro el mismo punto ciego: se habla mucho de la censura explícita y muy poco de la autocensura estructural. La censura que deja huella es fácil de denunciar. La que no deja rastro, la que opera a través de contratos publicitarios y llamadas telefónicas que nadie transcribe, es la que realmente moldea la información que recibimos.

Lo que más me preocupa no es que un medio concreto silencie un tema puntual. Lo que me preocupa es que la ciudadanía haya interiorizado que eso es normal. Cuando alguien dice «ya se sabe que los medios no cuentan todo», está describiendo un problema gravísimo con una resignación que lo perpetúa. Esa resignación es el verdadero triunfo del silencio mediático.

La solución no es desconfiar de todo, sino aprender a leer los silencios con la misma atención con que leemos las palabras. Un medio que no cubre la corrupción del partido que gobierna su comunidad autónoma no está siendo neutral. Está tomando partido. Reconocer eso es el primer acto de resistencia informativa.

— Redacción

Análisis y propaganda política en Alerta Nacional

Alerta Nacional publica análisis directos sobre los mecanismos de propaganda y manipulación que operan en los medios españoles. Si este artículo le ha resultado útil, los tipos de propaganda política en medios de España es una lectura indispensable para entender cómo se construyen las narrativas oficiales.

https://alertanacional.es

Alerta Nacional también examina casos concretos donde el poder político ha intentado controlar el relato público, como el análisis sobre beneficios penitenciarios a independentistas, un asunto que los grandes medios trataron con llamativa superficialidad. La información que los medios convencionales omiten o minimizan tiene un lugar en Alerta Nacional.

Preguntas frecuentes

¿Por qué callan los medios convencionales ante la corrupción?

Los medios convencionales silencian la corrupción principalmente por dependencia económica de la publicidad oficial y por miedo a represalias legales. Los gobiernos concentran más del 60% de la inversión publicitaria en medios tradicionales, lo que condiciona directamente su línea editorial.

¿Qué es la autocensura preventiva en periodismo?

La autocensura preventiva es la decisión de un periodista de no publicar una información sin que nadie se lo ordene explícitamente, anticipando consecuencias económicas, legales o profesionales. Es la forma más extendida y difícil de detectar del silencio mediático.

¿Cómo puedo saber si un medio está silenciando información?

Compare la cobertura del mismo hecho en medios con líneas editoriales distintas y consulte fuentes primarias como documentos oficiales o actas parlamentarias. La ausencia sistemática de un tema en medios que compiten entre sí es la señal más clara de silencio coordinado.

¿Qué es la espiral del silencio y cómo afecta a los medios?

La espiral del silencio, formulada por Elisabeth Noelle-Neumann, sostiene que el miedo al aislamiento social lleva a ocultar opiniones minoritarias, reforzando la narrativa dominante. Aplicada a los medios, explica por qué las redacciones evitan posiciones que perciben como contrarias al consenso del sector.

¿Existen alternativas fiables a los medios convencionales en España?

Sí. Medios digitales independientes que no dependen de publicidad institucional, periodistas que publican con nombre propio y fuentes verificables, y plataformas de periodismo de datos ofrecen cobertura que los medios tradicionales omiten. La clave es verificar siempre la independencia económica del medio antes de confiar en su línea editorial.

Recomendación

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ALERTA NACIONAL