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España

Vox congrega a 3.500 personas en Madrid para «defender la integridad de España frente al Gobierno de Sánchez»

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Unas 3.500 personas se han unido este domingo en Madrid a la principal de las concentraciones convocadas por Vox frente a ayuntamientos de toda España, con el fin de expresar su oposición al Gobierno bajo el lema «España Existe».

Los manifestantes han acudido a la plaza de Cibeles, y Vox ha instalado frente a la entrada al Ayuntamiento un pequeño escenario desde el que el líder del partido, Santiago Abascal, ha leído el manifiesto que se ha reproducido en las concentraciones por todo el país.

Santiago Abascal ha intervenido pasadas las 12.30 horas y, entre soflamas de «Presidente, presidente» por parte del público, ha proclamado que «España existe» y no debe sentir vergüenza de su identidad, ni rechazar su épica ni su historia, ya que se ha hecho con el esfuerzo y sacrificio de los antepasados, «con un patrimonio y una soberanía hoy amenazados por un Gobierno en manos del separatismo».

El mandatario de Vox ha estado acompañado por el portavoz del partido en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, y su líder en Madrid, Rocío Monasterio. La mayoría de los presentes ha acudido con banderas de España, y también han podido verse emblemas de la Guardia Civil y algunas enseñas preconstitucionales.

«Banda golpista, partido socialista» o «Se nota, se siente, España está presente» han sido algunas de las consignas coreadas por los manifestantes. Cuando Abascal ha pedido la detención del expresidente de Catalunya, Carles Puigdemont, y del actual jefe del Ejecutivo catalán, Quim Torra, la multitud ha contestado gritando «Puigdemont a prisión» y «Torra a la mazmorra».

«Llamamos en defensa de la concordia nacional a todos los votantes de todos los partidos, también a los votantes de formaciones históricamente de izquierdas, porque ellos son hoy los más estafados: somos conscientes de que una mayoría de votantes de izquierdas no quiere que su voto sirva para romper España», ha declarado el líder de Vox.

Poca afluencia también en el resto de España

Alrededor de una veintena de personas responde en Santiago de Compostela a la convocatoria de Vox contra el gobierno de Pedro Sánchez. En A Coruña, la afluencia ha rondado el centenar de personas.

Por su parte, unas cien personas se han concentrado en la Plaza del Ayuntamiento de Toledo, a las puertas del Palacio del Arzobispado, llamados por la convocatoria #EspañaExiste de la ultraderecha, convocada en todos los ayuntamientos y apoyada por Vox contra el nuevo gobierno de coalición entre PSOE y Podemo.

Unas 300 personas se han reunido el domingo por la mañana frente al Ayuntamiento de Murcia ante el llamamiento de ‘España existe’ que hizo Vox por redes sociales en todo el país. Muchas de ellas portaban banderas de España de diversos tamaños. »

La diputada nacional de Vox por Murcia, Lourdes Méndez, leyó la convocatoria hecha pública en Twitter en la que exigen al «presidente del Gobierno que, como él mismo prometió, traiga detenido al golpista Puigdemont». Los manifestantes gritaban «¡Puigdemont, a prisión!» enarbolando las banderas. Informa Elisa Reche

Las concentraciones en Granada, Sevilla y Málaga, donde se han reunido unas 1.500, 2.000 y 2.000 personas respectivamente, han sio las más numerosas en Andalucía. La comunidad andaluza fue la primera donde Vox penetró en las instituciones, convirtiéndose en sostén del primer Gobierno autonómico de PP y Ciudadanos. En las pasadas elecciones generales, Vox también logró en Andalucía un porcentaje superior a sus resultados en el conjunto del país: un 20,39% del escrutinio (12 diputados), convirtiéndose en la tercera fuerza más votada, por delante de Podemos y Ciudadanos.

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Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»

Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».

Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.

En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.

Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.

Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.

Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.

El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.

Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.

Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.

Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.

Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.

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