Connect with us

Opinión

Nació pobre, negro y la izquierda le odia: Clarence Thomas, Juez del Tribunal Supremo de los USA, católico y provida

Published

on

CONSERVADOR, CATÓLICO Y ORIGINALISTA

En la historia reciente de los Estados Unidos hay dos hombres de color (negro), aunque de tonalidades diferentes, que se desprecian sin disimulo. Uno de ellos, un mulato educado por unos abuelos millonarios blancos, que a los diez años ya iba a al mejor colegio de Honolulu y que llegaría ser presidente de los Estados Unidos. El otro, un negro pobre de solemnidad educado por su abuelo analfabeto en una granja del sur profundo de Georgia, que a los diez años vio por primera vez un cuarto de baño y que se llama Clarence Thomas, juez vitalicio de la Corte Suprema. El que nació millonario es, claro, Brack Obama, un progre abortista protestante e hijo de un musulmán. El que nació pobre es un católico provida. Uno de ellos ya sólo es un expresidente. El otro tiene en sus manos una decisión esencial para comenzar a acabar con la cultura de la muerte en los Estados Unidos: triturar la sentencia de Roe contra Wade que ha permitido e incluso ha promovido 65 millones de abortos en los últimos 50 años.

De verdad que no nos equivocamos si escribimos que los demócratas y todo el lobby abortista darían lo que fuera porque a Thomas le diera un repente, un covid, un lo que fuera. Pero Thomas está fuerte, se cuida y sólo tiene 73 años de vida. Y qué vida.

Clarence Thomas nació descendiente de esclavos en Pin Point, un poblacho georgiano fundado por negros cimarrones. Su padre —aquí hay un punto de conexión con Obama— se marchó de casa cuando Thomas tenía sólo tres años. Cuando su madre tocó fondo y tuvo que mendigar —aquí se rompe la conexión con Obama—, decidió mandar a sus hijos a vivir a la granja de sus abuelos maternos cerca de Savannah. Su abuelo materno, Myers Anderson, fue un trabajador incansable («el hombre más grande que he conocido», asegura siempre Thomas, que le dedicó el título de su autobiografía «El hijo de mi abuelo»). El abuelo Myers no sólo le puso a trabajar a destajo en la granja («que el sol nunca te sorprenda en la cama, hijo»), sino que se encargó de que tuviera la educación que él no había podido tener.

Bush miró a Thomas a los ojos y sin apartar la mirada le dijo: «Jamás discutiré tus sentencias». Eran otros tiempos, claro

Thomas fue el único negro del instituto local, alumno de cuadro de honor y hasta sintió la llamada (breve) de la vocación sacerdotal. Cuando constató que la llamada comunicaba, los curas, que suelen apreciar la inteligencia sobre la vocación, lo mandaron al Colegio Universitario de la Santa Cruz en Massachussets, donde se graduó en Lengua Inglesa y desde donde dio el salto a la elitista Facultad de Derecho de la Universidad de Yale.

Cuando salió de Yale, Thomas pensó que se comería el mundo, pero las grandes firmas de abogados despreciaron su título porque pensaban que estaba enmarcado en discriminación positiva a favor de los negros. Así son los efectos reales de la discriminación positiva que ahora se abate como una sombra sobre las mujeres. Thomas se enfadó tanto con la pasividad de la Universidad de Yale y su política de benevolencia con los negros, que recortó un círculo de una cajetilla de tabaco y lo pegó encima del sello de la Universidad en su diploma. Y ahí sigue. Thomas jamás ha vuelto a pisar Yale.

Lo que sí pisó fue Missouri, donde trabajó tres años a destajo como ayudante del fiscal general, John Danfort, que luego fue elegido senador republicano de los Estados Unidos y que acabó llevándose a Thomas a Washington. Un par de años después, Thomas entró en la Administración Reagan como secretario ayudante de la Oficina de Derechos Civiles y luego como director de la Comisión de Igualdad de Oportunidades. Allí fue conocido por enfrentarse a todo líder negro que se le ponía delante con intención de quejarse de Reagan, lo que no pasó desapercibido para el presidente Bush (George H., el padre) que le nombró juez del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia.

Thomas fue durísimo con los senadores a los que exigió que terminaran con este «linchamiento al negro»

Dos años (sólo) después, recibió una llamada del presidente para que acudiera a verle («si lo sé, no voy», recordaría después). Thomas se sentó frente a Bush y este le dijo que quería que sustituyera en la Tribunal Supremo al legendario juez negro Thurgood Marshall. Bush le preguntó si creía que estaba en condiciones de pasar («tú y los tuyos») por esa tortura refinada que se llama sistema de ratificación del Senado. Thomas dijo que estaba preparado. No sabía lo que decía. Para concluir la conversación, Bush miró a Clarence Thomas a los ojos y sin apartar la mirada le dijo: «Jamás discutiré tus sentencias». Eran otros tiempos, claro.

El proceso de ratificación fue un infierno que Thomas sobrellevó en parte gracias a su renovada fe católica. Los demócratas del Senado, los grupos feministas y los republicanos, ay, moderados de las grandes ciudades del Este se lanzaron al cuello de Thomas. Había que acabar con aquel tipo tan joven (43 años), tan negro, tan expobre y tan católico que suponía un voto estable conservador. En aquel ruido de puñales por la espalda, una voz se alzó con una acusación terrible: acoso sexual. Anita Hill, una ayudante (negra) de Thomas en sus tiempos en la Comisión de Igualdad, aseguraba que su exjefe mantuvo varias conversaciones con ella acerca de sus hazañas sexuales, de su afición a las películas porno, su admiración por el actor Long Dong Silver (Largo Badajo de Plata) y sus chistes seudoprocaces como preguntar en voz alta «quién ha puesto vello púbico en mi coca-cola».

Thomas es originalista e intepreta la Carta Magna no por lo que alguien dice que dice, sino por lo que los padres de la Constitución quisieron que dijera

El FBI consideró el testimonio de la señorita Hill inconsistente y la Comisión que despellejaba a Thomas hizo caso en principio a los federales y no la llamó a declarar. Sin embargo, alguien filtró las acusaciones y los grupos feministas amenazaron con cortar en juliana a los senadores. Al final, la Comisión se arrugó, Hill compareció y se ratificó en lo declarado, pero no pudo aclarar por qué siguió trabajando con él durante años, incluso proponiéndose a sí misma para seguir a Thomas a otros puestos («Esa misma pregunta me hago yo», balbuceó). En su intervención ante el Comité, Thomas fue durísimo con los senadores a los que exigió que terminaran con este «linchamiento al negro». Fue ratificado como juez de la Corte Suprema por solo cuatro votos de diferencia. Años después, aseguraría que todo aquello sólo tenía que ver con una cosa: con el aborto.

Tenía toda la razón. Treinta años después, ha quedado demostrado.

Y sí. Clarence Thomas es católico consecuente, no como Biden, y es provida, pero eso no es un argumento jurídico para él. En público es un juez del Tribunal Supremo que defiende una interpretación de la Constitución basada en el originalismo, que significa que la Carta Magna nunca —jamás— debe ser leída por lo que alguien dice que dice, sino por lo que los padres de la Constitución quisieron que dijera. Para eso, el juez debe conocer en profundidad el contexto histórico en el que se tomó la decisión de redactar tal o cual enmienda. Un ejemplo a vuelapluma sería pensar en un mandato constitucional que prohibiera ejecutar a una persona escalfándola. Un juez literalista sentenciaría que ajusticiar a una persona metiéndola en agua hirviendo es inconstitucional, pero no así el resto de los tipos de ejecución. Un juez originalista, como Thomas, sabría que el método preferido de linchamiento en aquella época era el de hervir a una persona hasta la muerte, por lo que prohibiría ajusticiar a una persona torturándola con cualquier sistema.

Cuando Clarence Thomas abre los ojos después de una larga meditación y se pone a hablar, el resto de los jueces del Supremo no se atreve a rechistar

Un juez originalista que deja hablar a los padres de la Constitución es siempre un peligro para un presidente… demócrata. Las penúltimas administraciones demócratas (Clinton y Obama) han defendido la interpretación de la Constitución al albur de los intereses -cambiantes- de Washington. Para un originalista, la Carta Magna da al Gobierno unos poderes limitadísimos, sólo suficientes para regular la marcha económica de la nación. El resto es una cuestión de la soberanía de cada Estado. El aborto, para un originalista como Thomas, no es una cuestión federal y por ahí van los tiros de la filtración interesada —por primera vez en la historia se filtra una deliberación del Supremo— de la esperadísima sentencia que ojalá destroce Roe contra Wade y devuelva la decisión sobre la legalidad del aborto a los Estados de la Unión.

¿Y el derecho a llevar armas? Menos. En una sentencia en 1993, Thomas destruyó con un voto particular y concurrente la posibilidad de que se acabara con el asunto del control de armas (el juez cree que la Constitución protege un derecho individual) ¿Y la discriminación positiva? Tampoco. Thomas, acuérdense de lo de Yale, es el peor enemigo de las juntas de admisión de la universidades porque opina que tres enmiendas añadidas tras la Guerra Civil anulan cualquier tipo de preferencia por razones raciales.

El lector alertado pensará que Thomas sólo es uno de nueve jueces. Pero no es así. Es el mejor. Obama, por cierto, disparó con bala en una de las primeras entrevistas que concedió tras ser elegido presidente cuando aseguró que la elección de Thomas «no había sido afortunada», porque «no tenía la formación adecuada». El juez se la devolvió haciéndose el dormido en las fotos de la toma de posesión del primer presidente mulato de la historia de los Estados Unidos. 

Su ascendiente es tremendo entre el resto de los jueces del Supremo por lo fundamentados de sus votos (concurrentes o discrepantes) y porque calla más de lo que habla. En un país con una vocación de protagonismo en la Judicatura sólo comparable a la ciertos despachos de la Audiencia Nacional española, Clarence Thomas es rara avis. Es un tipo silencioso que no suele hacer ni una sola pregunta en las vistas y que en sus comparecencias públicas (en cualquier universidad que no sea Yale) se dedica a urdir maneras de encajar a su abuelo en sus inspiradoras respuestas («siempre hay un mañana», «mi abuelo jamás se quejó», «mírenme a mí»).

Para Thomas, la felicidad absoluta consiste en conducir su autocaravana junto a su segunda mujer, la activista republicana Virginia (Ginni) Lamp

Todos sus enemigos, y tiene muchos, coinciden en que cuando Clarence Thomas abre los ojos después de una larga meditación y se pone a hablar, el resto de los jueces del Supremo no se atreve a rechistar. Ni siquiera lo hacía el fallecido y ya legendario Antonin Scalia, católico también, pero mucho más favorable a la presencia del Gobierno en la vida de los americanos. Scalia, se dice, se cuenta, jamás se atrevió a discutir con Thomas. Ambos reservaban sus combates para los votos particulares, donde se atizaban con la grandísima elegancia que Scalia no tenía con el resto de los jueces. Algunos creen que Scalia le tenía miedo, sin saber que era una cuestión de educación. Thomas siempre exige buenos modales a cualquiera que desee debatir con él, y está probado que sentencia sin importar su pensamiento privado sobre una u otra cuestión.

Porque para Thomas, lo esencial de su pensamiento es que la Constitución dice que el Gobierno no tiene derecho alguno a meterse en la vida de los ciudadanos. Punto.

Thomas confiesa que la felicidad absoluta consiste en conducir su autocaravana por las carreteras de los Estados Unidos junto a su segunda mujer, Virginia (Ginni) Lamp, activista republicana, una mujer blanca de buena familia de Nebraska. Para el juez, Ginni lo es todo. Una persona con la que comparte gustos, aficiones y pensamiento… Quizá demasiado, como lo prueba el hecho de que, en 2011, 74 senadores demócratas escribieron una carta al juez Thomas a principios de siglo animándole a dimitir al estar «su honor en entredicho» por estar casado con una de las principales abogadas de aquel movimiento conocido como Tea Party, precursor de la llegada de Donald Trump a la Presidencia. Ginni es, además, exmiembro de la formidable Fundación Heritage, el grupo más importante de pensamiento conservador que sirvió con lealtad a Bush e intentó ordenar el caos en la Administración Trump. Y además es la creadora del lobby Liberty, especialista en esfuerzos de presión política y de recaudación de fondos electorales. La posición de Ginni Thomas, de soltera Lamp, sobre la limpieza de las elecciones que llevaron a Biden a la Presidencia, es manifiesta: no fueron limpias.

En principio algún crítico podría pensar que hay un conflicto de intereses entre el juez por su cercanía de colchón a las posiciones activistas conservadoras, pero la trayectoria del juez, el hijo de su honrado abuelo, es impecable también en esto.

Thomas se ha recusado a sí mismo 32 veces desde que llegó a la Corte Suprema. Si no lo hace ahora, es porque en su pensamiento no hay conflicto de intereses y su honor no está en entredicho. Y punto de nuevo.

 

Jose Antonio Fuster

Advertisement
Deje aquí su propio comentario

Escriba su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Descontrolado despilfarro socialista. Por Jesús Salamanca Alonso

Published

on

No estaría de más que el nuevo Comité de la Verdad, que propugna el PSOE, comenzara por estudiar la sarta de mentiras, bufonadas, mamarrachadas, falsedades y ocultamientos socialistas.

Ha tenido que salir a escena la pandilla de indocumentados políticos que tenemos para darnos cuenta de que no saben lo que es gobernar y mucho menos trabajar para el bienestar de la ciudadanía. Cultivan la soberbia, la chulería, el analfabetismo, la falta de respeto y el desprecio a la mano que les da de comer. Ahí tienen lo sucedido en Valladolid, el día 21 de enero: Pedro el mentiroso se atrincheró en la Cúpula del Milenio con un puñado de fieles palmeros o, lo que es lo mismo, antes se llamaban «lameculos» en Román Paladino por aquello de evitar todo tipo de florituras innecesarias.

Sánchez sigue apareciendo delante del letrero propagandístico de «Gobierno de la Gente», cuando debería decir «Gobierno de la Peste», sobre todo tras comprobar que la ciudadanía lo tiene por personaje repelente. Aquella campaña orquestada por el PSOE para acercarse a la ciudadanía, ni siquiera se pudo llevar a cabo: hubo que suspender todos los actos porque la protagonista era la progenitora de Pedro Sánchez. Lo era en negativo y con negativos improperios. Son tantas las mentiras, tantas las falsedades, tantos los desprecios a la ciudadanía, que ésta no deja de apuntarlo con el dedo en espera urgente de que lleguen las elecciones para darle la bofetada que merece. Todo cerdo tiene su San Martin y a éste parece haberle llegado ya.

Pierdan unos minutos y visualicen algunos videos que existen en internet sobre el acompañamiento que se viene montando el felón desde hace tiempo. Para cualquier visita de esta calamidad de presidente acuden decenas de vehículos como séquito de protección. Y nadie lo entiende porque a la ciudadanía le importa un bledo y medio la protección de este filoetarra, malversador, felón, venerador de independentistas, devoto del golpismo y luchador bárbaro contra la Judicatura. Su asentimiento respecto a los «fachas con toga» no ha pasado desapercibido. Y lo pagará. Que nadie dude de que lo pagará con creces.

Hasta las inmaduras muchachas de la extrema izquierda adocenada y cavernaria se rodean de alfombras rojas, coches oficiales y vestidos de señora, cuando no son más que muchachas de medio mandil, malcriadas del sistema, degeneradas abortistas, además de egoístas sin la correspondiente terapia. Hasta de camello se han confundido. No vean cómo «se lio la gorda» con las declaraciones de la segunda de a bordo de la «barragana de…». Al menos, Irene Montero acusó a Ana Botella de ser «la mujer de…» por lo que, según ella, fue alcaldesa de Madrid. Pero es que la actual ministra y protectora de Violadores es tan solo una simple «barragana de…», ni siquiera mujer.

Razón tenía Feijóo al apuntar que hay que regular con urgencia los viajes para evitar el ridículo presidencial y de los mamotretos del comunismo. Se rodea de seguridad, cuando su seguridad nos trae al pairo a todos los españoles. ¡Total…para lo que sirve este indecente presidente…! Da igual que viaje Pedro o lo haga su porquera. Ahí tienen a la tropa feminista de la ministra de violadores, que no dudó en marcharse a hacer turismo a EE.UU,, pero a costa del Erario Público, con compañía fantasiosa e inútil y sin programa de actuación. Ya está bien de un Gobierno sin criterios, ni objetivos, ni perspectivas de futuro. Lo más extendido de este «Gobierno de la Peste» es la permanente falta de respeto a la ciudadanía y todo lo contrario de cuanto habían prometido.

Era manifiesto que con la izquierda nunca se lograría la regeneración del sistema porque se pervierten a la primera de cambio. La alfombra, el coche oficial, las mesas de reuniones y el trato que reciben, además de los sueldos y prebendas, los desarticulan y cambian la forma de pensar en 24 horas; siguen siendo mamertos de boquilla, pero neoliberales de corazón con ligeros ramalazos procomunistas. La ruindad de la izquierda es la cultura y la tradición del mamerto que, aunque no existe en el DRAE, sí es un vocablo que ya debería estar incluido. Por eso el Plan de Calidad Institucional que va a presentar Núñez Feijóo viene como anillo al dedo ante tanto despilfarro, malversación, latrocinio y abuso del «Gobierno de la Peste» que encabeza el felón y mentiroso, Pedro Sánchez. Espero que no se note mucho el nulo respeto que hoy me merece este filoetarra de Moncloa, catedrático de la estupidez y trapecista del nulo sentido común.

La desprestigiada seguridad de la que se rodea Sánchez equivale a nuestra inseguridad. Gracias a él y a sus negligentes políticas –algunas con resultado de muerte—hoy nos encontramos con organismos a los que ha colonizado. Eso ha llevado al desprestigio institucional de muchos de ellos como el CIS, el Consejo de Estado, el Tribunal de Cuentas, la fiscalía general del Estado, el INE, el CNI, el CSIC y, lo más sonado, el propio Tribunal Constitucional sobre el que Europa ha abierto una investigación tras la denuncia de partidos políticos y organizaciones ciudadanas.

¡Ya me dirán qué prestigio le queda al TC con personajes como el exministro Campos, la promotora del estatuto catalán (hasta hace tres días vinculada a la desprestigiada Presidencia del «doctor cum fraude») y el tiralevitas de Rodríguez Zapatero, el tal Conde-‘Pamplinas’, presidente para más recochineo! No estaría de más que el nuevo Comité de la Verdad, que propugna el PSOE, comenzara por estudiar la sarta de mentiras, bufonadas, mamarrachadas, falsedades y ocultamientos socialistas.

Cualquier comisión de transparencia le reventaría al PSOE en la cara. Tras ser declarado el partido más corrupto de Europa no tiene ninguna salida airosa. Como en Andalucía, ya verán que muchos de los líderes no saldrán de los tribunales tan pronto como abandonen o sean expulsados de sus graciosas y caras dádivas. Doy fe.

Por cierto, ¿para qué sirve el Portal de Transparencia?

Continue Reading

Opinión

Carta abierta a Juan Antonio Aznárez Cobo, todavía arzobispo castrense de España, por Efrén Díaz Casal, Coronel de Infantería

Published

on

Señor Aznárez:

Dicen que dar a cada uno lo suyo es la regla de oro de la justicia, felizmente acuñada por los más prestigiosos juristas romanos, por cuanto si no se da lo que se debe al que se le debe la justicia no existe razón que, en función de sus obras, avala el tratamiento que le corresponde.

El pasado viernes, 06/01/2023, con motivo de la festividad de la Pascua Militar y de la LVI jornada de la paz, celebró usted misa en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas cuya homilía, en aras de la verdad, me obliga a ofrecer estas líneas a la opinión pública.

Desde noviembre de 2021, le he enviado 4 misivas solicitándole que el arzobispado castrense respete la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública sin haber recibido respuesta alguna hasta la fecha, en tanto usted continua con la vulneración de la citada Ley Orgánica, siendo por tanto un transgresor de la misma con la agravante de la reincidencia, actitud más propia de un delincuente que de un prelado.

Obligado por el tratamiento que me viene dispensando desde hace más de 1 año, le dirijo esta misiva telemática con la vana esperanza de que la lea y le haga cambiar de actitud a pesar de su irracional cerrazón, y de que su actitud hacia mí supone una deleznable agresión personal que no le permito.

Debe saber usted que el Artículo 41 del Real Decreto 96/2009, de 6 de febrero, por el que se aprueban las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas dispone que, como normas de actuación del militar y usted lo es en razón de su cargo, “Tratará al militar retirado con el respeto y consideración que merecen su dedicación y servicios prestados, guardando las muestras de compañerismo y cortesía pertinentes” lo que constituye una reprobación de su proceder.

Dice usted en su homilía “Señor, haz de mí un instrumento de tu Paz. Que allá donde haya odio pongo yo amor, donde haya ofensa, perdón, donde haya discordia, unión, donde haya error, verdad, donde haya duda ponga fe, donde haya desesperación ponga esperanza, donde haya tinieblas ponga luz (tu luz), donde haya tristeza, alegría.

Oh Señor, que no busque tanto ser consolado como consolar; ser comprendido como comprender, ser amado como amar.

Porque dando, se recibe; olvidando se encuentra; perdonando se es perdonado y muriendo se resucita a la Vida (y una Vida eterna).

Estas palabras revelan que el irracional, rencoroso e inexplicable trato que me dispensa evoca el Evangelio de San Mateo 23:27: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que, por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Para no quedarse corto, usted pisotea el Evangelio de San Mateo 22: 37-4 “después de hablar del amor de Dios, el mandamiento más grande es el amor al prójimo”.

Le recuerdo la existencia del Código de Eurico, rey visigodo, y el Código de Hammurabi, rey de Babilonia, por si se hubiese quedado corto y estimase oportuno vulnerarlos.

Resulta tristemente anecdótico que haya celebrado la misa por la LVI jornada de la paz cuando su proceder conmigo constituye todo un monumento a la incivilidad, la discordia y la crispación.

La solicitud de autorización al respectivo Ayuntamiento de actos religiosos en la vía pública, que es lo que usted defiende, constituye una palmaria vulneración del principio constitucional de jerarquía normativa para dictar disposiciones contrarias a la Constitución y a otras normas de nuestro ordenamiento jurídico, lo que implica el tácito reconocimiento de independencia del correspondiente municipio: qué le vamos a hacer, resabios del paisanaje vasco.

Los siguientes versos de Pedro Calderón de la Barca, sacerdote y militar, son totalmente ajenos a su ética personal “Aquí, en fin, la cortesía/el buen trato, la verdad/la firmeza, la lealtad/el honor, la bizarría/el crédito, la opinión/la constancia, la paciencia/la humildad y la obediencia/fama, honor y vida son/caudal de pobres soldados/que en buena o mala fortuna/la milicia no es más que una/religión de hombres honrados”.

Se ha equivocado de lugar, su sitio no es el que “okupa”, su proceder es incompatible tanto con el sumiso apoyo de gente de bien, como con cívicas y sensatas complicidades.

Váyase, no perjudique más a la Iglesia, hágase acreedor al aire que respira, respétese a sí mismo, a nuestro Estado de Derecho y al prójimo.

Ruego al Excmo. y Rvdmo. Mons. D. Bernardito Cleopas Auza, Nuncio Apostólico en España, que impida la continuación de estos disparates mediante las medidas que  el caso demanda.

Efrén Díaz Casal

Coronel de Infantería (R)

Continue Reading

Opinión

El mezquino corazón del Papa Francisco

Published

on

Los mediocres se rodean de personas más mediocres que ellos a fin de poder manejarlos a su antojo y disimular su propia mediocridad. Es lo que hizo Bergoglio apenas encaramado al solio pontificio. Y ha quedado por enésima vez demostrado ante la muerte del papa Benedicto XVI.

Resumo aquí algunos hechos ocurridos en los últimos días, anecdóticos en su mayor parte, pero que revelan el alma ruin y mezquina del papa Francisco. Algunos son públicos; otros, en cambio, me fueron confiados por algunas fuentes discretas que recorren los pasillos del Sacro Palacio.

— Aun antes de que se conociera la noticia de la muerte de Benedicto XVI, ya habían salido las órdenes de Santa Marta: en el Vaticano se continuaría trabajando como siempre. Es decir, “aquí no pasó nada”. Quienes trabajan en la Santa Sede —eclesiásticos y laicos—, hicieron saber que si no suspendían las actividades para poder asistir al menos a la misa exequial, ellos se tomarían igualmente el día. Santa Marta tuvo entonces que transigir: tendrían permiso para asistir a la misa pero sólo hasta las 13 horas. Luego, debían retornar al trabajo.

— Ni en la Ciudad del Vaticano, ni en sus dependencias extraterritoriales ni en sus nunciaturas se declaró luto oficial. Las campanas no tocaron a muerto ni las banderas se izaron a media asta. Este último detalle sorprendió sobremanera. Cualquier país dispone este medida de luto cuando muere algún personaje relativamente importante. Para el Vaticano y para la corte del papa Francisco, el papa Benedicto XVI no lo era. Curiosamente, el estado italiano y Gran Bretaña ordenaron que el día 31 de diciembre sus banderas fueran izadas a media asta.

— Se repetía una y otra vez en los sacros palacios, que la orden era que las cosas siguieran como si nada hubiese pasado. Por eso mismo, el miércoles, el papa Francisco tuvo su audiencia general como de ordinario, mientras a pocos metros estaba el cuerpo insepulto de su antecesor. Y apenas hizo una referencia a él para llamarlo “un gran maestro de la catequesis”.

— Muchas cardenales y obispos quedaron decepcionados por no poder integrar el cortejo que trasladó los restos del papa difunto desde el monasterio Mater Ecclesiae hasta la basílica de San Pedro. En cualquier país, en cualquier monarquía, este cortejo tiene una particular y austera solemnidad, aún cuando no se trate de la muerte del monarca reinante (recordemos el caso de don Juan de Borbón, o de la reina madre de Inglaterra o del príncipe Felipe de Edimburgo). Los restos mortales de Benedicto XVI fueron trasladados en una furgoneta gris. El cortejo no fue presidido ni por Francisco ni por el cardenal vicario. Simplemente, detrás del vehículo utilitario iban Mons. Georg Gänswein y las memores, las mujeres que los asistieron en los últimos años. En la curia, esto cayó muy mal: “Esto no se le hace ni siquiera a un vecino del pueblo más pequeño de Italia”, decían.

— Una de las cosas que más llamó la atención a los miembros de la Casa Pontificia y otras dependencias de la Curia que se paseaban por la capilla ardiente, fue la cantidad de sacerdotes jóvenes —varios centenares— que se acercaron a despedir al papa Benedicto vestidos con hábito talar. Uno de ellos, en voz baja, comentó lo siguiente: “Encontré al papa Benedicto cuando era seminarista, junto al resto de mis compañeros. Las palabras que nos dijo una y otra vez fueron: “Estudien mucho y recen mucho”. Era impensable que nos dijera: “Los sacerdotes son hombres, y por eso muchos de ellos miran pornografía” (estas últimas palabras fueron los comentarios que hizo recientemente el papa Francisco a los seminaristas de la arquidiócesis de Barcelona).

— En el mismo sentido, llamó mucho la atención la cantidad de jóvenes y de familias con niños que se acercaron a despedir al papa Benedicto.

— Una de las cosas que más molestó a obispos y cardenales presentes, fue la actitud indolente del cardenal Gambetti, arcipreste de la basílica de San Pedro. Su actitud fría y mecánica en la celebración del primer responso (y la voz de recién levantado que se le escuchaba) y su imprevisión de muchos detalles no pasaron desapercibidas. También causó repulsa la presencia de quien el mismo purpurado nombró gerente de la basílica, Ettore Valzania, de profesión mecánico dental, que se paseó durante los tres días por el interior de la basílica vistiendo pantalones de jean mientras recibía a cardenales y jefes de estado. Este personaje oscuro y vulgar ha sido responsable, entre otras cosas, de disponer que los fieles pudieran detenerse no más de dos o tres segundos ante el cuerpo expuesto del papa difunto, sin poder rezar ante él una oración. ¿No habría sido posible, por ejemplo, extender el horario de apertura de la basílica de San Pedro?

— El papa Francisco estaba empecinado en retirarse a sus aposentos de Santa Marta apenas terminada la misa exequial. Dos de sus colaboradores más cercanos debieron insistir mucho a fin de hacerle ver la inconveniencia del gesto. Finalmente, accedió a despedir el féretro del papa Benedicto en el atrio de la basílica de San Pedro, despojado de sus ornamentos pontificales. Y se negó rotundamente a acompañar el cortejo hasta la cripta y celebrar allí los últimos ritos, los que fueron asumidos por el cardenal Re, decano del Sacro Colegio.

— Buena parte de los obispos y cardenales del todo el mundo que llegaron para despedir al papa emérito, quedaron estupefactos —y así lo hicieron saber a sus allegadas— por la indolencia de los gestos y las palabras del papa Francisco con respecto a su antecesor. Uno de ellos comentó textualmente: “Alimentar almas y no bocas, esa es la misión de la Iglesia”.

— Apenas conocida la muerte de Benedicto XVI, Santa Marta se apresuró a decir que por una dudosa voluntad del difunto, sólo asistirían delegaciones oficiales de Italia y Alemania. El problema llegó el miércoles cuando la Secretaría de Estado descubrió con estupor que muchísimas delegaciones de los gobiernos de diversos países asistirían a título personal. A tal punto fue lo inesperado de la noticia, que recién a última hora de ese día el Governatorato bajó la orden a los encargados respectivos de prever los lugares para el estacionamientos de los vehículos oficiales que trasladarían a mandatarios y ministros.

— La Secretaría de Estado comunicó oficialmente a los países que enviaran delegaciones, que sus representantes debían abstenerse de usar el traje de gala. Esto causó sorpresa, puesto que aun en el caso de las exequias de los cardenales se usa este tipo de vestimenta. Hasta esos honores se le negaron al papa Ratzinger.

— Conocemos la lana con la que están tejidos los periodistas, pero algunos pocos todavía conservan cierta honestidad. La vulgata que recorría las redacciones de todo el mundo, y la misma sala de prensa de la Santa Sede, era que el papa Benedicto fue siempre un pontífice distante, odiado o indiferente por el pueblo cristiano. Muchos de ellos reconocían en voz baja el equivocado juicio que sostenían al ver la enorme y sorpresiva cantidad de gente que se acercó a la basílica de San Pedro durante los últimos días. De hecho, las cantidad se sillas que ocuparon la plaza de San Pedro para la misa exequial sólo había sido igualada en la misa de inauguración del pontificado de Francisco, “cuando nadie los conocía”, agregaba algún malicioso obispo.

El rostro del papa Francisco durante en la misa exequial, y que ilustra este artículo, es suficientemente elocuente de la oscuridad de su alma: parece asistir a su propio funeral.

Continue Reading

Opinión

Balance del año «Sanchista» 2022. Por César Bakken Tristán

Published

on

Durante el año que acaba de terminar (2022), España ha sido vapuleada, maltratada y seriamente dañada por el sanchismo, una forma de gobernar ajena a la voluntad popular, fiel únicamente a los caprichos de un tirano que ha perdido totalmente el sentido democrático, social y humano.

El gobierno sanchista, en coalición con el comunismo y con fuerzas que odian la democracia y España, ha simulado avances, progresos y conquistas sociales, pero en realidad lo único que ha gestionado con acierto es la propaganda y la corrupción, extendiéndola a todos los ámbitos: impuestos abusivos, despilfarro, reparto mafioso de recursos públicos, arbitrariedad en la distribución de los recursos y subvenciones, marginación y acoso a los disidentes, contratos amañados, cambio de leyes que desarman el Estado de derecho, indultos de delincuentes, ayudas a los desleales y un largo etcétera.

Mal año para España, para la democracia y para la decencia.

Los estragos del sanchismo son tan intensos y graves que en el extranjero toma cuerpo la opinión de que España está en peligro de desaparecer como nación.

Reproducimos este artículo, a pesar de su dureza, porque está lleno de verdades y porque nos sirve para contrarrestar las mentiras edulcoradas y los ocultamientos masivos de verdades en los balances publicados por los medios comprados y sometidos al poder sanchista.

BALANCE DEL AÑO «SANCHISTA» 2022

Os llamáis progresistas porque:

Legisláis en beneficio exclusivo de grupos que os atan por abajo, como son los feminazis, filoetarras, separatistas, violadores y pederastas.

Potenciáis por todos los medios ideologías con motivaciones destructivas de la sociedad, subvencionadas por foráneos como son la Agenda 2030, la ONU, la CE y hasta Putin, que buscan vaciar los estados de su autonomía para controlar el mundo; ahí está el sanchismo

Alentáis a populachos para que se enfrenten a todo lo que suene a valores cívico-sociales, tradicionales y perennes.

Manifestáis, por todos los medios, que solo cuenta una mitad de la ciudadanía; la otra mitad es despreciada, acusada y enjuiciada sin causa.

Procuráis que cualquiera busque y pueda cuidar niños, excepto las madres y los padres. Como mujer se puede hacer de todo menos ser madre y maternar a los hijos.

Los niños no cuentan para nada más que para que el estado y parejas o sujetos cualesquiera tengan el capricho de jugar con niños.

Insultáis sin medida ni límites a todos los opositores de otros partidos y aplaudís que sean avasallados por hordas de vuestra corriente que ni siquiera el asesinato es su límite (hay que empalmar con la tradición).

El único objetivo, razón de estar, función vital en este mundo hoy, es enarbolar la ideología de género, en todo y para todo. Gobernáis para ello y en función de lo mismo. El bien común, la dignidad humana, la libertad y el desarrollo social os importan un bledo, ¡eso es franquista!

A dos tercios de los españoles y a mí, me llamáis facha y fascista porque amo a mi patria, respeto la ley y la Constitución, defiendo la bandera y respeto el himno nacional. Porque odio la corrupción, sobre todo de los políticos. Defiendo la igualdad ante la ley, la igualdad en derechos y deberes; pero solo esa igualdad ya que en todo lo demás somos muy diferentes. Porque digo la verdad y no miento en todo como Sánchez. Odio a los traidores solo, y a nadie más. No tolero maltratos por defender la Historia Patria, los valores, los derechos auténticos (no los de conveniencia). Porque tengo obligaciones y valores morales perennes y éticos. Porque maldigo a los asesinos, a los violadores y a los políticos falsos y ladrones. Porque tuve una educación valiosa que conservo y defiendo. Porque respeto a mis mayores. Porque creo en Dios. Porque quiero justicia, ley y orden, para lo cual pago mis impuestos. Por todo eso soy fascista, facha y sujeto de cancelación (woke).

Y a ti, que no cumples ninguna de las cualidades y valores anteriores, ¿cómo te llamamos; Perico Pinocho?

Tres malditos años lleváis para causar tanto daño como os ha sido posible y estos son los resultados:

Recortadas infinitas libertades

Limitados derechos fundamentales, naturales y sociales mientras implantáis otros de conveniencia y de fatídicas consecuencias

Destruidas tantas posibilidades de la gente emprendedora

Promovida tantísima animadversión entre españoles

Fomentado el separatismo entre españoles, entre Comunidades, entre partidos, entre la gente y sus necesidades

Expresado vuestro miedo a ser España y predicado por todos los medios el odio a la Patria

Machacado tanto a la justicia

Avasallada la separación de poderes cuyo objetivo directo no puede ser otro que ir destruyendo la democracia

Insultando tanto a fuerzas políticas relevantes, mientras mostráis infinita reverencia ante separatistas y proetarras.

Ayudado y prometido tanto a enemigos de España (eso es traición)

Tapado tanta corrupción de menores y hasta su violación indefendida

Situado a España como cómplice de Maduro y otros regímenes corruptos, violentos y tiránicos a los que queréis asemejaros

Desacatada la justicia como nadie jamás ha hecho y poniendo a la par Torra-Sánchez

Violando de forma casi sistemática la Constitución y leyes a capricho, a conveniencia y al alimón con el Rey Sol “el estado soy yo”

Despreciado la Corona que preside la España más digna y respetada

Agachado la cerviz ante Puigdemont y sus lacayos, para recibir honores como jefe de estado de país extranjero, en nuestro propio Estado

Despreciados, deshonrados, manipulados y desprotegidos los cuerpos de orden y seguridad del Estado.

Y todo con el aplauso, el apoyo, la iniciativa y la amenaza de Podemos que gobierna, con zurda mano, la vileza del sanchismo obligado a seguir los dictados de su ideología de género y los caprichos del lacayo LGTBIQ+ de donde proceden censura, libertad recortada, valores cercenados, tiranía impuesta y toda clase de desgracias para la inmensa mayoría de españoles.

Penalizada la expresión, la defensa y la exaltación de la patria.

Nos queda comer de la manita del Estado. No está bien visto ganarse la vida, pues a los ojos del gobierno eso no es solidario. Lo progre solidario es crear el máximo posible de pobreza, división, odio, violencia y desgaste de la España grande y libre que crearon nuestros padres. El sanchismo quiere ganar la guerra que perdieron sus abuelos; y todo vale para ello.

2022 un año pleno del sanchismo corrosivo, antiespañol, difusor del género epiceno, promotor de la miseria más que pobreza y destructor de la Constitución desde el Tribunal Constitucional invadido. Españoles contentos con tanto éxito, votarán seguir así para terminar de enterrar a España.

Por César Bakken Tristán

Continue Reading
Advertisement

Copyright © 2022 all rights reserved alertanacional.es

es Spanish
X