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España

Los herederos políticos de ETA rescatan a Sánchez y aprobará sus «decretazos»

Redacción

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Otegi al ser detenido por terrorismo.
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La Diputación Permanente del Congreso de los Diputados, salvo sorpresa, convalidará hoy seis decretos del Gobierno de Pedro Sánchez. Varios de ellos incluyen medidas sociales de calado, como la ampliación de los permisos de paternidad o la regulación del precio de los alquileres, cuando restan apenas nueve días para el inicio de la campaña electoral. A pesar de que la oposición, de forma unánime, ha criticado el «electoralismo» de Sánchez y la utilización partidista que está haciendo tanto del Consejo de Ministros como de la propia Diputación Permanente cuando ya están convocados los comicios del 28-A, su tramitación está hoy prácticamente asegurada.

Para que esa convalidación de los reales decretos se lleve a efecto, Sánchez necesita contar con el «sí» de todos los socios del bloque de la moción de censura. Además, la aritmética reducida de la Diputación Permanente–que cuenta con 65 diputados en lugar de los 350 del Pleno– convierte en imprescindible el voto favorable de cada formación y, singularmente, el apoyo de la portavoz de EH Bildu en la Cámara Baja, Marian Beitialarrangoitia. Sabedores de ese poder, de tener en su mano la aprobación o el fracaso de las medidas aprobadas en los «viernes sociales» del Ejecutivo del PSOE, los líderes de la formación abertzale sacaron ayer pecho. El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, insistió en que el voto de su diputada en Madrid es «determinante» para que Sánchez pueda sacar adelante sus reales decretos y se arrogó el mérito de todas las derivadas de ello.

En ese sentido, sostuvo que el voto de EH Bildu en estos momentos es el que «inclina la balanza» de la Diputación Permanente del Congreso y puso en valor que «cuando la izquierda independentista es determinante pasan varias cosas: una que se frena a la derecha y otra que mejoran las condiciones de vida material de la gente y el autogobierno nacional de los pueblos».

La Diputación Permanente está compuesta de 65 diputados, repartidos proporcionalmente según su representación en el Pleno. En el caso de los seis reales decretos que el Gobierno de Sánchez someterá hoy a su debate y posterior votación, es probable que cuenten con el rechazo de 32 diputados: los 25 del PP, los 6 de Ciudadanos y el de UPN. Con este balance de «noes» casi garantizado, el Ejecutivo necesita que todos los demás escaños se apunten al «sí». O lo que es lo mismo, necesita el respaldo de los 15 del PSOE, los 12 de Unidos Podemos, los 2 del PNV y también de cada uno de los representantes del PNV, PDeCAT, Compromís y Bildu. Solo si todas estas formación apoyan los decretos, Sánchez contará con 33 votos a favor.

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De esta forma, Moncloa ha brindado al partido abertzale la oportunidad de presentarse ante los suyos como una fuerza necesaria y decisiva para aprobar los decretos y, como demostró ayer, Otegi no parece dispuesto a desaprovecharla, casi incluso como si las iniciativas hubieran sido impulsadas por ellos mismos: «Gracias al voto de EH Bildu, se acabará con los desahucios sin fecha, se revertirán los recortes establecidos por el PP en 2012 o podrán volver a recibir el subsidio las personas mayores de 52 años».

Teniendo en cuenta que su voto será clave, Otegi reconoció que, durante las últimas 48 horas, lleva recibiendo «un sinfín de llamadas el partido del Gobierno preguntando qué vamos a hacer, lo que quiere decir que le preocupa el voto 33».

Al margen de su aprobación, la otra gran incógnita que rodeará la votación de hoy en la Diputación Permanente gira en torno a si las medidas incluidas en los reales decretos se tramitarán o no como proyectos de Ley. En el PP tienen claro que, además de votar en contra de su convalidación, también se opondrán a que se tramiten por esta vía. Fundamentan esta decisión en las filas populares en el hecho de que una tramitación como proyecto de Ley facilitaría que el Ejecutivo de Sánchez continuara haciendo campaña electoral con las medidas incluidas en los mismos. Ciudadanos sí tiene previsto solicitar que cuatro de los seis decretos leyes sean tramitados como proyectos de ley.

Ello tendría una consecuencia práctica de salir adelante: de acuerdo con el informe redactado por los letrados de la Cámara Baja a petición de la Mesa del Congreso, de aceptarse esta tramitación, los grupos parlamentarios sí podrían presentar enmiendas a la totalidad o parciales para modificar el texto aprobado en el Consejo de Ministros. En todo caso, esa tramitación necesita de la máxima rapidez –con un plazo máximo de una semana para el registro de las enmiendas y en lectura única– y completarse antes de que el 21 de mayo se constituyan las nuevas cámaras. De lo contrario, si no se culmina el proceso en ese tiempo, el proyecto de ley decaerá aunque quedará vigente el decreto ley original convalidado por el Congreso. Fuentes de Podemos, por su parte, reconocían ayer no tener decidida la postura que defenderán hoy en torno a la forma por la que se inclinarán finalmente en su tramitación. Fuentes del PDeCAT y de Compromís señalaron a la Agencia Efe que también solicitarán que se tramite como proyecto ley el decreto sobre los permisos de paternidad para poder enmendarlo.

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España

Dimisión forzada del máximo mando operativo de la Policía tras una querella por agresión sexual

Redacción

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En noviembre de 2024, Marlaska dejó sin efecto su jubilación al cumplir 65 años para que continuara en el cargo de por vida.

El director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, el comisario principal José Ángel González, ha renunciado a su cargo después de que un juzgado de Madrid haya admitido a trámite una querella que lo sitúa como investigado por un presunto delito de agresión sexual contra una subordinada, además de coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos. La decisión judicial ha precipitado una salida que ya no podía sostenerse desde el punto de vista institucional, dada la extrema gravedad de los hechos denunciados y la posición de poder del investigado dentro del cuerpo.

La citación judicial está fijada para el próximo 17 de marzo, cuando el juez escuchará tanto a González como a la agente denunciante. La mera admisión de la querella —no una condena— resulta, sin embargo, incompatible con la permanencia en el cargo de quien ha sido durante años el máximo responsable operativo de la Policía Nacional, con capacidad directa de mando y decisión sobre miles de agentes.

Una acusación que apunta a abuso de poder institucional

Según el escrito judicial, la denunciante mantuvo en el pasado una relación afectiva con el DAO que derivó en una supuesta dinámica de abuso de poder, marcada por una asimetría jerárquica extrema. La querella sostiene que la agente se vio incapaz de poner fin a la relación pese a su voluntad expresa, debido al control ejercido por su superior, lo que introduce un elemento especialmente perturbador para cualquier organización jerarquizada como es la Policía Nacional.

Los hechos denunciados se sitúan el 23 de abril de 2025, cuando la agente se encontraba de servicio en la comisaría de Coslada. Según la querella, González habría utilizado su autoridad para ordenar a la funcionaria abandonar su puesto y desplazarse en un vehículo policial camuflado para reunirse con él. Tras un encuentro casual con otro comisario, ambos se trasladaron a la vivienda oficial del DAO, donde, siempre según la acusación, se produjo un acercamiento sexual reiteradamente rechazado por la denunciante.

El relato judicial describe una conducta persistente pese a las negativas, caracterizada por violencia física e intimidación ambiental. La agente habría logrado abandonar finalmente el domicilio y regresar a la comisaría para devolver el vehículo oficial, antes de dirigirse a su casa. Posteriormente, la querella habla de una cadena de acoso telefónico, manipulación psicológica e intentos de ofrecer compensaciones laborales para evitar la denuncia, un extremo que, de confirmarse, dibujaría un escenario de utilización del poder público con fines estrictamente personales.

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El papel del ministro Marlaska y una protección política cuestionada

José Ángel González ocupaba el cargo de DAO desde 2018, cuando fue nombrado por el ministro del Interior, Fernando Grande‑Marlaska. Durante estos años se consolidó como una figura clave dentro del aparato policial y de seguridad del Estado, participando en órganos de alto nivel como el CECOR y el Comité de Gestión Técnica del Coronavirus. Su cercanía al director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, y al propio ministro reforzó una posición de poder prácticamente incontestable.

Especialmente controvertida fue la decisión adoptada en noviembre de 2024 por Grande‑Marlaska de dejar sin efecto la jubilación obligatoria del DAO al cumplir 65 años, recurriendo a una modificación legal ad hoc para permitir su continuidad indefinida. Aquella maniobra fue duramente cuestionada por la oposición y por sectores del propio cuerpo policial, que alertaron del precedente que suponía blindar políticamente a un alto mando de forma tan explícita.

La admisión a trámite de la querella ha terminado por hacer insostenible esa protección. La presión institucional y mediática, unida a las reacciones políticas posteriores, ha forzado una dimisión que llega tarde para muchos y que vuelve a colocar el foco no solo sobre el investigado, sino sobre las responsabilidades políticas de quienes lo mantuvieron en el cargo hasta el último momento.

Una crisis de credibilidad para Interior y la Policía

Cuando el máximo mando operativo se ve envuelto en una investigación por presunta agresión sexual a una subordinada, la respuesta política no puede limitarse a una dimisión forzada por los acontecimientos. El caso expone con crudeza los riesgos de concentrar poder, prolongar mandatos de forma excepcional y confundir lealtad política con control institucional. Y plantea una pregunta incómoda pero inevitable: quién supervisa a quienes mandan cuando el sistema decide mirar hacia otro lado.

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