España
Las pruebas cercan a Begoña Villacís, líder de Ciudadanos en Madrid
La polémica por la supuesta ilegalidad de la sociedad patrimonial y profesional que la líder de Ciudadanos en Madrid, Begoña Villacís, administraba junto a su marido va a más y se suma a la solicitud para que el presidente de la formación, Albert Rivera, declare ante el juez sobre la legalidad de la financiación del partido naranja.
El futuro político de la candidata de Ciudadanos a la Alcaldía de Madrid se complica. Las informaciones publicadas por el diario ABC aseguran que Villacís ha mentido en su versión al demostrarse que falseó su cese en Iuriscontencia S.L. Según el medio, la primera versión aportada por la líder municipal naranja fue que se desvinculó de la sociedad “en 2011” pero que, “por error”, no se llevó a al Registro Mercantil hasta marzo de 2018. En otras palabras, que había dejado el cargo en septiembre de 2011, casi siete años antes, pero la sociedad no lo elevó a público. Para ello, incluso entregó una copia del acuerdo de cese a la prensa.
Sin embargo, esta versión no cuadra ya que, según probó ayer el rotativo, el marido de la portavoz municipal hizo en 2016 una operación no como administrador único, sino como administrador solidario. Antonio Suárez-Valdés compareció ante notario para comprar, a través de la sociedad, una oficina de dos plantas y 176 metros cuadrados en el barrio de Argüelles (Madrid) y una plaza de garaje. Según las pruebas, el abogado acudió como administrador solidario de Iuriscontencia S.L., para lo que tuvo que aportar al notario la correspondiente escritura pública. Seguidamente, la sociedad acudió al Registro de la Propiedad número 26 de Madrid para inscribir los bienes a su nombre, haciendo constar la misma información: administrador solidario. Es decir, que compartía la gestión de la sociedad con su esposa.
En vista de estos acontecimientos, el medio ha reclamado a Villacís ver la escritura de la compraventa de esta operación para ver si seguía como administradora solidaria pero la edil se habría negado apuntando que está “desvinculada de la sociedad”. Abc, sin embargo, ha accedido al documento evidenciando las irregularidades de la candidata.
Desde la dirección del partido se guarda silencio, de hecho, el candidato del PP a la Alcaldía de la capital, José Luis Martínez-Almeida, criticó el “silencio atronador” del presidente de C’s, Albert Rivera. Villacís es su apuesta para la Alcaldía de Madrid apareciendo incluso como primera opción en algunos de sondeos.
El vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, aseguró que el propio código ético de Ciudadanos obligaría a esta formación a “destituir” a Villacís como candidata. A su entender, si ese partido “fuera coherente” con su código, tendría que apartarla como candidata.
Por parte de Ahora Madrid, el Gobierno municipal ya anunció que ni impondrá una sanción a Villacís ni emprenderá acciones jurídicas contra ella, cosa que sí hará IU, que estudia la presentación de una querella contra la portavoz de Ciudadanos porque entiende que hay un “conflicto de intereses” entre su actividad municipal y la de la sociedad en la que ella figuraba como administradora.
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
