España
Iglesias exigirá entrar en el Gobierno y un referéndum en Cataluña si Sánchez necesita el apoyo de Podemos
“Las urnas están abiertas”, pero “vamos a apostar por una fórmula de gobierno de coalición”. El secretario general del Podemos y candidato a las elecciones, Pablo Iglesias, ha sido claro hoy a la hora de dibujar un futuro pacto de gobierno con el PSOE para la gobernabilidad y ha situado como condición para que haya un acuerdo que permita la investidura de Pedro Sánchez que su formación pueda entrar en el gobierno.«Estamos más cerca que nunca de formar parte del nuevo Gobierno», ha aseverado Iglesias durante una entrevista en el programa de Ana Rosa.
«En 2016 yo sabía que aunque ganara las elecciones no me iban a dejar gobernar pero ahora sí», ha continuado. En Podemos no quieren permitirse el error estratégico de volver a estar en una posición subalterna al PSOE. Y esperan a que frente al bloque de derechas del Partido Popular, Ciudadanos y Vox Sánchez admita las exigencias. Por ello la formación está dejando claro a los socialistas la necesidad de pactar en el escenario postelectoral. «Si el bloque progresista tiene mayoría hablaremos de un gobierno de coalición», ha advertido Iglesias, que vaticina que en España se acabaron las mayorías absolutas.
«Si la gente quiere un gobierno de izquierdas ya sabe que tiene que votar a Unidas Podemos», ha dicho en un intento de movilizar el voto.«El Brexit es un cristo»Podemos presentará previsiblemente mañana su programa electoral bajo el lema «El futuro lo escribes». Algunas de sus propuestas sin embargo ya han sido anunciadas en el pasado en el documento de las últimas elecciones generales. No en vano, la formación ha recuperado su propuesta del referéndum multirespuesta para Cataluña en medio del hervidero político que rodeará a las urnas el 28 de abril por culpa del conflicto soberanista.
«Somos partidarios de un referéndum donde haya varias opciones y una sea que Cataluña siga dentro de España pero con otro encaje territorial», ha vuelto a defender Pablo Iglesias. En esta ocasión además ha dejado claro que la consulta debe votarse solo en Cataluña «igual que se hizo con el Estatut». El programa que presentó Unidos Podemos en 2016 para los comicios del 26-J recogía de hecho una propuesta como esta.
Explicaba la medida en los siguientes términos: «Al amparo del artículo 92 de la CE, convocatoria de un referéndum con garantías en Cataluña para que sus ciudadanos y ciudadanas puedan decidir el tipo de relación territorial que desean establecer con el resto de España».La idea es que más allá del «sí» o el «no» para elegir si estar dentro de España o no se pueda dar permitir una tercera vía en la que los catalanes tengan la posibilidad de elegir si quieren continuar en el país con otra fórmula para la Comunidad Autónoma.«Los referéndum los carga el diablo», bromeó la presentadora. A lo que el secretario general de Podemos replicó que aunque las consultas que se han visto no han dado buenos resultados eso no puede servir para no avanzar en esa vía: «Lo del Brexit es un cristo, pero si la mayoría se quieren irse pues que se vayan». Unas palabras que recuerdas a las que el líder del PSC, Miquel Iceta, manifestó la semana pasada al asegurar en un medio catalán que «si una mayoría muy amplia del 65 por ciento de los ciudadanos (de Cataluña) quiere la independencia la democracia tendrá que encontrar o habilitar mecanismos para abordar eso». Una ambigüedad que Sánchez intentaba sortear a toda costa en la carrera electoral.
España
Se les acaba la alfalfa en el pesebre. Por Jesús Salamanca Alonso
.«Es un hecho que la afiliación sindical ha descendido del año 2000 para acá; son los sectores de servicios los que acaparan mayor afiliación: educación, biblioteca, etc. Hoy no supera el 12-13% y bajando, según la OCDE»
El pesebre sindical se va quedando sin alfalfa. Al sindicalismo en desuso, consagrado casta y de buen vivir se le acaban los haces de alfalfa como a los aviones de ciertos países, que se van quedando sin queroseno de reserva. Sea por improvisación de los Gobiernos, mala gestión de las políticas o simplemente la conflagración de una guerra inesperada, el caso es que quienes comían ya no comen, al igual que los que vivían del lujo, malgastando fondos de la Junta de Andalucía o del Fondo europeo ya no vive igual y comprueba como Anticorrupción, la UCO o Hacienda le tienden trampas. Algunas iguales a las que tienden a los contribuyentes, que ponerlas las ponen.
Hacienda, la UCO y la Fiscalía Anticorrupción lleven a cabo una investigación en profundidad sobre la opacidad del patrimonio sindical y, en algunos casos, el de los líderes que llevan años enclaustrados con tumbona, porrón, cacahuetes y naipes de ocio alargado. Algunas sanciones a esos sindicatos machistas, privilegiados y casta se han pagado con patrimonio sindical, cuando las sanciones han sido aplicadas por la mala gestión efectuada. No echen en saco roto cómo uno de esos sindicatos amamantado por el Erario Público pagaba a su gente viajes al Caribe con cargo de los fondos que recibía de la Junta de Andalucía. Investiguen, investiguen, verán como no es necesario que me retracte.
Durante muchos años han vivido de los presupuestos y del dinero público. Ahora parece que el grifo se queda sin agua o tiene fugas por otros sitios. Grifo sin agua y vaca sin leche ya se sabe. Han tirado tanto de la ubre que no da más de sí. Están obligados a pedir perdón a los trabajadores por usos y representación fraudulenta. En España, entre los trabajadores de 25 a 44 años, está afiliado a un sindicato el 18% de los empleados a tiempo completo. Parece que ese porcentaje desciende al 10% entre los trabajadores que trabajan parcial. Es un hecho que la afiliación sindical ha descendido del año 2000 para acá; son los sectores de servicios los que acaparan mayor afiliación: educación, biblioteca, etc. Hoy no supera el 12-13% y bajando, según la OCDE.
«Más allá de su función institucional (…), el grado en que los trabajadores deciden afiliarse a un sindicato refleja su nivel de identificación con estas organizaciones y la capacidad de éstas para atraer y retener nuevos miembros. En los últimos años, diversos estudios han señalado un proceso de debilitamiento de la afiliación sindical en muchas economías avanzadas, especialmente entre los trabajadores más jóvenes y aquellos con trayectorias laborales más inestables». Eso se debe a una transformación estructural del mercado de trabajo, el aumento de la temporalidad y una mayor rotación en el empleo, así como por los cambios habidos en las relaciones laborales.
El nivel de identificación en España con este tipo de organizaciones no supera el cuatro por ciento. Están obligados a cambiar su estructuración, su dedicación al afiliado o usuario y a un aumento de las exigencias para la mejora de sus servicios. El gran logro del siglo XXI se habrá alcanzado cuando aprendan a mantenerse con sus propios presupuestos para ganar independencia respecto al Estado. Ahora es ese momento: vivir de sus afiliados y mantener sedes y servicios de ellos, ajenos al Estado y a las empresas. «Han vivido del robo y la venta de los trabajadores y se han dado lujos de los que se privaban los trabajadores: mariscadas, vicios mayores, orgías a destiempo, etc.», dice E. San Román, afiliado hasta su desengaño.
Ahora empezarán las huelgas que llevan años sin hacer porque, estando lleno el buche, no dan ganas de algaradas ni de quema de contenedores. Les interesan más sus intereses y llenar sus bolsillos que las necesidades de los trabajadores. Movilizaciones las llaman, pero solo recurren a ellas si les tocan el bolsillo. ¡Vividores a trabajar! Castilla y León se han comprometido a quitar las subvenciones a los sindicatos y a enseñarlos a vivir de lo que generen. Ya lo hizo en la legislatura anterior, pero solo mientras VOX permaneció en el Gobierno. Si se ha hecho en casi todos los países, ¿por qué en España seguimos sin evolucionar, pringados en naftalina y con estructuras sindicales anquilosadas? A Alfonso Fernández Mañueco le hemos dado un plazo prudencial para cerrar el grifo de las subvenciones inútiles, que las hay, y muchas. Si no lo lleva a cabo tendrá que soportar movilizaciones de la ciudadanía que produce y si no, al tiempo.
Mientras este tipo de sindicatos no cambie y se modernice, solo merecen patatas cocidas (marraneras) y no tantas gambas. ¡Ya está bien de fiestas! Para el 1º de mayo ya está organizado el comité de seguimiento para comprobar cómo desciende el «montante gambeto» de España. Contabilicemos gambas y liberados.
