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Opinión

La izquierda actual y su ideología de desprecio a la vida humana

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Jonathan García Nieves. Para Instituto Acton (Argentina)

Dada la influencia cristiana en la cultura occidental, tanto el respeto a la vida humana como la solidaridad, representan valores fundamentales de nuestras sociedades políticas. Estos valores, derivados de la razón humana y afianzados en la revelación bíblica, se encuentran tan profundamente arraigados en nuestra conciencia colectiva, que han alcanzado un vigor meta-religioso, esto es, un grado de coercibilidad moral que ha sobrepasado los límites de la cristiandad; incidiendo en la conducta de las grandes mayorías sociales de Occidente, sin distingo de credo alguno.

Estos dos valores se derivan del principio de Dignidad de la Persona Humana, cuyo argumento racional consiste en que el hombre, por el solo hecho de serlo, tiene un valor que le es inherente en cuanto ser dotado de racionalidad y libre albedrío. Desde el punto de vista de la fe, el Cristianismo nos ha revelado esta dignidad en su plenitud teológica, esto es: por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, por haber sido redimido por Cristo y por ser templo del Espíritu Santo; cada hombre, cada mujer, cada niño, cada anciano, sin distingo de ningún tipo; goza de una dignidad irreductible en todas las dimensiones y estadios de su vida. La persona humana es sujeto, no objeto; un alguien y no un algo; razón por la cual tiene un valor superior a todos los bienes, materiales e inmateriales. Y justo por ello es que el Cristianismo rechaza y condena que el capital sea puesto por encima del hombre.

Esta dignidad de la persona humana es  imperecedera, imprescriptible. Su duración es de extremo a extremo de nuestra existencia; en virtud de lo cual la vida humana debe ser respetada, preservada y protegida en todos sus estadios, desde la concepción hasta la muerte natural. Asimismo, la dignidad humana es causa de nuestro deber de solidaridad para con el prójimo. La solidaridad debe ser practicada para con el necesitado, ya que éste comparte con nosotros la misma dignidad humana.

Conforme a la moral cristiana, la dignidad de la persona humana nos insta a la valoración de la vida (propia y ajena) como un don divino, así como a la práctica de la solidaridad para con nuestros congéneres; siendo que estos dos valores (respeto a la vida humana y solidaridad) tienen su fundamento en el mandamiento de “Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a sí mismo”. Por amor a Dios y a nosotros mismos, debemos valorar y conservar nuestra propia vida; y por amor a Dios y al prójimo, debemos valorar la vida de este último y ser solidarios con él en la procura de su preservación. Asimismo, conforme a la doctrina cristiana, la vida humana debe ser vivida y compartida en el amor (“Amaos los unos a los otros”); siendo el amor la gran fuerza motriz de la solidaridad (“Lo que hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”).

Por estas razones, en toda sociedad de base cultural cristiana, resultará difícil de rechazar a priori una oferta ideológica que superponga al hombre sobre el capital, y que también muestre cierta preocupación por los sectores más débiles, vulnerables e indefensos del cuerpo social. Sin duda que estas dos posiciones, prima facie, pueden dar la impresión de que estamos ante una ideología que valora la vida humana.
En su discurso -que no su praxis- la ideología social-comunista propugna estas ideas. De allí que constituya un virus capaz de sortear las primeras barreras de defensa axiológica de nuestras sociedades políticas, culturalmente abiertas a la vida y dispuestas a la solidaridad. Y justo por ello, esta corriente de pensamiento político tiene una presencia particularmente endémica en nuestra región latinoamericana, pues se trata del mayor pulmón de la Cristiandad, “el continente de la esperanza” en palabras de Juan Pablo II.

Como lluvia copiosa, el ideario socialista ha permeado el pensamiento de distintas generaciones en diversos países de cultura cristiana. Inducidos al error, víctimas de una oferta político-ideológica fraudulenta, muchos han llegado a asumir el Socialismo como una corriente beneficiosa para la vivencia de los valores in comento. Nada más lejos de la realidad. Se trata de un auténtico canto de sirenas, un timo ideológico no apto para desprevenidos.
Quién no se detenga a analizar las inconsistencias filosóficas del Socialismo, corre el riesgo de ceder ante sus seducciones, y terminar convirtiéndose, precisamente, en un instrumento ciego contra la defensa y protección de la vida humana, y contra la solidaridad en sus circunstancias de mayor vulnerabilidad.

Por el solo hecho de superponer el ser humano al capital, el socialismo no está reconociendo la plena dignidad de la persona humana; simplemente está poniendo al  capital por debajo del hombre, pero ello dentro de una escala en la que éste (el hombre) se encuentra por debajo del Estado, y este último por debajo de la Revolución; lo que, irremediablemente, conduce a un totalitarismo arbitrario y aplastante en que la persona es cosificada por el Estado, instrumentalizada por la Revolución, y tratada como mera pieza del sistema por el tiempo que sea pueda serle útil a éste.

El solo hecho de combatir la inmoral primacía del capital sobre el hombre, no hace de la ideología socialista una corriente favorable al ser humano. El socialismo es un pensamiento anti-humanista, esencialmente materialista, que niega la esencia espiritual y trascendente del hombre y que, por ende, valora únicamente el aspecto físico de la vida humana. Siendo, además, que esta valoración física es sólo por un tiempo limitado: mientras la persona sea lo suficientemente fuerte e independiente para no requerir del auxilio de sus congéneres. Por ello, la izquierda mundial aboga por el abortismo y la eutanasia.

Para los socialistas, el ser humano, en los frágiles extremos de su existencia biológica (fases intrauterina y de proximidad a la muerte natural), no es un ‘alguien’ sino un ‘algo’, una cosa de la que se puede disponer. Para ellos, la vida del ser humano en el vientre de la mujer, es concebida como un apéndice del cuerpo femenino, una especie de órgano, y casi que un tumor extirpable a voluntad de la madre filicida. Para ellos, asimismo, la vida del enfermo terminal no es más que un desecho familiar.

En el ADN del Socialismo se encuentra el gen de la contradicción más profunda a sus postulados de defensa y solidaridad para con los desvalidos y más vulnerables. Para encontrarse con la veracidad de esta afirmación, bastaría con dar sincera respuesta a las siguientes interrogantes:

¿El derecho a la vida es exclusivo de las personas sanas y que puedan valerse por sí mismas? ¿Tenemos el deber legal y moral de socorrer a una persona que desea suicidarse, pero no con respecto a una persona que, por estar impedida de suicidarse, le pide a otra que le cause la muerte por eutanasia? ¿La solidaridad y el deber de socorro que nos instan a salvar la vida de un criminal que corre el riesgo de morir en su claustro carcelario; no procede para salvar al ser humano mientras está en el claustro materno? ¿Mientras está en el vientre de su madre, el hombre no es ser humano? ¿Si una madre primeriza lo es, precisamente, por su relación con el niño que lleva en su vientre, y este niño no es una persona sino una cosa desechable, entonces la mujer embarazada tiene relación de maternidad con respecto a una cosa? ¿Puede protegerse y defenderse al desvalido -incluidos el enfermo terminal y el ser humano intrauterino- sin respetar el más sagrado de sus derechos, que es la vida?

Lo que resulta una perogrullada viene a ser el mayor signo de contradicción en la bitácora del buque socialista. Éste, una vez asumido el poder político, siempre encalla en las aguas poco profundas del irrespeto a la dignidad humana. Los más vulnerables: aquellos a quienes se ha ensalzado y seducido con promesas de protección, respeto y defensa; terminan siempre pisoteados, cosificados cual si fueran simples piezas en el juego revolucionario.
La vida, el más sagrado de los derechos humanos, es tratado por el Socialismo como si fuera un plus en la esfera jurídica del hombre: un atributo del que se puede carecer según las circunstancias previstas por el sistema.
Al concebirse la vida humana de manera reductivista (sólo en sus dimensiones material y temporal, y excluyendo sus extremos inicial y final), se incita a la cultura de la muerte y de la insolidaridad; se pretende vaciar de contenido moral el deber de no matar, así como el de hacer todo cuanto esté a nuestro alcance para preservar la vida propia y ajena.

Es tal el desprecio por la vida humana en el pensamiento de izquierda, que mientras su abortismo militante les lleva a considerar al feto humano como un mero apéndice del cuerpo femenino, un ‘algo’ carente de todo derecho porque -según ellos- no es persona; por otra parte, incurren en la aberración jurídica de declarar a las semillas de las plantas como sujetos de Derecho. Sí, apreciado lector, tal cual: un sujeto de Derecho, es decir, un sujeto capaz de ser titular de derechos y vincularse mediante obligaciones personales; tal como lo sabe cualquier estudiante de primer año de Ciencias Jurídicas. En este sórdido despropósito incurrió la mayoría parlamentaria del socialismo chavista cuando, en 2005, dictó una Ley de Semillas venezolana, en cuyo artículo 4 estableció que “Se reconoce a la semilla como ser vivo y (…) y sujeto de derecho…”
Así son las cosas en el socialismo: un sistema de creencias con los valores a todas luces invertidos; donde una semilla (ad exemplum: un frijol) es reputada como sujeto, mientras que un ser humano es tratado como objeto. Para los socialistas, una semilla es un sujeto de Derecho; lo que implicaría la posibilidad de que la ésta sea titular de derechos -incluida la vida-, mientras que un ser humano en el vientre materno, carece de derecho a la vida porque no es un sujeto sino un objeto. En pocas palabras, para un socialista, el niño que una mujer lleve en su vientre no tiene madre sino ‘propietaria’.

Más que dantesco resulta el imaginarse a alguna de las ‘parlamentarias del horror’, (diputadas chavistas que aprobaron semejante aberración legislativa), arrullando tiernamente a un grano de frijol o de arroz, después de haber abortado -asesinado-  al hijo que llevaba en su vientre.

Olvidaron los socialistas chavistas que la semilla es capital, un insumo para el agro;  y que, por tanto -apegados al pensamiento del propio Karl Marx- mal puede ser privilegiada por encima del ser humano en su fase intrauterina. ¡Vaya contradicción!

Mientras redactamos estas palabras, los socialistas avanzan en sus procesos legislativos para despenalizar el aborto en México y para aprobar la eutanasia en España. Son persistentes en su misión de instaurar la cultura de la muerte y de la insolidaridad para con los seres humanos más desvalidos y vulnerables.

Oportunidad para que nuestras naciones hagan gala de ese gran acervo moral de nuestra cultura cristiana, que es el humanismo integral; y, solidariamente, plantemos cara en defensa de la vida humana, muy especialmente en ese sagrado estadio que es la gestación en el vientre materno.

Antes de haberte formado yo en el vientre de tu madre, te conocía; antes de que salieras de su seno te consagré.” (Jer. 1:5).

@JGarciaNieves

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Descontrolado despilfarro socialista. Por Jesús Salamanca Alonso

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No estaría de más que el nuevo Comité de la Verdad, que propugna el PSOE, comenzara por estudiar la sarta de mentiras, bufonadas, mamarrachadas, falsedades y ocultamientos socialistas.

Ha tenido que salir a escena la pandilla de indocumentados políticos que tenemos para darnos cuenta de que no saben lo que es gobernar y mucho menos trabajar para el bienestar de la ciudadanía. Cultivan la soberbia, la chulería, el analfabetismo, la falta de respeto y el desprecio a la mano que les da de comer. Ahí tienen lo sucedido en Valladolid, el día 21 de enero: Pedro el mentiroso se atrincheró en la Cúpula del Milenio con un puñado de fieles palmeros o, lo que es lo mismo, antes se llamaban «lameculos» en Román Paladino por aquello de evitar todo tipo de florituras innecesarias.

Sánchez sigue apareciendo delante del letrero propagandístico de «Gobierno de la Gente», cuando debería decir «Gobierno de la Peste», sobre todo tras comprobar que la ciudadanía lo tiene por personaje repelente. Aquella campaña orquestada por el PSOE para acercarse a la ciudadanía, ni siquiera se pudo llevar a cabo: hubo que suspender todos los actos porque la protagonista era la progenitora de Pedro Sánchez. Lo era en negativo y con negativos improperios. Son tantas las mentiras, tantas las falsedades, tantos los desprecios a la ciudadanía, que ésta no deja de apuntarlo con el dedo en espera urgente de que lleguen las elecciones para darle la bofetada que merece. Todo cerdo tiene su San Martin y a éste parece haberle llegado ya.

Pierdan unos minutos y visualicen algunos videos que existen en internet sobre el acompañamiento que se viene montando el felón desde hace tiempo. Para cualquier visita de esta calamidad de presidente acuden decenas de vehículos como séquito de protección. Y nadie lo entiende porque a la ciudadanía le importa un bledo y medio la protección de este filoetarra, malversador, felón, venerador de independentistas, devoto del golpismo y luchador bárbaro contra la Judicatura. Su asentimiento respecto a los «fachas con toga» no ha pasado desapercibido. Y lo pagará. Que nadie dude de que lo pagará con creces.

Hasta las inmaduras muchachas de la extrema izquierda adocenada y cavernaria se rodean de alfombras rojas, coches oficiales y vestidos de señora, cuando no son más que muchachas de medio mandil, malcriadas del sistema, degeneradas abortistas, además de egoístas sin la correspondiente terapia. Hasta de camello se han confundido. No vean cómo «se lio la gorda» con las declaraciones de la segunda de a bordo de la «barragana de…». Al menos, Irene Montero acusó a Ana Botella de ser «la mujer de…» por lo que, según ella, fue alcaldesa de Madrid. Pero es que la actual ministra y protectora de Violadores es tan solo una simple «barragana de…», ni siquiera mujer.

Razón tenía Feijóo al apuntar que hay que regular con urgencia los viajes para evitar el ridículo presidencial y de los mamotretos del comunismo. Se rodea de seguridad, cuando su seguridad nos trae al pairo a todos los españoles. ¡Total…para lo que sirve este indecente presidente…! Da igual que viaje Pedro o lo haga su porquera. Ahí tienen a la tropa feminista de la ministra de violadores, que no dudó en marcharse a hacer turismo a EE.UU,, pero a costa del Erario Público, con compañía fantasiosa e inútil y sin programa de actuación. Ya está bien de un Gobierno sin criterios, ni objetivos, ni perspectivas de futuro. Lo más extendido de este «Gobierno de la Peste» es la permanente falta de respeto a la ciudadanía y todo lo contrario de cuanto habían prometido.

Era manifiesto que con la izquierda nunca se lograría la regeneración del sistema porque se pervierten a la primera de cambio. La alfombra, el coche oficial, las mesas de reuniones y el trato que reciben, además de los sueldos y prebendas, los desarticulan y cambian la forma de pensar en 24 horas; siguen siendo mamertos de boquilla, pero neoliberales de corazón con ligeros ramalazos procomunistas. La ruindad de la izquierda es la cultura y la tradición del mamerto que, aunque no existe en el DRAE, sí es un vocablo que ya debería estar incluido. Por eso el Plan de Calidad Institucional que va a presentar Núñez Feijóo viene como anillo al dedo ante tanto despilfarro, malversación, latrocinio y abuso del «Gobierno de la Peste» que encabeza el felón y mentiroso, Pedro Sánchez. Espero que no se note mucho el nulo respeto que hoy me merece este filoetarra de Moncloa, catedrático de la estupidez y trapecista del nulo sentido común.

La desprestigiada seguridad de la que se rodea Sánchez equivale a nuestra inseguridad. Gracias a él y a sus negligentes políticas –algunas con resultado de muerte—hoy nos encontramos con organismos a los que ha colonizado. Eso ha llevado al desprestigio institucional de muchos de ellos como el CIS, el Consejo de Estado, el Tribunal de Cuentas, la fiscalía general del Estado, el INE, el CNI, el CSIC y, lo más sonado, el propio Tribunal Constitucional sobre el que Europa ha abierto una investigación tras la denuncia de partidos políticos y organizaciones ciudadanas.

¡Ya me dirán qué prestigio le queda al TC con personajes como el exministro Campos, la promotora del estatuto catalán (hasta hace tres días vinculada a la desprestigiada Presidencia del «doctor cum fraude») y el tiralevitas de Rodríguez Zapatero, el tal Conde-‘Pamplinas’, presidente para más recochineo! No estaría de más que el nuevo Comité de la Verdad, que propugna el PSOE, comenzara por estudiar la sarta de mentiras, bufonadas, mamarrachadas, falsedades y ocultamientos socialistas.

Cualquier comisión de transparencia le reventaría al PSOE en la cara. Tras ser declarado el partido más corrupto de Europa no tiene ninguna salida airosa. Como en Andalucía, ya verán que muchos de los líderes no saldrán de los tribunales tan pronto como abandonen o sean expulsados de sus graciosas y caras dádivas. Doy fe.

Por cierto, ¿para qué sirve el Portal de Transparencia?

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Opinión

Carta abierta a Juan Antonio Aznárez Cobo, todavía arzobispo castrense de España, por Efrén Díaz Casal, Coronel de Infantería

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Señor Aznárez:

Dicen que dar a cada uno lo suyo es la regla de oro de la justicia, felizmente acuñada por los más prestigiosos juristas romanos, por cuanto si no se da lo que se debe al que se le debe la justicia no existe razón que, en función de sus obras, avala el tratamiento que le corresponde.

El pasado viernes, 06/01/2023, con motivo de la festividad de la Pascua Militar y de la LVI jornada de la paz, celebró usted misa en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas cuya homilía, en aras de la verdad, me obliga a ofrecer estas líneas a la opinión pública.

Desde noviembre de 2021, le he enviado 4 misivas solicitándole que el arzobispado castrense respete la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública sin haber recibido respuesta alguna hasta la fecha, en tanto usted continua con la vulneración de la citada Ley Orgánica, siendo por tanto un transgresor de la misma con la agravante de la reincidencia, actitud más propia de un delincuente que de un prelado.

Obligado por el tratamiento que me viene dispensando desde hace más de 1 año, le dirijo esta misiva telemática con la vana esperanza de que la lea y le haga cambiar de actitud a pesar de su irracional cerrazón, y de que su actitud hacia mí supone una deleznable agresión personal que no le permito.

Debe saber usted que el Artículo 41 del Real Decreto 96/2009, de 6 de febrero, por el que se aprueban las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas dispone que, como normas de actuación del militar y usted lo es en razón de su cargo, “Tratará al militar retirado con el respeto y consideración que merecen su dedicación y servicios prestados, guardando las muestras de compañerismo y cortesía pertinentes” lo que constituye una reprobación de su proceder.

Dice usted en su homilía “Señor, haz de mí un instrumento de tu Paz. Que allá donde haya odio pongo yo amor, donde haya ofensa, perdón, donde haya discordia, unión, donde haya error, verdad, donde haya duda ponga fe, donde haya desesperación ponga esperanza, donde haya tinieblas ponga luz (tu luz), donde haya tristeza, alegría.

Oh Señor, que no busque tanto ser consolado como consolar; ser comprendido como comprender, ser amado como amar.

Porque dando, se recibe; olvidando se encuentra; perdonando se es perdonado y muriendo se resucita a la Vida (y una Vida eterna).

Estas palabras revelan que el irracional, rencoroso e inexplicable trato que me dispensa evoca el Evangelio de San Mateo 23:27: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que, por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Para no quedarse corto, usted pisotea el Evangelio de San Mateo 22: 37-4 “después de hablar del amor de Dios, el mandamiento más grande es el amor al prójimo”.

Le recuerdo la existencia del Código de Eurico, rey visigodo, y el Código de Hammurabi, rey de Babilonia, por si se hubiese quedado corto y estimase oportuno vulnerarlos.

Resulta tristemente anecdótico que haya celebrado la misa por la LVI jornada de la paz cuando su proceder conmigo constituye todo un monumento a la incivilidad, la discordia y la crispación.

La solicitud de autorización al respectivo Ayuntamiento de actos religiosos en la vía pública, que es lo que usted defiende, constituye una palmaria vulneración del principio constitucional de jerarquía normativa para dictar disposiciones contrarias a la Constitución y a otras normas de nuestro ordenamiento jurídico, lo que implica el tácito reconocimiento de independencia del correspondiente municipio: qué le vamos a hacer, resabios del paisanaje vasco.

Los siguientes versos de Pedro Calderón de la Barca, sacerdote y militar, son totalmente ajenos a su ética personal “Aquí, en fin, la cortesía/el buen trato, la verdad/la firmeza, la lealtad/el honor, la bizarría/el crédito, la opinión/la constancia, la paciencia/la humildad y la obediencia/fama, honor y vida son/caudal de pobres soldados/que en buena o mala fortuna/la milicia no es más que una/religión de hombres honrados”.

Se ha equivocado de lugar, su sitio no es el que “okupa”, su proceder es incompatible tanto con el sumiso apoyo de gente de bien, como con cívicas y sensatas complicidades.

Váyase, no perjudique más a la Iglesia, hágase acreedor al aire que respira, respétese a sí mismo, a nuestro Estado de Derecho y al prójimo.

Ruego al Excmo. y Rvdmo. Mons. D. Bernardito Cleopas Auza, Nuncio Apostólico en España, que impida la continuación de estos disparates mediante las medidas que  el caso demanda.

Efrén Díaz Casal

Coronel de Infantería (R)

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Opinión

El mezquino corazón del Papa Francisco

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Los mediocres se rodean de personas más mediocres que ellos a fin de poder manejarlos a su antojo y disimular su propia mediocridad. Es lo que hizo Bergoglio apenas encaramado al solio pontificio. Y ha quedado por enésima vez demostrado ante la muerte del papa Benedicto XVI.

Resumo aquí algunos hechos ocurridos en los últimos días, anecdóticos en su mayor parte, pero que revelan el alma ruin y mezquina del papa Francisco. Algunos son públicos; otros, en cambio, me fueron confiados por algunas fuentes discretas que recorren los pasillos del Sacro Palacio.

— Aun antes de que se conociera la noticia de la muerte de Benedicto XVI, ya habían salido las órdenes de Santa Marta: en el Vaticano se continuaría trabajando como siempre. Es decir, “aquí no pasó nada”. Quienes trabajan en la Santa Sede —eclesiásticos y laicos—, hicieron saber que si no suspendían las actividades para poder asistir al menos a la misa exequial, ellos se tomarían igualmente el día. Santa Marta tuvo entonces que transigir: tendrían permiso para asistir a la misa pero sólo hasta las 13 horas. Luego, debían retornar al trabajo.

— Ni en la Ciudad del Vaticano, ni en sus dependencias extraterritoriales ni en sus nunciaturas se declaró luto oficial. Las campanas no tocaron a muerto ni las banderas se izaron a media asta. Este último detalle sorprendió sobremanera. Cualquier país dispone este medida de luto cuando muere algún personaje relativamente importante. Para el Vaticano y para la corte del papa Francisco, el papa Benedicto XVI no lo era. Curiosamente, el estado italiano y Gran Bretaña ordenaron que el día 31 de diciembre sus banderas fueran izadas a media asta.

— Se repetía una y otra vez en los sacros palacios, que la orden era que las cosas siguieran como si nada hubiese pasado. Por eso mismo, el miércoles, el papa Francisco tuvo su audiencia general como de ordinario, mientras a pocos metros estaba el cuerpo insepulto de su antecesor. Y apenas hizo una referencia a él para llamarlo “un gran maestro de la catequesis”.

— Muchas cardenales y obispos quedaron decepcionados por no poder integrar el cortejo que trasladó los restos del papa difunto desde el monasterio Mater Ecclesiae hasta la basílica de San Pedro. En cualquier país, en cualquier monarquía, este cortejo tiene una particular y austera solemnidad, aún cuando no se trate de la muerte del monarca reinante (recordemos el caso de don Juan de Borbón, o de la reina madre de Inglaterra o del príncipe Felipe de Edimburgo). Los restos mortales de Benedicto XVI fueron trasladados en una furgoneta gris. El cortejo no fue presidido ni por Francisco ni por el cardenal vicario. Simplemente, detrás del vehículo utilitario iban Mons. Georg Gänswein y las memores, las mujeres que los asistieron en los últimos años. En la curia, esto cayó muy mal: “Esto no se le hace ni siquiera a un vecino del pueblo más pequeño de Italia”, decían.

— Una de las cosas que más llamó la atención a los miembros de la Casa Pontificia y otras dependencias de la Curia que se paseaban por la capilla ardiente, fue la cantidad de sacerdotes jóvenes —varios centenares— que se acercaron a despedir al papa Benedicto vestidos con hábito talar. Uno de ellos, en voz baja, comentó lo siguiente: “Encontré al papa Benedicto cuando era seminarista, junto al resto de mis compañeros. Las palabras que nos dijo una y otra vez fueron: “Estudien mucho y recen mucho”. Era impensable que nos dijera: “Los sacerdotes son hombres, y por eso muchos de ellos miran pornografía” (estas últimas palabras fueron los comentarios que hizo recientemente el papa Francisco a los seminaristas de la arquidiócesis de Barcelona).

— En el mismo sentido, llamó mucho la atención la cantidad de jóvenes y de familias con niños que se acercaron a despedir al papa Benedicto.

— Una de las cosas que más molestó a obispos y cardenales presentes, fue la actitud indolente del cardenal Gambetti, arcipreste de la basílica de San Pedro. Su actitud fría y mecánica en la celebración del primer responso (y la voz de recién levantado que se le escuchaba) y su imprevisión de muchos detalles no pasaron desapercibidas. También causó repulsa la presencia de quien el mismo purpurado nombró gerente de la basílica, Ettore Valzania, de profesión mecánico dental, que se paseó durante los tres días por el interior de la basílica vistiendo pantalones de jean mientras recibía a cardenales y jefes de estado. Este personaje oscuro y vulgar ha sido responsable, entre otras cosas, de disponer que los fieles pudieran detenerse no más de dos o tres segundos ante el cuerpo expuesto del papa difunto, sin poder rezar ante él una oración. ¿No habría sido posible, por ejemplo, extender el horario de apertura de la basílica de San Pedro?

— El papa Francisco estaba empecinado en retirarse a sus aposentos de Santa Marta apenas terminada la misa exequial. Dos de sus colaboradores más cercanos debieron insistir mucho a fin de hacerle ver la inconveniencia del gesto. Finalmente, accedió a despedir el féretro del papa Benedicto en el atrio de la basílica de San Pedro, despojado de sus ornamentos pontificales. Y se negó rotundamente a acompañar el cortejo hasta la cripta y celebrar allí los últimos ritos, los que fueron asumidos por el cardenal Re, decano del Sacro Colegio.

— Buena parte de los obispos y cardenales del todo el mundo que llegaron para despedir al papa emérito, quedaron estupefactos —y así lo hicieron saber a sus allegadas— por la indolencia de los gestos y las palabras del papa Francisco con respecto a su antecesor. Uno de ellos comentó textualmente: “Alimentar almas y no bocas, esa es la misión de la Iglesia”.

— Apenas conocida la muerte de Benedicto XVI, Santa Marta se apresuró a decir que por una dudosa voluntad del difunto, sólo asistirían delegaciones oficiales de Italia y Alemania. El problema llegó el miércoles cuando la Secretaría de Estado descubrió con estupor que muchísimas delegaciones de los gobiernos de diversos países asistirían a título personal. A tal punto fue lo inesperado de la noticia, que recién a última hora de ese día el Governatorato bajó la orden a los encargados respectivos de prever los lugares para el estacionamientos de los vehículos oficiales que trasladarían a mandatarios y ministros.

— La Secretaría de Estado comunicó oficialmente a los países que enviaran delegaciones, que sus representantes debían abstenerse de usar el traje de gala. Esto causó sorpresa, puesto que aun en el caso de las exequias de los cardenales se usa este tipo de vestimenta. Hasta esos honores se le negaron al papa Ratzinger.

— Conocemos la lana con la que están tejidos los periodistas, pero algunos pocos todavía conservan cierta honestidad. La vulgata que recorría las redacciones de todo el mundo, y la misma sala de prensa de la Santa Sede, era que el papa Benedicto fue siempre un pontífice distante, odiado o indiferente por el pueblo cristiano. Muchos de ellos reconocían en voz baja el equivocado juicio que sostenían al ver la enorme y sorpresiva cantidad de gente que se acercó a la basílica de San Pedro durante los últimos días. De hecho, las cantidad se sillas que ocuparon la plaza de San Pedro para la misa exequial sólo había sido igualada en la misa de inauguración del pontificado de Francisco, “cuando nadie los conocía”, agregaba algún malicioso obispo.

El rostro del papa Francisco durante en la misa exequial, y que ilustra este artículo, es suficientemente elocuente de la oscuridad de su alma: parece asistir a su propio funeral.

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Opinión

Balance del año «Sanchista» 2022. Por César Bakken Tristán

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Durante el año que acaba de terminar (2022), España ha sido vapuleada, maltratada y seriamente dañada por el sanchismo, una forma de gobernar ajena a la voluntad popular, fiel únicamente a los caprichos de un tirano que ha perdido totalmente el sentido democrático, social y humano.

El gobierno sanchista, en coalición con el comunismo y con fuerzas que odian la democracia y España, ha simulado avances, progresos y conquistas sociales, pero en realidad lo único que ha gestionado con acierto es la propaganda y la corrupción, extendiéndola a todos los ámbitos: impuestos abusivos, despilfarro, reparto mafioso de recursos públicos, arbitrariedad en la distribución de los recursos y subvenciones, marginación y acoso a los disidentes, contratos amañados, cambio de leyes que desarman el Estado de derecho, indultos de delincuentes, ayudas a los desleales y un largo etcétera.

Mal año para España, para la democracia y para la decencia.

Los estragos del sanchismo son tan intensos y graves que en el extranjero toma cuerpo la opinión de que España está en peligro de desaparecer como nación.

Reproducimos este artículo, a pesar de su dureza, porque está lleno de verdades y porque nos sirve para contrarrestar las mentiras edulcoradas y los ocultamientos masivos de verdades en los balances publicados por los medios comprados y sometidos al poder sanchista.

BALANCE DEL AÑO «SANCHISTA» 2022

Os llamáis progresistas porque:

Legisláis en beneficio exclusivo de grupos que os atan por abajo, como son los feminazis, filoetarras, separatistas, violadores y pederastas.

Potenciáis por todos los medios ideologías con motivaciones destructivas de la sociedad, subvencionadas por foráneos como son la Agenda 2030, la ONU, la CE y hasta Putin, que buscan vaciar los estados de su autonomía para controlar el mundo; ahí está el sanchismo

Alentáis a populachos para que se enfrenten a todo lo que suene a valores cívico-sociales, tradicionales y perennes.

Manifestáis, por todos los medios, que solo cuenta una mitad de la ciudadanía; la otra mitad es despreciada, acusada y enjuiciada sin causa.

Procuráis que cualquiera busque y pueda cuidar niños, excepto las madres y los padres. Como mujer se puede hacer de todo menos ser madre y maternar a los hijos.

Los niños no cuentan para nada más que para que el estado y parejas o sujetos cualesquiera tengan el capricho de jugar con niños.

Insultáis sin medida ni límites a todos los opositores de otros partidos y aplaudís que sean avasallados por hordas de vuestra corriente que ni siquiera el asesinato es su límite (hay que empalmar con la tradición).

El único objetivo, razón de estar, función vital en este mundo hoy, es enarbolar la ideología de género, en todo y para todo. Gobernáis para ello y en función de lo mismo. El bien común, la dignidad humana, la libertad y el desarrollo social os importan un bledo, ¡eso es franquista!

A dos tercios de los españoles y a mí, me llamáis facha y fascista porque amo a mi patria, respeto la ley y la Constitución, defiendo la bandera y respeto el himno nacional. Porque odio la corrupción, sobre todo de los políticos. Defiendo la igualdad ante la ley, la igualdad en derechos y deberes; pero solo esa igualdad ya que en todo lo demás somos muy diferentes. Porque digo la verdad y no miento en todo como Sánchez. Odio a los traidores solo, y a nadie más. No tolero maltratos por defender la Historia Patria, los valores, los derechos auténticos (no los de conveniencia). Porque tengo obligaciones y valores morales perennes y éticos. Porque maldigo a los asesinos, a los violadores y a los políticos falsos y ladrones. Porque tuve una educación valiosa que conservo y defiendo. Porque respeto a mis mayores. Porque creo en Dios. Porque quiero justicia, ley y orden, para lo cual pago mis impuestos. Por todo eso soy fascista, facha y sujeto de cancelación (woke).

Y a ti, que no cumples ninguna de las cualidades y valores anteriores, ¿cómo te llamamos; Perico Pinocho?

Tres malditos años lleváis para causar tanto daño como os ha sido posible y estos son los resultados:

Recortadas infinitas libertades

Limitados derechos fundamentales, naturales y sociales mientras implantáis otros de conveniencia y de fatídicas consecuencias

Destruidas tantas posibilidades de la gente emprendedora

Promovida tantísima animadversión entre españoles

Fomentado el separatismo entre españoles, entre Comunidades, entre partidos, entre la gente y sus necesidades

Expresado vuestro miedo a ser España y predicado por todos los medios el odio a la Patria

Machacado tanto a la justicia

Avasallada la separación de poderes cuyo objetivo directo no puede ser otro que ir destruyendo la democracia

Insultando tanto a fuerzas políticas relevantes, mientras mostráis infinita reverencia ante separatistas y proetarras.

Ayudado y prometido tanto a enemigos de España (eso es traición)

Tapado tanta corrupción de menores y hasta su violación indefendida

Situado a España como cómplice de Maduro y otros regímenes corruptos, violentos y tiránicos a los que queréis asemejaros

Desacatada la justicia como nadie jamás ha hecho y poniendo a la par Torra-Sánchez

Violando de forma casi sistemática la Constitución y leyes a capricho, a conveniencia y al alimón con el Rey Sol “el estado soy yo”

Despreciado la Corona que preside la España más digna y respetada

Agachado la cerviz ante Puigdemont y sus lacayos, para recibir honores como jefe de estado de país extranjero, en nuestro propio Estado

Despreciados, deshonrados, manipulados y desprotegidos los cuerpos de orden y seguridad del Estado.

Y todo con el aplauso, el apoyo, la iniciativa y la amenaza de Podemos que gobierna, con zurda mano, la vileza del sanchismo obligado a seguir los dictados de su ideología de género y los caprichos del lacayo LGTBIQ+ de donde proceden censura, libertad recortada, valores cercenados, tiranía impuesta y toda clase de desgracias para la inmensa mayoría de españoles.

Penalizada la expresión, la defensa y la exaltación de la patria.

Nos queda comer de la manita del Estado. No está bien visto ganarse la vida, pues a los ojos del gobierno eso no es solidario. Lo progre solidario es crear el máximo posible de pobreza, división, odio, violencia y desgaste de la España grande y libre que crearon nuestros padres. El sanchismo quiere ganar la guerra que perdieron sus abuelos; y todo vale para ello.

2022 un año pleno del sanchismo corrosivo, antiespañol, difusor del género epiceno, promotor de la miseria más que pobreza y destructor de la Constitución desde el Tribunal Constitucional invadido. Españoles contentos con tanto éxito, votarán seguir así para terminar de enterrar a España.

Por César Bakken Tristán

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