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«La escombrera moral alemana» Por Hermann Terstch

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“Les ha de parecer muy hipócrita a los ucranianos que les digamos que se defiendan contra la invasión de Putin, pero que lo hagan sin armas”.

Estas palabras las dirigía este domingo en el mitin del 1 de mayo el canciller Olaf Scholz a un grupo de asistentes que le interrumpían sin cesar con el lema de la rima alemana del pacifismo del último medio siglo “Frieden schaffen! Ohne Waffen!” (¡Hacer la paz, sin armas!). Este grito es el antónimo de la sabiduría romana “Si vis pacem, para bellum! (Si quieres paz, prepara la guerra)”, como también es contrario de toda experiencia y del sentido común.  

Pero es una de las grandes mentiras que han determinado la “conciencia política alemana” desde los años setenta. Ese pacifismo pararreligioso y predicador alemán se nutre, como el buenismo benefactor y antinacional de Angela Merkel, del mismo arrogante sentimiento de superioridad que todos los arrebatos totalitarios alemanes del pasado, incluido el nacionalsocialismo. El “Wir schaffen es” (“Nosotros podemos” con énfasis en el “nosotros”) de Merkel en su delirante apertura de las fronteras a todo el que llegara de cualquier parte del mundo es una versión sentimental socialdemócrata del “Deutschland über Alles in der Welt” (Alemania por encima de todo en el mundo). 

Una renovada versión de los más repugnantes alardes alemanes de superioridad, sea racial, mental o moral, lo han dado ahora treinta “intelectuales” ―cantantes, actores y, por desgracia, algún escritor notable como Martin Walser― que exhortan directamente a los ucranianos a rendirse ante el invasor para evitar a los alemanes el dilema del armamento, pero dejando claro que, si los ucranianos no hacen el favor de rendirse, hay que obligarles a ellos colaborando con los rusos en desarmar a los heroicos defensores de su patria ucraniana. Cierto que no representan al pueblo alemán y que han sido criticados en ciertos medios, pero son símbolo de esa certeza extendida de que todo vale más que la dignidad y la libertad.    

Piden a Scholz que no ceda armas a Kiev “para evitar la tercera guerra mundial» y un ataque nuclear ruso. La nauseabunda epístola de apología de la rendición es muy propia de una izquierda alemana en la permanente creencia que compensa el genocidio alemán del pueblo judío con la obediencia a cualquier poder que no sea occidental. Se lo enseñó el poder soviético y sus aliados políticos, culturales y eclesiales allá en la posguerra, y siguen en ello. La amenaza del fin del mundo siempre sirve para presentar la tiranía como el mal menor. Lo hacen con el cambio climático como con la bomba nuclear. Es el mensaje de una izquierda venenosa que en Alemania se convirtió en mensaje general cuando Angela Merkel consumó la destrucción de la democracia cristiana y su plena absorción por la socialdemocracia más intolerante, igualitarista y totalitaria.   

Scholz acudía a Düsseldorf a la manifestación del desde mucho antes del COVID muy raquítico 1 de mayo a pedir “solidaridad internacional”, otro de los lemas favoritos de la izquierda alemana a la hora de pedir apoyo para comunistas y fuerzas antioccidentales en cualquier lugar del mundo, desde Vietnam a Palestina, desde Chile al Irán del Sha. Estos lemas de la izquierda occidental se han generado desde la época de Lenin en Moscú; en todo caso tenían que tener desde allí el beneplácito para su éxito.   

Pero, esta vez, la “solidaridad internacional” tiene un serio problema para cierta clientela de Scholz y es que se demanda contra Moscú, porque Scholz llegaba un día después de que su Gobierno decidiera poner fin a su ya escandaloso veto a la entrega de armamento pesado a Ucrania. Que llegaba, a su vez, días después de que el Gobierno alemán entendiera, en una cumbre de ministros de defensa en la base militar de Ramstein en Alemania, que su aislamiento en la posición ante el suministro de armas a Kiev amenaza con quebrar toda la confianza en Berlín de sus aliados en un daño irreparable para seguridad y economía de todos.

Hacer distingos entre armas para la defensa de Ucrania, ante la vesania agresora, destructora y asesina de la que hace gala el ejército ruso, es pura hipocresía. Todas las armas que reciba Ucrania, se le dijo a Alemania, sean taques o aviones, son defensivas porque su guerra es una defensa ante el agresor. Scholz ha tenido enormes dificultades para verbalizar esta obviedad porque él, como todo su partido, son rehenes de su pasado de corrupta complicidad con el Kremlin que llega a niveles de escándalo con Vladimir Vladimirovich Putin. Aunque nadie debe excluir el freno o marcha atrás en la actitud alemana, lo cierto es que Scholz ha dado pasos inimaginables hace unos meses; entre tantas cosas inimaginables hace poco.     

“Hacer la paz sin armas” era la invitación al desarme unilateral que siempre ha sido el lema de la izquierda occidental para hacerle más fácil el chantaje o, llegado el caso, la invasión a las fuerzas del este, el mundo comunista hasta 1989 que era su aliado; por unos, reconocido oficialmente; por otros, no. Las excepciones a esta regla, que eran socialdemócratas anticomunistas por experiencia, como Kurt Schumacher, el propio Willy Brandt, o Helmut Schmidt, fueron jubilándose y muriendo, y todos sus sucesores, empezando por los nietos de Brandt, como Oskar Lafontaine, siempre fueron más antiamericanos que anticomunistas, aunque nunca tuvieran un arrebato de coherencia que los decidiera a irse a vivir a la RDA.    

La gran paradoja está en que el socialdemócrata Olaf Scholz es uno de esos grandes artífices de que el pacifismo alemán, nutrido por el sentimiento de culpa por un pasado belicista, y en especial por el Holocausto, fuera masivamente manipulado por la Unión Soviética y sus satélites para generar una voluntad de indefensión como forma de expiación en Alemania occidental que afectaba a toda la capacidad de defensa de Occidente. Lo cierto es que Scholz se mantiene en la mentira cuando dice en larga entrevista en el semanario Der Spiegel que la socialdemocracia alemana siempre ha sido fiel a la alianza trasatlántica; y él menos que nadie.   

El actual canciller era vicepresidente de las Juventudes Socialistas a principios de los ochenta y fue especialmente activo en coordinar, con autoridades de la dictadura comunista de la RDA, la política contra la doble decisión de la OTAN de instalar misiles Cruise y Pershing en Europa en respuesta a otros similares ya desplegados por la URSS. Scholz viajaba con frecuencia a Berlín Este a recibir instrucciones sobre la movilización contra el rearme que había decidido años antes la OTAN y el Gobierno alemán del valiente canciller Helmut Schmidt, que era de su propio partido.

Así, Olaf Scholz, nacido 13 años después de finalizar la guerra es todo un símbolo, tanto de las mentiras alemanas de la colaboración con la tiranía de Moscú, como de la crisis moral, intelectual y política que se ha abierto en Alemania. Porque ha quedado en evidencia el profundo fracaso de la impostura que transformó luto y lamento por el inconcebible crimen perpetrado en su nombre bajo el nazismo con la pretensión de arrastrar a todo occidente a expiar crímenes alemanes con la indefensión de todos ante los crímenes del futuro. Lo que eclipsaba una codicia prepotente que nos ha llevado a todos a una dependencia de un enemigo.    

El debate en Alemania acaba de comenzar en lo que es otra de las conquistas de una voluntad de defensa nacional y un heroísmo ucraniano que ha cambiado toda la faz de Europa. Porque todos saben que si Putin llega a lograr, como esperaba, la rendición del Gobierno de Kiev en cuatro o cinco días, Europa y todo el mundo habría vuelto a la cotidianidad con una Ucrania sometida a Rusia. Pero ha sido la voluntad de ser, ese “Ser es defenderse” que dijo Ramiro Maeztu, la que ha hecho que Ucrania se convirtiera en el epicentro de un terremoto de dignidad que avergüenza a muchos.

 

Hermann Terstch

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Dudo de la pantomima del Kirchnerismo. Por Jesús Salamanca Alonso

Jesús Salamanca Alonso

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Me alegré del encasquillamiento de la pistola porque cada ser humano tiene derecho a vivir su vida y no existe el derecho a que un semejante se la arrebate.

Permítanme seguir dudando de la ventolera que hace unos meses recorrió Argentina. Como dijo en su momento el periodista, Marcelo Duclos: «Dudo de todo y no es mi culpa, es del kirchnerismo». No menos dudas recogieron al respecto las redes sociales; ello se debió a que la izquierda nos tiene acostumbrados a estas cosas cada vez que ve próxima la soga del ahorcado. Precisamente, ni Cristina ni el Kirchnerismo siguen sin atravesar su mejor momento. Lo que no me sorprende es comprobar cómo la siniestra de casi todo el mundo no dudó en subirse al autobús de lo que llaman «atentado a la democracia argentina». Sinceramente, deja mucho que desear eso de conjugar al unísono democracia y Kirchnerismo.

Vimos cómo apareció repentinamente en la pantalla una pistola y se escuchó el «click». Miren por dónde el «juguete» se encasquilló. Me alegro del encasquillamiento porque cada ser humano tiene derecho a vivir su vida y no existe el derecho a que un semejante se la arrebate. Y menos aún por ideas políticas, pero parece que en España eso no importa: ahí tienen a los herederos de la banda asesina ETA sentados en el Parlamento y nutriendo con su apoyo a un Gobierno socialista con sujeción comunista, golpista, independentista y fascista-nacionalista.

Tendremos Cristina para rato, tranquilos –no sé si libre o en prisión– pero me genera muchas dudas por la malsana herencia que arrastra el Kirchnerismo. ¿Saben que al cutre y folclorista exmarqués de Galapagar le ha faltado tiempo para hablar de las balas que recibió en un sobre? Aquella falsedad que ellos mismos se inventaron y enviaron carecía de recorrido y Díaz Ayuso desmontó el circo comunista.

Precisamente, cuando peor estaba la extrema izquierda en España recibió balas y navaja como amenaza. Tanto comunistas como socialistas se la tuvieron que envainar y el juez también porque quedó todo en agua de borrajas. Siempre me he preguntado si ese juez sabía indagar e investigar. Carpetazo, silencio y a otra cosa, mariposa, hasta que la extrema izquierda vuelva a encargar un urgente sobreseimiento. «Manda huevos», que diría el siempre ínclito Federico Trillo. «¡Joder, qué tropa!» El caso es que esa siniestra extrema tenía excesiva información sobre ello, y Marlasca también. Fue el tal el berrinche que la izquierda extrema demostró que es «un canario de alcoba», sin más. Una repugnante llorona.

Algo nos hizo dudar y hasta muchos analistas llegamos a la conclusión de quién las había autoenviado, con el fin de cambiar el curso de las elecciones madrileñas donde el «exmarqués» salió humillado y ridiculizado por la «reina madrileña». El hecho me hizo dudar de la inventada autoría inicial, al igual que dudo de lo sucedido a Cristina Kirchner en el falso atentado que tanto estaba interesada en aventar por todo el mundo. Tengo derecho a dudar, como tantos otros. Dudo y no doy marcha atrás, pero me alegro de que siga viva la «culebra de plata» por el hecho de ser persona.

La puesta en escena fue perfecta, incluso la detención. El encasquillamiento es posible cuando el arma y la munición son una birria. Permítanme seguir dudando. «Dudo todo. No me llamaría la atención que eso haya sucedido, ya que es lo que vieron mis ojos, pero, se trata del kirchnerismo, en su momento máximo de desesperación», contaba un experto periodista en Panam Post. ¿Acaso alguien piensa que no son capaces de cualquier cosa? La desesperación es la madre del odio y la puesta en escena de lo peor que alberga cada uno. Hoy, Cristina, sale con las orejas gachas por hipócrita, corrupta, corrompedora, fraudulenta, rastrera política e indecente gobernante. La inhabilitación a perpetuidad y los numerosos años de cárcel que le han caído le servirán para la reflexión, que no para el arrepentimiento.

Si alguien piensa que estoy hablando de autoatentado, entonces es que no ha entendido nada. Pensamiento, sospecha y realidad no siempre coinciden. Yo dudo, doy fe, del mismo modo que las redes sociales hablan de «humo», además de hacerlo también la oposición argentina. Hay muchos argentinos confundidos, dudosos y preocupados, como lo hemos estado los españoles en el transcurso de muchos episodios de nuestra historia reciente: tiro en la nuca de la banda asesina ETA; confusas circunstancias y retirada de pruebas tras el 11-M; balas ensobradas durante la campaña madrileña; degenerados «fakes» de Marlasca para dañar la convivencia durante la pandemia; reiterada falsedad y engaños del «mentiroso» Sánchez; ministras enrarecidas que no miran por la ciudadanía y consienten que un tren intente traspasar un fuego infernal que era su muerte segura; ministra encantada de que los violadores salgan a la calle (debe andar a deseo); ayudas europeas amontonadas; dinero público donado a la empresa Playbol de los padres del indecente presidente…

Todo está en fase de investigación, pero al presidente le ha faltado tiempo para salir a hablar de violencia y de odio. No sabemos si el revolver estaba descargado, ni qué pretendía el ciudadano de 35 años que accionó el gatillo. Pero a la izquierda le faltó tiempo para hacer daño, sabedor de que para la población es «humo». Déjenme que siga dudando. Insisto de nuevo en cómo se puso la extrema izquierda con las balas ensobradas, que debieron salir de sus filas, y cuya investigación quedó en agua de borrajas. Había que taparlo como fuera y con urgencia, ¿no es así señorito Grande Marlasca?

Da la impresión de que el Kirchnerismo ha inaugurado la feria y, desde hoy, ya apuntan con el dedo. Hay que buscar culpable. Y si no lo hay, se pinta. A Alberto Fernández le ha faltado tiempo para aventar que “es el hecho más grave desde la recuperación de la democracia”. Duclos tiene claro que «el kirchnerismo aprovecha la situación para hablar de un enfrentamiento político, mientras que nadie en su sano juicio quiere ver a la vicepresidente muerta. Lo que merece es un juicio justo y una condena si es oportuno y necesario». Muchos zumbados de la ultraizquierda española también echan la culpa a la Judicatura. Desde el exterior vemos a Argentina como un manicomio a cielo abierto con enfrentamiento permanente. Cristina y Alberto recogen lo sembrado por hablar al buen tuntún.

Dudo. Con las declaraciones de la extrema izquierda española ya nos hemos reído bastante. La sensación de la oposición argentina coincide con las palabras de la diputada, Amalia Granata; es decir, el ataque a Cristina Fernández de Kirchner es «una pantomima armada». Cristina quería quedar como mártir, pero le ha salido rana y «el tiro por la culata». Se ha querido lavar a lo gato y ya solo le falta el rabo por desollar a la indecente exdirigente argentina.

«Ni Steven Spielberg se ha atrevido a tanto», insiste Granata en sus redes sociales. El kirchnerismo pretende victimizar a Cristina, pero no sabe cómo hacerlo. La espada de Damocles pende sobre su cabeza y no faltan jueces argentinos dispuestos a dar su vida por la Justicia. De esto último no dudo. Las bravuconadas de Echenique sobre la Justicia argentina no son más que el envalentonamiento de un corrupto y de un ignorante de izquierdas que sigue libre, a pesar de las dos condenas recibidas. Eso también nos genera dudas. ¿Acaso no le abandonaría usted en la gasolinera?

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Dirigentes catalanes cargados de complejos. Por Jesús Salamanca Alonso

Jesús Salamanca Alonso

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En un mundo globalizado no podemos dar pasos hacia atrás y caer en el vulgar aldeanismo, que es al que parecen aspirar los nefastos dirigentes catalanes.

Pere Aragonés, presidente de la Generalidad catalana, ha aprendido a mentir siguiendo las enseñanzas del felón de Moncloa. No ha dudado en acudir a la patraña, al engaño y a la falsedad documental. Nadie sabe de dónde ha sacado que España pretende sustituir todo lo catalán por lo castellano en un intento de centralización política y económica. Por mucho que se empeñe Pere Aragonés, el catalán es una lengua minoritaria: se habla en Andorra, pero no la hablan ni la practican todos los habitantes de Cataluña.

Hablar catalán puede hablarlo quien lo desee, pero España no tiene por qué impulsar esa lengua en el mundo y tampoco protegerla más allá de nuestras fronteras patrias. El reconocimiento de la identidad lingüística ya está en la Constitución, como lo están otras. ¿También pretende el nacionalismo independentista y proterroristas de ERC que la protejan, potencien y reconozcan Francia o Italia? ¿A santo de qué, Aragonés? En un mundo globalizado no podemos dar pasos hacia atrás y caer en el vulgar aldeanismo, que es al que parecen aspirar los nefastos dirigentes catalanes; unos dirigentes que se integran en las formaciones más dañinas del orbe catalán: independentismo, golpismo, nacionalismo y antisistema.

Al presidente de la Generalidad catalana le sucede lo que a Pedro Sánchez: supera sus propios niveles de indecencia cada vez que interviene en algún organismo internacional. Lo último de Pere Aragonés (“Pepe Agarrones”, como le dicen en Barcelona) es exigir que se deje de utilizar el castellano en favor del catalán en ámbitos privados. No sé si se refiere a las barras americanas que frecuentan los nacionalistas, pero allí llegan hablando en castellano y, cuando piden dinero al Estado, lo hacen también en castellano, no sea que no se les entienda correctamente y el dinero vaya para otros.

Hay que tener la cara más dura que el cemento armado para presentarse en Ginebra como víctima, en vez de hacerlo como verdugo. Pere Aragonés es verdugo corresponsable de la vulneración de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes en Cataluña, instigador de la represión permanente, acomplejado hasta límites insospechados y cutre baluarte de la desobediencia a las instituciones constitucionales.

Hoy ya nadie duda de que Cataluña se corrompió con Pujol, pero se ha enfangado considerablemente con esta gente tan rara y levantisca, hasta el punto de haber convertido la economía catalana en un albañal y lo social en un atentado a la dignidad y a la convivencia. El colmo del enfangamiento ha sido la hoja de ruta que Gabriel Rufián ha trazado a Pedro Sánchez desde hace tres semanas: el chantaje de suprimir la sedición del Código Penal a cambio de apoyar los presupuestos para 2023. Y Sánchez, claro, se ha puesto mirando a Cuenca con tal de no perder el colchón de Moncloa. ¡Qué poca dignidad tiene el despreciable presidente!

Afirmar cuanto afirma Aragonés es propio de un cínico y de un descarado con acentuados complejos. Él tiene buena culpa de que Cataluña esté destrozada y de que haya perdido el norte. No se entiende que un político segundón tenga tanto alto grado de miserable y tan nula vergüenza. Alguien debe explicar al presidente de la Generalidad que, cuando no se limpia a tiempo, y a fondo, la mierda se amontona. Ni más ni menos, eso es el resultado de las políticas del mentiroso de Moncloa que paulatinamente van plagiando cuantos son de la misma calaña. Los complejos de inferioridad intenta ocultarlos Pere Aragonés con un mecanismo de compensación que no consigue desarrollar.

En la cuestión de la juventud, ésta nos daría para todo un tratado, no simplemente un artículo. Es brutal el daño que en Cataluña se hace a los jóvenes, limitando la enseñanza a sus antojos verbeneros; rebajando el nivel; despreciando valores; inculcando falsedades históricas y doctrinales, incluso complejos que muchos no llegan a superar. Los dirigentes catalanes, a través de los órganos y organismo que manejan y manipulan, no dudan en arruinar a las empresas y las destrozan con impuestos, desprecios y nulas ayudas, de ahí que acaben en otras localizaciones de España.

Recurro a los datos del Registro Mercantil de los últimos cuatro años y compruebo que Cataluña ha perdido en ese tiempo 7.007 empresas, que han decidido abandonar esa región para instalarse en otros puntos de España. Apenas han llegado a Cataluña 2.506 empresas lo que nos da un saldo negativo. Si comparamos los datos de Cataluña con los de Madrid, la primera sale perdiendo por los cuatro costados y con grandes números. En esos cuatro años, de Madrid se han marchado 1.231 empresas.

Los datos no son un brindis al sol, sino que «bebemos» de los datos del Colegio de Registradores de España. En su informe del último trimestre de 2020, indicaba que se aceleraba considerablemente el cierre y huida de empresas de Cataluña, algo que en 2022 sigue sucediendo cada año en mayor medida. Pero no nos engañemos: el receptor principal no es Madrid.

Fíjense en un dato llamativo: hoy es un hecho real en Cataluña que el alumnado catalanoparlante titulado en Derecho (hoy graduados, antes licenciados) acuda a Madrid y a otras provincias del centro de la nación tras finalizar su carrera y si desean optar a presentarse a los exámenes de Judicatura: precisan aprender castellano porque las pruebas se realizan en ese idioma y no dominan gran parte del lenguaje, de ahí que lancen pestes contra Cataluña por el maltrato recibido durante todo el sistema educativo catalán y contra la desigualdad generada con respecto a otras comunidades del Estado español.

Esos jóvenes titulados en Derecho no tienen inconveniente en aventar el duro daño que el catalanismo y el sectario sistema educativo les ha generado, no sin una alta dosis de adoctrinamiento cateto e inservible. Y así, fuera de su terruño, suelen pasar entre uno y dos años para perfeccionar el castellano, al que acaban reconociendo sus bondades y entendiendo la grandeza del mismo frente a una lengua limitada, limitadora y minoritaria como es el catalán.

Flaco favor el que hacen los políticos y dirigentes catalanes a la ciudadanía. Acaban por crear ciudadanos excluidos del Estado e indigentes intelectuales con fuertes y arraigados complejos que, dicho sea, en muchos casos no los llegan a superar.

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Sánchez, la pesadilla desesperada de la España digna y decente. Por Francisco Rubiales

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Cada día somos más los españoles que sentimos miedo y escalofríos ante el futuro que le espera a España si Pedro Sánchez gana las próximas elecciones y gobierna cuatro años más. Es el tiempo que necesita para terminar de asesinar la democracia y convertir España en un país de esclavos sometidos a tiranos marxistas y a corruptos golpistas e independentistas catalanes y vacos. Muchos españoles demócratas estamos al borde de la desesperación porque Sánchez, ante la angustiosa debilidad del PP y la falta de fuelle en toda la oposición, puede ganar las próximas elecciones con holgura, ayudado corruptamente por el programa informático de Indra y sus funcionarios de Correos.

La sensación es que todo está controlado y que los barones y la vieja guarda socialista lo saben y le apoyan por eso.

 

La España del presente admite un análisis pesimista que llena de angustia y luto a millones de españoles que aman la democracia, los valores y la decencia. Ese análisis es como un vaticinio infernal que dice que Sánchez ganará las próximas elecciones con holgura, ayudado por los resortes corrompidos que él ya controla, como la informática electoral y el servicio de Correos. Pero los factores decisivos en la contienda no son esos sino la debilidad del PP, incapaz de utilizar en beneficio propio los abusos, mentiras y barbaridades del sanchismo, que navega impune por la inmundicia que su acción de gobierno desprende e inunda la nación.

El Sánchez del presente es una bestia depredadora sin nada que ver con el Sánchez de 2014 que, tras ganar las primarias del PSOE frente a Eduardo Madina, prometió un liderazgo “sensato”.

En España padecemos la tormenta perfecta que mezcla todos los dramas: la perversión dueña del poder, falta de liderazgo en la oposición del PP, estancamiento de VOX por sus propios errores, desaparición de Ciudadanos y cobardía paralizante en las instituciones que deberían haber reaccionado para parar los pies al tirano Sánchez.

El Poder Judicial resiste, pero su encefalograma es cada día más plano. Lo mismo ocurre en las Fuerzas Armadas, que el sanchismo ha castrado eficazmente controlando los ascensos, con la Monarquía a la que ha puesto un bozal, con las universidades, las asociaciones, la cultura y la sociedad civil, compradas o capadas por la actuación de la tiranía sanchista, enemiga de la democracia y la libertad.

Los que odian y quieren destruir España han encontrado en Pedro Sánchez la «bicoca» que soñaban, un enemigo de España situado al frente del gobierno, dispuesto a todo con tal de conservar el poder, un mentiroso sin vergüenza ni dignidad que está haciendo justo lo contrario de lo que prometió a la sociedad españoles, cometiendo con ese engaño una estafa electoral que le deja sin legitimidad.

Sánchez se comporta como un perro fiel que cumple las órdenes de organizaciones tan antidemocráticas y sucias como Podemos, el separatismo y los herederos de ETA.

España está siendo humillada y derrotada a diario por su cobardía, por su incapacidad de frenar la ignominia y el abuso, dejando que avance la pesadilla del totalitarismo, poco a poco, pero de manera demoledora, dinamitando todas y cada una de las defensas éticas, prostituyendo el poder judicial, el uso del dinero público, los fondos europeos, la verdad, la información, las leyes vigentes y los valores.

Los peores ministros imaginables no dimiten y nadie se levanta contra ese abuso. Leyes defensivas del Estado como las que regulan la sedición y la malversación están siendo acuchilladas y nadie lo impide, los enemigos de España reciben favores y concesiones que se les niegan a las autonomías leales y decentes, y un largo etcétera de iniquidades entre las que destacan el control de la información, a través de la compra descarada de medios y voluntades, y la muerte de la verdad, que es un derecho fundamental del pueblo en democracia.

El sanchismo lo está preparando todo para obtener, sin violencia aparente, el poder eterno que siempre ansían los malditos tiranos.

Francisco Rubiales

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Cataluña: los monos controlan el circo. Por Jesús Salamanca Alonso

Jesús Salamanca Alonso

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El presidente catalán no dudó en denunciar en Ginebra, aprovechando el 15º Foro de las Minorías de Naciones Unidas, la vulneración de los derechos de los catalanohablantes.

Los aires que soplan en Cataluña son cada día más dañinos y lo peor de todo es que siempre dañan a los mismos. Hay muchos motivos para decir esto y buena culpa de ello la tienen el Gobierno actual y los precedentes. Incluso a Pedro Sánchez «el mentiroso» le afectan esos bamboleos ventosos porque se le nota cada vez más degenerado en sus manifestaciones: lo mismo le da decir que Cataluña ha dejado de tener problemas de convivencia desde que él es presidente que lanzar a los cuatro vientos que pasará a la historia por haber exhumado a Franco. ¡Valiente cateto tuercebotas, por no decir gaznápiro circular! A ver quién se atreve a negarme ese control del circo por parte de los monos.

Vamos allá con algunos bandazos que provocan los vendavales en Cataluña. Los historiadores catalanes con rigor ya se han hartado de los falsos predicadores que van conferenciando con estupideces como que Santa Teresa de Jesús, Cristóbal Colón, Rodrigo Díaz de Vivar o Fernando el Católico, además de diversos conquistadores, tenían origen catalán. Pero lo peor de todo es que hay gente que paga por escucharlos. Lo único que ellos han podido demostrar es que los golpistas del 1 de octubre sí habitan en Cataluña y han intentando desintegrarla, lo mismo que el prófugo de la Justicia, Puigdemont.

Voy más allá: cobran por aventar estupideces de grueso calibre que están suficientemente investigadas y documentadas. De ahí que la Asociación de Historiadores de Cataluña centre muchas de sus conferencias en acabar con las tradicionales falsedades del nacionalismo golpista y desintegrador. Es un hecho que los historiadores nacionalistas han robado hasta el color amarillo. Sabido es que «no hay campo sin grillo, ni pelele sin lazo amarillo».

A las vulgaridades y atrocidades que venimos citando habría que añadir cientos de ellas más: adoctrinamiento basado en el complejo de inferioridad que tiene Cataluña frente a otras autonomías; chistosas «embajadas» inservibles, además de pagadas y mantenidas con fondos públicos (prevaricación); atropelladas políticas lingüísticas; represalias en la rotulación comercial; amenazas y castigos a los niños que hablan castellano en el recreo o piden ir al baño en ese mismo idioma; represalias contra las familias que denuncian el avasallamiento político de lo que para ellos es el «Govern»; permanente vulneración de los derechos de los ciudadanos castellanoparlantes; represalias y humillaciones a los hijos de policías y guardias civiles; odio y violación diaria de los símbolos españoles; amenazas al rey en todos los foros pro y pancatalanistas, nacionalistas, golpistas y antisistema.

No faltan embusteros afines al Gobierno catalán, tanto en Tabarnia como en Tractoria. Sin duda,  a quienes ha tocado la lotería de Cataluña ha sido a Pere Aragonés (conocido en Barcelona como «El republicano, Pepe Agarrones») y a su ejército de incendiarios. A esta gente acomplejada, pero aprovechada, les falta tiempo para dar a entender que el catalán lo hablan diez millones de personas. Sabido es que gran parte de catalanes lo chapurrean, pero lo que es hablarlo correctamente se ha convenido en que lo hacen tres y el del bombo. Saliendo de Cataluña no lo habla ni el tato bandolero, de ahí que haya trabajadores que se nieguen a hablarlo en el trabajo y en el futuro; en casi todas empresas se opta por el castellano más empresarial y comercial, además de práctico y extendido. Y tampoco les sirve para hablarlo fuera de España.

No por repetir una mentira cientos de veces se convierte en verdad absoluta. Hasta cientos de empresas optan por deslocalizarse de Cataluña ante la impregnación de la política en todos los ámbitos, así como la falta de garantías jurídicas para permanecer en esa comunidad. Hoy no entramos en la inseguridad ciudadana, ni en la aplicación sectaria de las leyes del Estado o la desobediencia permanente que va requiriendo la aplicación de un 155 con todas consecuencias, además de la devolución de los más de 68.000M de euros que debe al Estado (cientos de millones fueron desviados de otras CC.AA., algo así como el dinero que los parados andaluces nunca recibieron) y que suponen 14.000M más que cuando Pedro Sánchez llegó a Moncloa. A ello hay que añadir que Cataluña pedirá 12.662M más del FLA en 2022.

La cara dura de los dirigentes catalanes ha llegado hasta el punto de que el presidente de la Generalidad, Pere Aragonés, no dudó en denunciar en Ginebra, aprovechando el 15º Foro de las Minorías de Naciones Unidas, lo que entiende que es una vulneración de los derechos de los catalanohablantes. Ha vuelto a utilizar el cuello de botella para lo que le conviene y ha olvidado premeditadamente la reiterada vulneración de la Constitución española, sus insensatos incumplimientos de las sentencias del TSJC, además de la relegación del castellano a tres horas en el sistema educativo (el Gobierno central ha entrado por el aro y lo ha consentido), unido al reseñado adoctrinamiento, represión a todo lo español, vulneración de derechos fundamentales y un largo etcétera.

Tal vez lo peor de todo es la inacción del actual Gobierno central, que se limita a la cesión de peticiones escandalosas a Cataluña en detrimento de otros territorios, a fomentar el desequilibrio entre comunidades autónomas y, en general, a la desidia y cesión permanente que le viene caracterizando. Ceder no es pacificar Cataluña, sino poner «en pie de guerra» a los demás territorios

Cataluña no es víctima de España, pero sí de la estupidez de sus dirigentes territoriales. Acabamos el artículo como lo empezamos. Ahora entenderán por qué los monos controlan el circo.

 

 

 

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