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Opinión

La arbitrariedad y la censura ‎han regresado a Occidente, por Thierry Meyssan

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Cuando fundamos la Red Voltaire, en 1994, nuestra primera preocupación era defender la libertad ‎de expresión, inicialmente en Francia y luego en el mundo en general. ‎

Pero hoy en día el concepto de libertad de expresión está siendo, a nuestro modo de ver, ‎deformado y cuestionado. Por eso trataremos de definir en qué consiste ese ideal.‎

La circulación de las ideas se desarrolló considerablemente con la invención de la tipografía ‎moderna, a finales del siglo XV. Ya no había que creer ciegamente las afirmaciones de las ‎autoridades y cada cual tenía la posibilidad de hacerse su propia opinión. ‎

La mayoría coincidió en afirmar entonces que, aunque el debate es indispensable para la evolución del ‎pensamiento humano, ciertas ideas serían perjudiciales para la sociedad y por ello deberían ser ‎censuradas. Se estimó que las autoridades deberían determinar qué era útil y lo que podía ser ‎perjudicial. Pero la promulgación del célebre Index librorum prohibitorum (Índice de libros ‎prohibidos) por parte del papa Pablo VI no pudo impedir la difusión de las ideas antipapistas. ‎

Nuestro punto de vista es que, en la mayoría de los casos, la censura es más perjudicial que ‎las ideas que prohíbe. Todas las sociedades que practican la censura acaban anquilosándose. Es ‎por eso que todas las autoridades basadas en la censura han acabado siendo derrocadas. ‎

En ese sentido, existe un enfrentamiento entre dos grandes escuelas. El artículo 11 de la ‎‎Declaración de Derechos Humanos que se proclamó en Francia en 1789 estipula que la ley ‎deberá determinar y reprimir los casos de abuso en el uso de la libertad de expresión, mientras que ‎la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América ‎–adoptada en 1791–‎ plantea que ninguna ley ‎podrá limitar tal libertad. ‎

Estados Unidos era entonces una nación en formación que acababa de emanciparse de la ‎monarquía británica. Sin tener aún conciencia de las dificultades de la vida en sociedad, ya había ‎sufrido los abusos del poder de Londres. Su concepción de las libertades era, por ende, que estas ‎no debían reconocer límites. ‎

Fue necesario más de un siglo para que los legisladores franceses lograran determinar los límites ‎de la libertad de expresión, siendo estos la incitación a que se cometan crímenes o delitos, la ‎injuria y la difamación. En cuanto al régimen de censura, el control dejó de ejercerse antes de la ‎publicación y pasó a realizarse después de la publicacion. ‎

En los países de cultura latina se llama “difamación” al acto de atribuir hechos o actitudes ‎negativos sin tener pruebas de que sean reales, partiendo además del principio que ciertos hechos ‎no pueden ser probados –como hechos que han sido objeto de amnistías, crímenes prescritos o ‎ciertos elementos de la vida privada–, debido a lo cual no deben ser publicados. En los países ‎anglosajones, por el contrario, sólo se considera difamación aquella afirmación cuya falsedad ‎puede demostrarse. En la práctica, las leyes latinas exigen que el autor pruebe lo que afirma, ‎mientras que las leyes anglosajonas plantean –por el contrario– que es la persona difamada ‎quien debe demostrar que el autor no dice la verdad. ‎

En ambos casos, los tribunales sólo pueden proteger la libertad de expresión si sus miembros son ‎jurados populares –como en Bélgica– en vez de magistrados profesionales –como en Francia– ‎con tendencia a defender la clase social a la que pertenecen. Fue ese el gran combate de Georges Clemenceau ‎‎(primer ministro de Francia de 1906 a 1909), esfuerzo que sin embargo fue anulado durante la ‎Segunda Guerra Mundial, cuando los gobiernos retomaron el control de los procedimientos. ‎

La libertad de expresión, que necesitó 4 siglos para establecerse en Occidente, se ha visto ‎totalmente cuestionada con la aparición de las nuevas tecnologías informáticas de difusión que ‎amplían las posibilidades individuales de convertirse en autor de contenidos. Está sucediendo lo mismo que en ‎el siglo XVI: después de un corto periodo de florecimiento de la libertad de expresión, estamos ‎viviendo un regreso al control y la censura. ‎

Antes, franceses y estadounidenses hablaban a la vez de la libertad de expresión y de la libertad ‎de prensa –o sea, de la posibilidad de ejercer la libertad de expresión en los periódicos. Ahora, la ‎libertad de prensa se menciona a menudo para negar la libertad de expresión de personas ‎corrientes a quienes se acusa de ser «complotistas», o sea de ser ‎simplemente individuos incultos, irresponsables y peligrosos para la sociedad. ‎

Generalmente, los partidarios de la censura previa no mencionan su propio deseo de controlar ‎las opiniones políticas de las masas sino que se sitúan en el terreno de la religión –argumentan ‎que es necesario proteger a la sociedad frente a la herejía– o de la moral –argumentan la ‎necesidad de proteger a la juventud de la corrupción mediante la pornografía. La aparición de las ‎llamadas «redes sociales» ofrece un nuevo contexto para recurrir de nuevo a viejos argumentos.‎

Dado el hecho que las religiones más establecidas están en pleno retroceso en el Occidente ‎contemporáneo, esas religiones están siendo reemplazadas por una religión nueva, que no tiene Dios pero ‎que reproduce los dogmas (el «consenso») y que también tiene sus “clérigos” (antes eran ‎los periodistas, hoy son los dueños ‎ de Twitter, Facebook, Instagram, YouTube, etc.).‎

Por ejemplo, en Francia se habla ahora de convocar un referéndum para agregar en la ‎Constitución la siguiente frase:
«La República garantiza (1) la preservación de la biodiversidad, (2) del medioambiente y (3) lucha ‎contra el cambio climático».‎

Pero se trata de 3 propuestas que carencen de sentido ya que la biodiversidad no es un periodo o ‎un ciclo sino un proceso; el medioambiente no ha sido nunca preservado sino que ha sido ‎siempre modificado; y el clima no se somete a ningún tipo de “reglamento” o “arreglo”. Por supuesto, ya se habla de censurar las observaciones que acabo de expresar aquí, que ‎no encajan en el “consenso” y que serían por ende perseguidas, primeramente en los llamados ‎medios sociales y seguidamente en la sociedad en general.‎ ‎

Todos estamos seguramente preocupados por el incremento de la pornografía, a la que están ‎expuestos nuestros niños, y todos quisiéramos espontáneamente preservarlos de ese fenómeno. ‎Pero antes los niños de los campesinos estaban “expuestos” a ver el sexo entre los animales –‎no siempre tiernos ni morales. Hoy los escolares pequeños están convencidos de que los animales ‎copulan sólo para continuar la especie y ven en sus teléfonos celulares videos sobre eso –‎no siempre tiernos ni morales. Históricamente, la mayoría de los regímenes autoritarios ‎comenzaron censurando la pornografía… antes de arremeter contra las ideas políticas. Eso indica ‎que para todos lo menos peligroso es instaurar procedimientos de control parental en vez de abrir una ‎vía que conduce a la pérdida de nuestras libertades. ‎

Observaciones finales:
 en 1990, Occidente dio un gran paso atrás en materia de libertades con la ‎adopción de las leyes europeas que reprimen el «negacionismo».
 Otro gran retroceso tuvo lugar ‎en los años 2000 con la concesión de una serie de privilegios a las redes sociales.
 El tercer gran ‎retroceso en materia de libertades data de los años 2010 con la creación de agencias que atribuyen ‎calificaciones en materia de “confiabilidad” de la información. ‎

Sería comprensible la existencia de leyes que repriman los intentos de rehabilitar el régimen ‎racialista nazi. Pero no se entiende que se atribuya a las leyes el papel de “guardianes de la ‎Verdad”. Lo más grave es que esas leyes han restituido las penas de cárcel para los ‎contradictores. Eso implica que en la Europa actual es posible ser enviado a la cárcel por una ‎cuestión de ideas. ‎

Las transnacionales de internet –como Twitter, Facebook, Instagram o YouTube– obtuvieron de ‎Estados Unidos enormes privilegios destinados a facilitarles la conquista del mundo. ‎Son consideradas simultáneamente transportadores de información –como las clásicas oficinas ‎de correos– y reguladores de la información que vehiculan. Trate usted de imaginar qué habría ‎sucedido si las oficinas de correos clásicas hubiesen tenido la potestad de leer la correspondencia ‎y censurarla. ‎

Afirmando que sólo son transportadores neutrales, esas transnacionales de internet protegen el ‎anonimato de sus clientes. El resultado es que entre todos los mensajes que vehiculan hay ‎algunos que incitan a cometer delitos y crímenes, así como mensajes de carácter injurioso o ‎difamatorio, pero esas empresas cubren a sus autores. Sin embargo, en la prensa escrita, quien ‎publica un texto y se niega después a revelar la identidad de su autor es considerado responsable ‎de lo que imprimió, mientras que las transnacionales de internet –que dicen ser sólo ‎‎«transportadores de información»– se han erigido en «reguladores». Esas transnacionales ‎siguen negándose a revelar la identidad de los culpables pero cierran olímpicamente las cuentas ‎donde se expresan ideas que no les agradan, con lo cual se erigen en jueces, sin leyes, ‎sin debate o deliberación y también sin posibilidad de apelación. ‎

El 28 de mayo de 2020, el presidente estadounidense Donald Trump retiró ese privilegio a las ‎transnacionales de internet y abrió el camino a una regulación a través de la justicia. Pero es ‎poco probable que el Congreso llegue a convertir en ley esa decisión del poder ejecutivo. ‎Sobre todo porque los jefes de esas transnacionales ya crearon –con la OTAN– agencias como ‎NewsGuard, que se encargan de endilgar “malas notas” a los sitios web que no pueden ‎controlar. El objetivo de esas agencias es relegar a quienes no piensan “como se debe” a las ‎profundidades de los motores de búsqueda hasta que desaparezcan. Hemos regresado a la ‎arbitrariedad y la censura. ‎

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Descontrolado despilfarro socialista. Por Jesús Salamanca Alonso

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No estaría de más que el nuevo Comité de la Verdad, que propugna el PSOE, comenzara por estudiar la sarta de mentiras, bufonadas, mamarrachadas, falsedades y ocultamientos socialistas.

Ha tenido que salir a escena la pandilla de indocumentados políticos que tenemos para darnos cuenta de que no saben lo que es gobernar y mucho menos trabajar para el bienestar de la ciudadanía. Cultivan la soberbia, la chulería, el analfabetismo, la falta de respeto y el desprecio a la mano que les da de comer. Ahí tienen lo sucedido en Valladolid, el día 21 de enero: Pedro el mentiroso se atrincheró en la Cúpula del Milenio con un puñado de fieles palmeros o, lo que es lo mismo, antes se llamaban «lameculos» en Román Paladino por aquello de evitar todo tipo de florituras innecesarias.

Sánchez sigue apareciendo delante del letrero propagandístico de «Gobierno de la Gente», cuando debería decir «Gobierno de la Peste», sobre todo tras comprobar que la ciudadanía lo tiene por personaje repelente. Aquella campaña orquestada por el PSOE para acercarse a la ciudadanía, ni siquiera se pudo llevar a cabo: hubo que suspender todos los actos porque la protagonista era la progenitora de Pedro Sánchez. Lo era en negativo y con negativos improperios. Son tantas las mentiras, tantas las falsedades, tantos los desprecios a la ciudadanía, que ésta no deja de apuntarlo con el dedo en espera urgente de que lleguen las elecciones para darle la bofetada que merece. Todo cerdo tiene su San Martin y a éste parece haberle llegado ya.

Pierdan unos minutos y visualicen algunos videos que existen en internet sobre el acompañamiento que se viene montando el felón desde hace tiempo. Para cualquier visita de esta calamidad de presidente acuden decenas de vehículos como séquito de protección. Y nadie lo entiende porque a la ciudadanía le importa un bledo y medio la protección de este filoetarra, malversador, felón, venerador de independentistas, devoto del golpismo y luchador bárbaro contra la Judicatura. Su asentimiento respecto a los «fachas con toga» no ha pasado desapercibido. Y lo pagará. Que nadie dude de que lo pagará con creces.

Hasta las inmaduras muchachas de la extrema izquierda adocenada y cavernaria se rodean de alfombras rojas, coches oficiales y vestidos de señora, cuando no son más que muchachas de medio mandil, malcriadas del sistema, degeneradas abortistas, además de egoístas sin la correspondiente terapia. Hasta de camello se han confundido. No vean cómo «se lio la gorda» con las declaraciones de la segunda de a bordo de la «barragana de…». Al menos, Irene Montero acusó a Ana Botella de ser «la mujer de…» por lo que, según ella, fue alcaldesa de Madrid. Pero es que la actual ministra y protectora de Violadores es tan solo una simple «barragana de…», ni siquiera mujer.

Razón tenía Feijóo al apuntar que hay que regular con urgencia los viajes para evitar el ridículo presidencial y de los mamotretos del comunismo. Se rodea de seguridad, cuando su seguridad nos trae al pairo a todos los españoles. ¡Total…para lo que sirve este indecente presidente…! Da igual que viaje Pedro o lo haga su porquera. Ahí tienen a la tropa feminista de la ministra de violadores, que no dudó en marcharse a hacer turismo a EE.UU,, pero a costa del Erario Público, con compañía fantasiosa e inútil y sin programa de actuación. Ya está bien de un Gobierno sin criterios, ni objetivos, ni perspectivas de futuro. Lo más extendido de este «Gobierno de la Peste» es la permanente falta de respeto a la ciudadanía y todo lo contrario de cuanto habían prometido.

Era manifiesto que con la izquierda nunca se lograría la regeneración del sistema porque se pervierten a la primera de cambio. La alfombra, el coche oficial, las mesas de reuniones y el trato que reciben, además de los sueldos y prebendas, los desarticulan y cambian la forma de pensar en 24 horas; siguen siendo mamertos de boquilla, pero neoliberales de corazón con ligeros ramalazos procomunistas. La ruindad de la izquierda es la cultura y la tradición del mamerto que, aunque no existe en el DRAE, sí es un vocablo que ya debería estar incluido. Por eso el Plan de Calidad Institucional que va a presentar Núñez Feijóo viene como anillo al dedo ante tanto despilfarro, malversación, latrocinio y abuso del «Gobierno de la Peste» que encabeza el felón y mentiroso, Pedro Sánchez. Espero que no se note mucho el nulo respeto que hoy me merece este filoetarra de Moncloa, catedrático de la estupidez y trapecista del nulo sentido común.

La desprestigiada seguridad de la que se rodea Sánchez equivale a nuestra inseguridad. Gracias a él y a sus negligentes políticas –algunas con resultado de muerte—hoy nos encontramos con organismos a los que ha colonizado. Eso ha llevado al desprestigio institucional de muchos de ellos como el CIS, el Consejo de Estado, el Tribunal de Cuentas, la fiscalía general del Estado, el INE, el CNI, el CSIC y, lo más sonado, el propio Tribunal Constitucional sobre el que Europa ha abierto una investigación tras la denuncia de partidos políticos y organizaciones ciudadanas.

¡Ya me dirán qué prestigio le queda al TC con personajes como el exministro Campos, la promotora del estatuto catalán (hasta hace tres días vinculada a la desprestigiada Presidencia del «doctor cum fraude») y el tiralevitas de Rodríguez Zapatero, el tal Conde-‘Pamplinas’, presidente para más recochineo! No estaría de más que el nuevo Comité de la Verdad, que propugna el PSOE, comenzara por estudiar la sarta de mentiras, bufonadas, mamarrachadas, falsedades y ocultamientos socialistas.

Cualquier comisión de transparencia le reventaría al PSOE en la cara. Tras ser declarado el partido más corrupto de Europa no tiene ninguna salida airosa. Como en Andalucía, ya verán que muchos de los líderes no saldrán de los tribunales tan pronto como abandonen o sean expulsados de sus graciosas y caras dádivas. Doy fe.

Por cierto, ¿para qué sirve el Portal de Transparencia?

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Opinión

Carta abierta a Juan Antonio Aznárez Cobo, todavía arzobispo castrense de España, por Efrén Díaz Casal, Coronel de Infantería

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Señor Aznárez:

Dicen que dar a cada uno lo suyo es la regla de oro de la justicia, felizmente acuñada por los más prestigiosos juristas romanos, por cuanto si no se da lo que se debe al que se le debe la justicia no existe razón que, en función de sus obras, avala el tratamiento que le corresponde.

El pasado viernes, 06/01/2023, con motivo de la festividad de la Pascua Militar y de la LVI jornada de la paz, celebró usted misa en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas cuya homilía, en aras de la verdad, me obliga a ofrecer estas líneas a la opinión pública.

Desde noviembre de 2021, le he enviado 4 misivas solicitándole que el arzobispado castrense respete la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública sin haber recibido respuesta alguna hasta la fecha, en tanto usted continua con la vulneración de la citada Ley Orgánica, siendo por tanto un transgresor de la misma con la agravante de la reincidencia, actitud más propia de un delincuente que de un prelado.

Obligado por el tratamiento que me viene dispensando desde hace más de 1 año, le dirijo esta misiva telemática con la vana esperanza de que la lea y le haga cambiar de actitud a pesar de su irracional cerrazón, y de que su actitud hacia mí supone una deleznable agresión personal que no le permito.

Debe saber usted que el Artículo 41 del Real Decreto 96/2009, de 6 de febrero, por el que se aprueban las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas dispone que, como normas de actuación del militar y usted lo es en razón de su cargo, “Tratará al militar retirado con el respeto y consideración que merecen su dedicación y servicios prestados, guardando las muestras de compañerismo y cortesía pertinentes” lo que constituye una reprobación de su proceder.

Dice usted en su homilía “Señor, haz de mí un instrumento de tu Paz. Que allá donde haya odio pongo yo amor, donde haya ofensa, perdón, donde haya discordia, unión, donde haya error, verdad, donde haya duda ponga fe, donde haya desesperación ponga esperanza, donde haya tinieblas ponga luz (tu luz), donde haya tristeza, alegría.

Oh Señor, que no busque tanto ser consolado como consolar; ser comprendido como comprender, ser amado como amar.

Porque dando, se recibe; olvidando se encuentra; perdonando se es perdonado y muriendo se resucita a la Vida (y una Vida eterna).

Estas palabras revelan que el irracional, rencoroso e inexplicable trato que me dispensa evoca el Evangelio de San Mateo 23:27: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que, por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Para no quedarse corto, usted pisotea el Evangelio de San Mateo 22: 37-4 “después de hablar del amor de Dios, el mandamiento más grande es el amor al prójimo”.

Le recuerdo la existencia del Código de Eurico, rey visigodo, y el Código de Hammurabi, rey de Babilonia, por si se hubiese quedado corto y estimase oportuno vulnerarlos.

Resulta tristemente anecdótico que haya celebrado la misa por la LVI jornada de la paz cuando su proceder conmigo constituye todo un monumento a la incivilidad, la discordia y la crispación.

La solicitud de autorización al respectivo Ayuntamiento de actos religiosos en la vía pública, que es lo que usted defiende, constituye una palmaria vulneración del principio constitucional de jerarquía normativa para dictar disposiciones contrarias a la Constitución y a otras normas de nuestro ordenamiento jurídico, lo que implica el tácito reconocimiento de independencia del correspondiente municipio: qué le vamos a hacer, resabios del paisanaje vasco.

Los siguientes versos de Pedro Calderón de la Barca, sacerdote y militar, son totalmente ajenos a su ética personal “Aquí, en fin, la cortesía/el buen trato, la verdad/la firmeza, la lealtad/el honor, la bizarría/el crédito, la opinión/la constancia, la paciencia/la humildad y la obediencia/fama, honor y vida son/caudal de pobres soldados/que en buena o mala fortuna/la milicia no es más que una/religión de hombres honrados”.

Se ha equivocado de lugar, su sitio no es el que “okupa”, su proceder es incompatible tanto con el sumiso apoyo de gente de bien, como con cívicas y sensatas complicidades.

Váyase, no perjudique más a la Iglesia, hágase acreedor al aire que respira, respétese a sí mismo, a nuestro Estado de Derecho y al prójimo.

Ruego al Excmo. y Rvdmo. Mons. D. Bernardito Cleopas Auza, Nuncio Apostólico en España, que impida la continuación de estos disparates mediante las medidas que  el caso demanda.

Efrén Díaz Casal

Coronel de Infantería (R)

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Opinión

El mezquino corazón del Papa Francisco

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Los mediocres se rodean de personas más mediocres que ellos a fin de poder manejarlos a su antojo y disimular su propia mediocridad. Es lo que hizo Bergoglio apenas encaramado al solio pontificio. Y ha quedado por enésima vez demostrado ante la muerte del papa Benedicto XVI.

Resumo aquí algunos hechos ocurridos en los últimos días, anecdóticos en su mayor parte, pero que revelan el alma ruin y mezquina del papa Francisco. Algunos son públicos; otros, en cambio, me fueron confiados por algunas fuentes discretas que recorren los pasillos del Sacro Palacio.

— Aun antes de que se conociera la noticia de la muerte de Benedicto XVI, ya habían salido las órdenes de Santa Marta: en el Vaticano se continuaría trabajando como siempre. Es decir, “aquí no pasó nada”. Quienes trabajan en la Santa Sede —eclesiásticos y laicos—, hicieron saber que si no suspendían las actividades para poder asistir al menos a la misa exequial, ellos se tomarían igualmente el día. Santa Marta tuvo entonces que transigir: tendrían permiso para asistir a la misa pero sólo hasta las 13 horas. Luego, debían retornar al trabajo.

— Ni en la Ciudad del Vaticano, ni en sus dependencias extraterritoriales ni en sus nunciaturas se declaró luto oficial. Las campanas no tocaron a muerto ni las banderas se izaron a media asta. Este último detalle sorprendió sobremanera. Cualquier país dispone este medida de luto cuando muere algún personaje relativamente importante. Para el Vaticano y para la corte del papa Francisco, el papa Benedicto XVI no lo era. Curiosamente, el estado italiano y Gran Bretaña ordenaron que el día 31 de diciembre sus banderas fueran izadas a media asta.

— Se repetía una y otra vez en los sacros palacios, que la orden era que las cosas siguieran como si nada hubiese pasado. Por eso mismo, el miércoles, el papa Francisco tuvo su audiencia general como de ordinario, mientras a pocos metros estaba el cuerpo insepulto de su antecesor. Y apenas hizo una referencia a él para llamarlo “un gran maestro de la catequesis”.

— Muchas cardenales y obispos quedaron decepcionados por no poder integrar el cortejo que trasladó los restos del papa difunto desde el monasterio Mater Ecclesiae hasta la basílica de San Pedro. En cualquier país, en cualquier monarquía, este cortejo tiene una particular y austera solemnidad, aún cuando no se trate de la muerte del monarca reinante (recordemos el caso de don Juan de Borbón, o de la reina madre de Inglaterra o del príncipe Felipe de Edimburgo). Los restos mortales de Benedicto XVI fueron trasladados en una furgoneta gris. El cortejo no fue presidido ni por Francisco ni por el cardenal vicario. Simplemente, detrás del vehículo utilitario iban Mons. Georg Gänswein y las memores, las mujeres que los asistieron en los últimos años. En la curia, esto cayó muy mal: “Esto no se le hace ni siquiera a un vecino del pueblo más pequeño de Italia”, decían.

— Una de las cosas que más llamó la atención a los miembros de la Casa Pontificia y otras dependencias de la Curia que se paseaban por la capilla ardiente, fue la cantidad de sacerdotes jóvenes —varios centenares— que se acercaron a despedir al papa Benedicto vestidos con hábito talar. Uno de ellos, en voz baja, comentó lo siguiente: “Encontré al papa Benedicto cuando era seminarista, junto al resto de mis compañeros. Las palabras que nos dijo una y otra vez fueron: “Estudien mucho y recen mucho”. Era impensable que nos dijera: “Los sacerdotes son hombres, y por eso muchos de ellos miran pornografía” (estas últimas palabras fueron los comentarios que hizo recientemente el papa Francisco a los seminaristas de la arquidiócesis de Barcelona).

— En el mismo sentido, llamó mucho la atención la cantidad de jóvenes y de familias con niños que se acercaron a despedir al papa Benedicto.

— Una de las cosas que más molestó a obispos y cardenales presentes, fue la actitud indolente del cardenal Gambetti, arcipreste de la basílica de San Pedro. Su actitud fría y mecánica en la celebración del primer responso (y la voz de recién levantado que se le escuchaba) y su imprevisión de muchos detalles no pasaron desapercibidas. También causó repulsa la presencia de quien el mismo purpurado nombró gerente de la basílica, Ettore Valzania, de profesión mecánico dental, que se paseó durante los tres días por el interior de la basílica vistiendo pantalones de jean mientras recibía a cardenales y jefes de estado. Este personaje oscuro y vulgar ha sido responsable, entre otras cosas, de disponer que los fieles pudieran detenerse no más de dos o tres segundos ante el cuerpo expuesto del papa difunto, sin poder rezar ante él una oración. ¿No habría sido posible, por ejemplo, extender el horario de apertura de la basílica de San Pedro?

— El papa Francisco estaba empecinado en retirarse a sus aposentos de Santa Marta apenas terminada la misa exequial. Dos de sus colaboradores más cercanos debieron insistir mucho a fin de hacerle ver la inconveniencia del gesto. Finalmente, accedió a despedir el féretro del papa Benedicto en el atrio de la basílica de San Pedro, despojado de sus ornamentos pontificales. Y se negó rotundamente a acompañar el cortejo hasta la cripta y celebrar allí los últimos ritos, los que fueron asumidos por el cardenal Re, decano del Sacro Colegio.

— Buena parte de los obispos y cardenales del todo el mundo que llegaron para despedir al papa emérito, quedaron estupefactos —y así lo hicieron saber a sus allegadas— por la indolencia de los gestos y las palabras del papa Francisco con respecto a su antecesor. Uno de ellos comentó textualmente: “Alimentar almas y no bocas, esa es la misión de la Iglesia”.

— Apenas conocida la muerte de Benedicto XVI, Santa Marta se apresuró a decir que por una dudosa voluntad del difunto, sólo asistirían delegaciones oficiales de Italia y Alemania. El problema llegó el miércoles cuando la Secretaría de Estado descubrió con estupor que muchísimas delegaciones de los gobiernos de diversos países asistirían a título personal. A tal punto fue lo inesperado de la noticia, que recién a última hora de ese día el Governatorato bajó la orden a los encargados respectivos de prever los lugares para el estacionamientos de los vehículos oficiales que trasladarían a mandatarios y ministros.

— La Secretaría de Estado comunicó oficialmente a los países que enviaran delegaciones, que sus representantes debían abstenerse de usar el traje de gala. Esto causó sorpresa, puesto que aun en el caso de las exequias de los cardenales se usa este tipo de vestimenta. Hasta esos honores se le negaron al papa Ratzinger.

— Conocemos la lana con la que están tejidos los periodistas, pero algunos pocos todavía conservan cierta honestidad. La vulgata que recorría las redacciones de todo el mundo, y la misma sala de prensa de la Santa Sede, era que el papa Benedicto fue siempre un pontífice distante, odiado o indiferente por el pueblo cristiano. Muchos de ellos reconocían en voz baja el equivocado juicio que sostenían al ver la enorme y sorpresiva cantidad de gente que se acercó a la basílica de San Pedro durante los últimos días. De hecho, las cantidad se sillas que ocuparon la plaza de San Pedro para la misa exequial sólo había sido igualada en la misa de inauguración del pontificado de Francisco, “cuando nadie los conocía”, agregaba algún malicioso obispo.

El rostro del papa Francisco durante en la misa exequial, y que ilustra este artículo, es suficientemente elocuente de la oscuridad de su alma: parece asistir a su propio funeral.

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Opinión

Balance del año «Sanchista» 2022. Por César Bakken Tristán

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Durante el año que acaba de terminar (2022), España ha sido vapuleada, maltratada y seriamente dañada por el sanchismo, una forma de gobernar ajena a la voluntad popular, fiel únicamente a los caprichos de un tirano que ha perdido totalmente el sentido democrático, social y humano.

El gobierno sanchista, en coalición con el comunismo y con fuerzas que odian la democracia y España, ha simulado avances, progresos y conquistas sociales, pero en realidad lo único que ha gestionado con acierto es la propaganda y la corrupción, extendiéndola a todos los ámbitos: impuestos abusivos, despilfarro, reparto mafioso de recursos públicos, arbitrariedad en la distribución de los recursos y subvenciones, marginación y acoso a los disidentes, contratos amañados, cambio de leyes que desarman el Estado de derecho, indultos de delincuentes, ayudas a los desleales y un largo etcétera.

Mal año para España, para la democracia y para la decencia.

Los estragos del sanchismo son tan intensos y graves que en el extranjero toma cuerpo la opinión de que España está en peligro de desaparecer como nación.

Reproducimos este artículo, a pesar de su dureza, porque está lleno de verdades y porque nos sirve para contrarrestar las mentiras edulcoradas y los ocultamientos masivos de verdades en los balances publicados por los medios comprados y sometidos al poder sanchista.

BALANCE DEL AÑO «SANCHISTA» 2022

Os llamáis progresistas porque:

Legisláis en beneficio exclusivo de grupos que os atan por abajo, como son los feminazis, filoetarras, separatistas, violadores y pederastas.

Potenciáis por todos los medios ideologías con motivaciones destructivas de la sociedad, subvencionadas por foráneos como son la Agenda 2030, la ONU, la CE y hasta Putin, que buscan vaciar los estados de su autonomía para controlar el mundo; ahí está el sanchismo

Alentáis a populachos para que se enfrenten a todo lo que suene a valores cívico-sociales, tradicionales y perennes.

Manifestáis, por todos los medios, que solo cuenta una mitad de la ciudadanía; la otra mitad es despreciada, acusada y enjuiciada sin causa.

Procuráis que cualquiera busque y pueda cuidar niños, excepto las madres y los padres. Como mujer se puede hacer de todo menos ser madre y maternar a los hijos.

Los niños no cuentan para nada más que para que el estado y parejas o sujetos cualesquiera tengan el capricho de jugar con niños.

Insultáis sin medida ni límites a todos los opositores de otros partidos y aplaudís que sean avasallados por hordas de vuestra corriente que ni siquiera el asesinato es su límite (hay que empalmar con la tradición).

El único objetivo, razón de estar, función vital en este mundo hoy, es enarbolar la ideología de género, en todo y para todo. Gobernáis para ello y en función de lo mismo. El bien común, la dignidad humana, la libertad y el desarrollo social os importan un bledo, ¡eso es franquista!

A dos tercios de los españoles y a mí, me llamáis facha y fascista porque amo a mi patria, respeto la ley y la Constitución, defiendo la bandera y respeto el himno nacional. Porque odio la corrupción, sobre todo de los políticos. Defiendo la igualdad ante la ley, la igualdad en derechos y deberes; pero solo esa igualdad ya que en todo lo demás somos muy diferentes. Porque digo la verdad y no miento en todo como Sánchez. Odio a los traidores solo, y a nadie más. No tolero maltratos por defender la Historia Patria, los valores, los derechos auténticos (no los de conveniencia). Porque tengo obligaciones y valores morales perennes y éticos. Porque maldigo a los asesinos, a los violadores y a los políticos falsos y ladrones. Porque tuve una educación valiosa que conservo y defiendo. Porque respeto a mis mayores. Porque creo en Dios. Porque quiero justicia, ley y orden, para lo cual pago mis impuestos. Por todo eso soy fascista, facha y sujeto de cancelación (woke).

Y a ti, que no cumples ninguna de las cualidades y valores anteriores, ¿cómo te llamamos; Perico Pinocho?

Tres malditos años lleváis para causar tanto daño como os ha sido posible y estos son los resultados:

Recortadas infinitas libertades

Limitados derechos fundamentales, naturales y sociales mientras implantáis otros de conveniencia y de fatídicas consecuencias

Destruidas tantas posibilidades de la gente emprendedora

Promovida tantísima animadversión entre españoles

Fomentado el separatismo entre españoles, entre Comunidades, entre partidos, entre la gente y sus necesidades

Expresado vuestro miedo a ser España y predicado por todos los medios el odio a la Patria

Machacado tanto a la justicia

Avasallada la separación de poderes cuyo objetivo directo no puede ser otro que ir destruyendo la democracia

Insultando tanto a fuerzas políticas relevantes, mientras mostráis infinita reverencia ante separatistas y proetarras.

Ayudado y prometido tanto a enemigos de España (eso es traición)

Tapado tanta corrupción de menores y hasta su violación indefendida

Situado a España como cómplice de Maduro y otros regímenes corruptos, violentos y tiránicos a los que queréis asemejaros

Desacatada la justicia como nadie jamás ha hecho y poniendo a la par Torra-Sánchez

Violando de forma casi sistemática la Constitución y leyes a capricho, a conveniencia y al alimón con el Rey Sol “el estado soy yo”

Despreciado la Corona que preside la España más digna y respetada

Agachado la cerviz ante Puigdemont y sus lacayos, para recibir honores como jefe de estado de país extranjero, en nuestro propio Estado

Despreciados, deshonrados, manipulados y desprotegidos los cuerpos de orden y seguridad del Estado.

Y todo con el aplauso, el apoyo, la iniciativa y la amenaza de Podemos que gobierna, con zurda mano, la vileza del sanchismo obligado a seguir los dictados de su ideología de género y los caprichos del lacayo LGTBIQ+ de donde proceden censura, libertad recortada, valores cercenados, tiranía impuesta y toda clase de desgracias para la inmensa mayoría de españoles.

Penalizada la expresión, la defensa y la exaltación de la patria.

Nos queda comer de la manita del Estado. No está bien visto ganarse la vida, pues a los ojos del gobierno eso no es solidario. Lo progre solidario es crear el máximo posible de pobreza, división, odio, violencia y desgaste de la España grande y libre que crearon nuestros padres. El sanchismo quiere ganar la guerra que perdieron sus abuelos; y todo vale para ello.

2022 un año pleno del sanchismo corrosivo, antiespañol, difusor del género epiceno, promotor de la miseria más que pobreza y destructor de la Constitución desde el Tribunal Constitucional invadido. Españoles contentos con tanto éxito, votarán seguir así para terminar de enterrar a España.

Por César Bakken Tristán

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