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Europa

Islamización de Gran Bretaña: La policía de West Midlands permitirá a las mujeres usar burkas como parte de su uniforme

Redacción

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Según informa “The Telegraph”, la Policía del condado de West Midlands, que tiene como capital la ciudad de Birmingham, podría convertirse en el primer cuerpo de seguridad de Inglaterra y de todo Occidente en permitir que sus oficiales usen en su trabajo el burka islámico (velo completo) después de lanzar una campaña de reclutamiento para “aumentar la diversidad”.

Un portavoz de este cuerpo policial ha explicado que no tienen “barreras” relacionadas con el burka, ya que, según anunció, se abrirán a la posibilidad de permitir que esta prenda islámica, que cubre totalmente a las mujeres que la portan, se convierta en parte del uniforme de las mujeres policías.

El jefe de la policía, David Thompson, ha explicado claramente que buscará contratar a oficiales que usen burka, ya que sus cuerpo policial intenta aumentar el porcentaje de oficiales negros y de minorías étnicas en la región al 30%. La noticia ha provocado la indignación de no pocos parlamentarios, incluido David Davies, diputado conservador, quien trabajó como oficial de policía en Londres durante nueve años y que afirmó estar “horrorizado” por la sugerencia. “Entiendo que la policía quiere que los musulmanes se unan al cuerpo, y eso es positivo. Pero esta no es la manera de hacerlo”.

El hijab, el velo islámico que no cubre la cara de las mujeres musulmanas, ya ha sido aprobado como uniforme por la Policía Metropolitana y la Policía de Escocia, pero West Midlands quiere convertirse en el primer territorio británico cuya Policía permita usar burkas o niqabs de cara completa. «Servir a la gente de West Midlands está en el corazón de lo que hacemos y tendría que considerar cuidadosamente cualquier cosa que pueda verse como un obstáculo para esa relación”, ha explicado Thompson. Y la Facultad de Policía y el Consejo de Jefes de la Policía Nacional le apoyan: “Es responsabilidad de cada fuerza policial determinar la composición de los uniformes de los oficiales”.

Mientras tanto, Tom Cuddeford, presidente de la Federación de la Policía de West Midlands, ha agregado: «Es algo positivo para nosotros si los oficiales sienten que pueden usarlo si es necesario. La policía tiene que representar a la comunidad a la que sirve”.

(La Tribuna del País Vasco)

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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