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El teniente coronel Area Sacristán, al general Serrano Barberán y al coronel Borque Lafuente: «Vuestro comportamiento es repugnante y supera el bochorno ajeno»

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Enrique Area Sacristán(*).- Burócratas, estómagos agradecidos o desleales a los valores institucionales, os reitero el artículo, debidamente ampliado y con vuestros nombres y apellidos, entre otras cosas, porque soy conocedor de primera mano de que sois una minoría decadente, cobarde e indigna en un Ejército de buenos profesionales, porque que hay que diferenciaros de esos nobles y honrados que surten las filas de estos, de una profesión de hombres íntegros; artículo, entre otros, que dio lugar a la apertura de un expediente innoble, inmoral y falaz ya decaído y haberme ido al retiro voluntario, para cambiar a un ruedo en el que estemos en igualdad de condiciones para practicar el arte del toreo: la justicia civil.

Después de la persecución sufrida durante años por esta minoría de “facultativos” por escribir haciendo uso de mi libertad de expresión contemplada en la Ley Orgánica de Derechos y Deberes del Militar Profesional, y ahora más aún, gracias a una denuncia que os puse en el Juzgado Togado Central cuya resolución raya algo que no se puede decir, para servir de tapadera a cobardes como vosotros cuya primera acción fue el cese en la Escuela de Guerra por escribir un artículo sobre la independencia de Cataluña, he de haceros unas cuantas puntualizaciones ahora que me he ido a retiro voluntario, repito, para luchar en igualdad de condiciones.

Parece que el problema que más os inquieta vivamente, general Ángel Serrano Barberán, jefe de la asesoría jurídica del Ejército de Tierra y coronel Emilio Borque Lafuente, jefe de la SINSEGET, (Mortadelo y Filemón), es el de las exigencias del deber obedecer cualquier orden emanada de vuestra autoridad, que la dais a subordinados que no saben lo que hacen, como el sargento José Luis Lorenzo González, falso e incompetente como “perito judicial” a las órdenes dependientes del coronel Borque Lafuente, sin titulación universitaria como lo exije la ley; o sí lo saben, como el coronel jurídico Carlos Granados Moya, en situación de Reserva con destino en la Fuerza de forma anómala, a la sazón, Instructor del procedimiento decaído.

Se debe aclarar que la Ley de la Carrera Militar de 2007 abre la puerta a que los militares en la reserva ocupen puestos en las plantillas orgánicas, aunque siempre apartados de las unidades de “la fuerza”, como denomina el Ejército a las que pueden entrar en combate, como no es el caso del destino del Coronel Granados Moya que está ocupando uno en la Fuerza, nada menos que en el Cuartel General de la División más potente del Ejército. Es decir, en contra del caso que nos ocupa, absolutamente anómalo, no se les permite ocupar, a los que se encuentran en situación de reserva, por ley, puestos en la fuerza; solamente se permite su destino en Unidades “de apoyo a la fuerza”, logísticos y administrativos, que permiten la asignación a dedo.

Unos y otros os podéis aplicar el cuento, porque os escondéis bajo el manto del secretismo, la política de baja estofa y el contubernio montado entre todos, los que os doran la píldora y otros “amigos” de cercanos continentes, desautorizados por ilegal ejercicio de la autoridad y de sus límites, como quedará probado próximamente en los juzgados de Instrucción de la jurisdicción civil que, en estos, no tenéis árnica.

El teniente coronel Área Sacristán

Pero hay algo peor que eso: el haberos escondido bajo un manto de confidencialidad, sin dar la cara y firmando y haciendo firmar partes y presuntos peritajes falsos, como falso es el perito, o medio falsos, como lo son las cualificaciones universitarias que dice poseer sin especificar cuáles, o inservibles legalmente, por carecer de independencia y competencia, contra compañeros de Armas sin desvelar vuestra identidad, justificándoos con una falsa y repugnante defensa del Ejército, engañando, espero, a los Mandos de los que dependéis, que, como Institución, no correría el menor peligro si no fuera por la gentuza que vosotros representáis, y no por aquellos que verdaderamente la defienden.

Es frecuente, demasiado frecuente, oíros y condenar o por lo menos criticar la iniciativa de vuestros subordinados o de aquellos de los que depende una posible decisión correctiva vuestra; revela este hecho una absoluta incomprensión de las funciones que se desempeñan, que hacen a los que las padecen perjudiciales para el interés del Ejército, ya que suelen ser el egoísmo o el orgullo los que mueven a combatir lo que en torno vuestro puede revelar un valor. Por algo dice Gavet: “Cada vez que te sientas inclinado a juzgar excesiva la iniciativa de un subordinado, especialmente en el cumplimiento de su obligación de defender la unidad de la Patria, digo yo, reflexiona antes de intervenir. Pregúntate si esta contrariedad que experimentas no es, en realidad, efecto de alguna debilidad personal tuya”.

El que se acostumbra a una obediencia pasiva, sin razonar, acaba por no saber hacer otra cosa, cuestión que durante toda mi vida militar he tratado de evitar. Lebon dice, hablando de las cualidades de los alemanes, que si bien parece que existe contradicción entre la disciplina y la iniciativa, no es más que en apariencia, puesto que aunque la división del trabajo reduce el horizonte de cada individuo, no le impide moverse con entera libertad entre los límites de él; y los jefes que se precien de serlo deben procurar que cada uno conserve entera su libertad dentro de los límites que imponen las leyes y normativa en vigor, no interpretando a libre albedrío y parcial e injustamente la misma según convenga para sobresalir y conseguir éxitos personales que, generalmente, no coinciden con los posibles éxitos de la institución.

En el mejor compuesto de los relatos de Servidumbre y Grandeza de las Armas, el titulado Laurette o el Sello Rojo, se plantea el conflicto espiritual que se le presenta a un militar al recibir una orden que le repugna a su conciencia como me repugna a mí vuestro comportamiento. Estamos ante el caso de que el hábito no hace al monje, aunque éste sea cardenal, general y coroneles en vuestro caso. Para algunos en este momento entra en juego una fuerza moral poderosísima, la abnegación, que impone inexorablemente el cumplimiento de la orden; “aquella abnegación del soldado sin compensación, sin condiciones, que conduce más de una vez a funciones siniestras”.

En realidad, dice Jorge Vigón, ni la abnegación es eso, ni siempre ha de tener el conflicto, cuando se presente, la misma solución; vosotros parecéis que os lo creéis y no es por otra cosa que porque el desarreglo espiritual que padecéis pone límites a vuestra imaginación.

Cuando la pravedad de un comportamiento como el vuestro aparece evidente, el que lo recibe queda moralmente desligado de toda obligación de respeto hacía éste, no a la Institución que pretendéis representar y que no representáis, extremo que viene especificado en la Instrucción sobre Representación en el Ejército de Tierra, que la ostenta el JEME y la delega en los comandantes militares cuando ha lugar; no representáis legalmente a la Institución sino a vosotros mismos, gracias a Dios, y contra vosotros mismos y no contra la Institución me enfrentaré en igualdad de condiciones.

Es en este momento en que se presenta el conflicto entre el deber de conciencia y la obligación militar, entre la claudicación, o las consecuencias de desobedecer, si hubiera una orden manifiesta, escribiendo acogiéndome a la Ley de Derechos y Deberes del Militar de Carrera, que tampoco habéis respetado por mucho que os puedan abalar esos “jurídicos” militares que incumplen sus obligaciones de investigaros por abuso de autoridad y prevaricación, falsedad documental, revelación de secretos oficiales…, y que se prestan a vuestros contubernios demostrando, además, el mayor desconocimiento de esas que pretenden aplicar y a quienes se les va aplicar. Los caudillos de La Legión tebana, que acertaron a resolverlo rectamente, sufrieron el martirio, pero alcanzaron la santidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La verdad es que no solían ser frecuentes tan graves aprietos en la vida militar cuando las normas morales y de comportamiento individual era la exigencia que imponía la mayoría de los que ejercemos esta profesión de honor al que vosotros habéis faltado. La regla de conducta fijada por el padre Francisco de Vitoria pone límites a la tentación de plantearlos demasiado a menudo como lo hacéis. “En la evidencia de una injusticia, dice, no se debe obedecer”; y la evidencia la habéis presentado muchas veces; pero no sólo se manifiesta la rebelión del corazón contra este tipo de comportamientos moralmente, sino con la aplicación de las leyes contra este tipo de personajes como vosotros.

Si se quiere ver más claro este desarreglo mental, es necesario referirse a los conceptos elementales.
Subordinación, sub ordinatio, es la disposición espiritual de quienes se someten a una ordenación superior; en este concepto debe ser una cualidad de cuantos integran un Ejército, desde su Jefe Supremo hasta el último soldado. Vosotros os habéis saltado las Leyes, los Reglamentos y las reglas morales que rigen la Institución militar claramente.

La ordenación a que se ajusta el estado militar contaba, para asegurar la subordinación, con el mecanismo de la jerarquía en cuya cúspide están las leyes que no respetáis. La disciplina es el medio de hacer jugar este mecanismo al poner tensión el resorte de la obediencia. Disciplina que viene de discere, aprender, es un género de relación que supone la existencia de discípulos y maestros. Esta es la razón de que la obediencia del subordinado en grado al superior sea el principio esencial de la subordinación.

Os podéis saltar la ley, pero la obediencia para quien, como el hombre español, tiene, fluente de la Historia, una concepción religiosa de la vida trasciende a otros ámbitos de mayor intimidad. “El oficial, se lee en cierta instrucción militar cristiana de fines del siglo XVIII, revestido de la autoridad regia, manda de parte del Rey; el poder real procede del mismo Dios; y así, no obedecer al Rey es desobedecer a Dios; por consiguiente, el soldado no obedeciendo a su superior, digo yo, desobedece al Rey y ofende a Dios”. San Gregorio, en su carta a los soldados napolitanos, citada por Juan Ginés de Sepúlveda, les escribe: “la mayor alabanza de la milicia es ésta: el mostrar obediencia a la utilidad pública y sujetarse a cuanto para ésta se mande”; que no se manda en España nada que no se atenga a las leyes que emanan del Parlamento y del Gobierno establecido legítimamente, cosa que obviáis en vuestro comportamiento.

General, coronel y “compañeros” protervos, vuestro comportamiento es repugnante y supera el bochorno ajeno, os lo repito ahora que me he ido al retiro voluntario con la única finalidad de descubriros ante la opinión pública con otras armas y en otro ruedo: el que me ofrece la jurisdicción civil; yo seguiré escribiendo muy a vuestro pesar, aunque filtréis información reservada con nombres y apellidos y empleo a ciertos medios de comunicación para encubrir vuestras tropelías que, ya, me la trae al pairo. Lo que no me la trae al pairo es el perjuicio que hacéis a la Institución, perjuicio que voy a denunciar públicamente y en los juzgados.

Os tocará vivir tiempos interesantes a raíz de mi retiro, como bien dice un maleficio chino, tiempos interesantes de los que os dejo una pequeñísima muestra, para empezar, en el que no faltará vuestro amigo el africano.

*Teniente coronel de Infantería (R) y doctor por la Universidad de Salamanca

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Elecciones, o el cuento de la lechera

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            La anticipación de las elecciones generales ha desatado multitud de opiniones, teorías y análisis de diferente índole; Los españoles, una vez más, entramos al trapo.

            No es la primera vez que afirmo que España no tiene arreglo a través de las urnas, que es necesaria una reacción generalizada que ponga punto final a éste disparate.

Baso mi afirmación en los siguientes puntos:

            Primero, el reiterado comportamiento bipartidista que durante décadas hemos demostrado.

Primero ganan unos, que hacen más mal que bien, luego los contrarios, que hacen menos bueno y bastante más mal, y vuelven a ganar los primeros, ésta vez con resultados aún más vergonzosos…y vuelta a empezar.

Si quitamos del escenario a todos aquellos que sólo están presentes porque la Democracia se lo permite, aunque su objetivo, velado o sin velar sea destruirla, poco donde escoger queda, esa es la verdad.

            Faltan opciones de cambio, y si no se producen cambios no se puede esperar un resultado diferente.

            Segundo, la ley electoral es una chapuza que permite que una alianza de perdedores se imponga a la voluntad mayoritaria del electorado.

La chapuza es tal, que en muchas ocasiones, aquel que obtuvo sólo un par de escaños, tiene en su mano la decisión de quién gobierna.

Las ideologías quedan atrás y todos los pecados son perdonados para abrazarse cuando la poltrona está en subasta, esa es su única religión.

            Tercero, cuando saltan las alarmas de que el voto puede ser manipulado, apaga y vámonos, porque esa es una declaración sin medias tintas de que los ciudadanos no deciden nada, ni siquiera les importa lo que se les transmite a través de las urnas.

No se me ocurre una mayor falta de respeto hacia todo lo que representan, ni una demostración más evidente de su incompetencia.

            Cuarto, si realmente piensa usted, que ganando unos u otros nuestros problemas van a desaparecer, espere sentado.

Recuerde a Obama, que quería cambiar el mundo, salir del despacho dando patadas a las puertas.

Desconozco con quién se reunió, pero intuyo que le explicaron que aún siendo el presidente de la primera potencia mundial, su poder estaba supeditado a los deseos y necesidades de las élites financieras, farmacéuticas o vaya usted a saber, cuya alargada sombra guía nuestros destinos.

            Sea quien sea elegido, no es más que un títere, obligado a obedecer mayores intereses.

            Vaya, y vote, al menos habrá cumplido con su deber. Luego siéntese, y espere a que ellos hagan lo mismo.

Jose Luis

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Alberto Núñez “Fiascóo”, suspenso en civismo, sobresaliente en prepotencia y de acreditada ineptitud. Por el Coronel de Infantería Efrén Díaz Casal

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Oye “Fiascóo”

Lo tuyo es la sandez y el esperpento permanentes, no terminas de aprender como demostraste el pasado martes 30 de mayo en tu discurso ante la Junta Directiva Nacional del Partido Popular, avisando a cuantos todavía te soportan de que la disyuntiva en los comicios generales del próximo 23 de julio es “Sánchez o España”.

Es decir que te equiparas con España: menos sandeces y más modestia “Fiascóo” ni España podría aspirar a menos ni tú a más.

Persistes en tu autoritarismo ignorando mis numerosos escritos solicitándote que dirijas una circular a los militantes del PP que gobiernan ayuntamientos para que respeten la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública. En tu estulticia te crees por encima de la ley.

A pesar de mis numerosos escritos, tu sumisión al PSOE del que eres su marca blanca, te ha impedido ejercer las correspondientes acciones parlamentarias contra esa fuerza política por estar vulnerando la misma Ley Orgánica 9/1983.

Permaneces indolente ante la permanencia en el gobierno de Isabel Díaz Ayuso, de Concepción Dancausa Treviño y Luis Martínez Sepúlveda, que en sus anteriores cargos de delegada y subdelegado del gobierno en Madrid, vulneraron contumazmente la citada Ley Orgánica 9/1983. 

Te muestras abúlico ante la contumaz vulneración de la mencionada Ley Orgánica 9/1983 por parte de José Luis Martínez-Almeida, alcalde de la capital de España por reciente decisión del electorado madrileño al no disponer de otra opción para intentar desalojar de La Moncloa a su actual okupa.

Es decir, que con tu proceder manifiestas que te pasas por el arco de triunfo la ley y al ciudadano que la defiende continuando con la enfermiza y tradicional soberbia, común denominador de los sátrapas del PP incapaces de apearos de vuestro pedestal para mirar a los españoles hacia abajo y agraviarme con tus silencios a mis misivas en defensa de nuestro Estado de Derecho, acción que no te consiento y por la que si prosigues en ella te desafío si tienes los arrestos suficientes.

Tus deplorables hechos no pueden concitar sensatas adhesiones ni mentes racionales entre la militancia y el electorado que no pueden admitirlos en un dirigente político de ideología teóricamente afín y confusa en la práctica.

Dentro de límites tolerables, resulta asumible que el adversario político nos ataque, pero resulta inadmisible el agravio de un dirigente político que sin ningún empacho confiesa una ideología más coincidente con la del PSOE o con la de Podemos que con la de VOX, con el que estás vacilando y que terminará mandándote al cuerno, y después ya me contarás cómo vas a conseguir su apoyo para que te ayude a llegar a La Moncloa, tú mismo te pones la soga al cuello.

¿Crees que con estas credenciales vas a llegar a La Moncloa? Como no sea de visita…

¿Para qué quieres llegar a La Moncloa, para reírte del electorado ciscándote en tus críticas a Sánchez por aliarse con los independentistas, a los que al día siguiente de llegar al poder les consentirías el oro y el moro?

¿Para injuriar a los ciudadanos que defienden el Estado de Derecho?

¿Para discriminar a la población católica respecto a otros colectivos que cumplen la Ley Orgánica 9/1983 en la tramitación de sus actos en la vía pública, dejándolos al arbitrio de los alcaldes no siempre ecuánime como ya se ha demostrado? 

Piénsatelo bien y rectifica, ni estás en posesión de la verdad ni camino de La Moncloa, parece que inspiraste a Napoleón Bonaparte su sentencia de “en la política, la estupidez no es una discapacidad”.

Tu proceder promueve la discordia convirtiéndote en un peligro público.

Efrén Díaz Casal

Coronel de Infantería (R)

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ALVISE PÉREZ: “Artículo de Opinión”

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Artículo de Opinión:

En 6 años gobernando, Pedro Sánchez ha rechazado TODAS las entrevistas salvo aquellas pactadas en La Sexta y La Ser; exactamente lo mismo, pero al revés, que ha hecho Feijóo con sus absolutas en Galicia.

España es un país ya dividido territorialmente, con un cártel informativo extranjero, con los mismos terroristas que nos asesinaban hasta hace una década dentro de las instituciones, con un Marruecos envalentonado en su fuerza bélica y diplomática contra nuestra nación, con un Presidente dejándose extorsionar, y una oposición carente de todo valor para enfrentar los intereses extranjeros sobre INDRA y un sistema electoral corrompido.

En esta situación enfrentamos unas falsas elecciones generales para que el pueblo español financie el engaño otros 4 años más.

Los españoles que critiquen la sumisión a intereses extranjeros de la peor y más demagoga generación política de nuestra historia, serán llamados ‘conspiranoicos’.

Aquellos que critiquen la inseguridad masiva en las calles de nuestro país, serán adjetivados como ‘xenófobos’

Y quienes no caigan en el engaño de viejos y nuevos partidos, del argumento del “menos malo” y los falsos “votos útiles” a izquierdas y derechas y se organicen civilmente en la defensa de nuestra nación, sufrirán el vilipendio mediático, la persecución jurídica y la coacción institucional a su más alto nivel.

Porque la única izquierda y derecha en España que va a defender el sustento de esta nación son los puños que veis ahora agarrando vuestros móviles; esas manos con las que trabajáis cada día, con la que os pagáis las facturas y que el sistema esclaviza a impuestos son las únicas manos que lucharán por cada español.

Sigamos uniendo puños.
Sigamos juntando manos.

El día en el que alcemos las manos, sin puños cerrados ni palmas extendidas, este país podrá librarse de toda la estirpe corrupta que la arruina.

Y la mayoría de los que ya las tienen unidas en pro de ese futuro están en esta Comunidad.

Preparando, y ya conseguida, la nueva bomba informativa que nos acerque a la catarsis de este gran país.

Feliz Lunes a todos.
Alvise Pérez.

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Guerra sin cuartel entre Podemos y Sumar. Por Jesús Salamanca Alonso

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La guerra entre un sector de Podemos que ha disfrutado de la alfombra roja y el Movimiento Sumar, de Yolanda Díaz, no parece encontrar caminos de apaciguamiento. Hasta la señora Turrión, mamá de Pablo iglesias, ha salido en defensa de su barragana-nuera y de Hundidas Podemos. La señora citada ve en  Belarra la línea dura de Hundidas Podemos. Como abogada no traga a la Yoli, a quien no hace mucho calificó de «traidora». Como ven, corren aguas turbulentas y en diez días no veo tiempo suficiente para calmarlas. El caso es que nadie quiere ir en la misma lista que Belarra, Montero, Rodríguez PAM, Echenique, etc. En todas comunidades pretenden orillarlos y apartarlos de puestos de salida, de ahí que ya se conozca al grupo de indeseables bolivarianos como «comando mofetas»

A Yolanda le va a tocar dar la cara con prisas, pero sin pausas. Cuentan en el PSOE que tiene el encargo específico de Sánchez de cargar tintas contra los podemitas, que tanto daño han hecho al Gobierno y a la ciudadanía, así como «azotar» políticamente a Belarra y Montero por tierra, mar y aire. Un encargo semejante al que hizo a los socialistas madrileños contra la ínclita Díaz Ayuso quien, dicho sea de paso, acaba de perder un escaño en el recuento de extranjeros en favor de VOX, por lo que la mayoría absoluta solo está a dos escaños del límite. Desde mi punto de vista, Yolanda Díaz ha perdido mucho tiempo sin construir su proyecto. Dado que no es trabajadora y sí más bien vaga, como su propio equipo, puede acabar haciendo un pan como unas tortas, eso si no estalla una guerra de personalismos en el seno del Movimiento Nacional de Sumar. Toda la izquierda anda como loca buscando puertas giratorias para no perder los sustanciosos sueldos y prebendas varias que conlleva cada cargo. Vean el ejemplo del alcalde de Valladolid o de Belarra o de Ada Colau. En fin, como suele decirse en Castilla: «maricón» el último.

Ahora mismo, Hundidas Podemos está con las posaderas al aire y sus resultados del 28-M no le dejan margen para elegir. Lo que está claro es que la izquierda bolivariana ya ha fenecido, está enterrada y lo poco que se ve estará sometido a Yolanda Díaz sin tardar. Ahí tienen el ejemplo de Jesús Santos –antiguo recogedor nocturno de basura en Alcorcón y a quien Pablo Iglesias ascendió a barón regional—que no duda en pedir a Belarra, Montero y Rodríguez PAM que se hagan a un lado, como ha hecho el torpe Garzón, para facilitar la negociación. Tiembla solo de pensar que va a perder la mamandurria y tiene que volver a su camión de recogida de basura. Un traidor a la causa bolivariana que ahora defiende que «primero es el país y no los partidos». ¿Qué nos hemos perdido? Algo sin duda, pero lo que no hace es dimitir de Hundidas Podemos, poner sus cargos a disposición del partido y pasarse con todos sus ambages al Movimiento Nacional de Sumar. Sin duda, la señora Turrión ha demostrado más visión política que Podemos al completo y que sus dirigentes siempre dirigidos desde la sombra por el «macho alfalfa» y refrescador de jovencitas en los aseos.

Sumar, Podemos, Izquierda Unida, Equo, Compromís, En Común, Más País, Mareas… ¡Joder, qué tropa! Una jaula de grillos donde todos vociferan a la vez, carece de ideas claras y de proyectos, quieren protagonismo en su parcela y anhelan estar en puestos de salida. Nadie quiere perder el sueldo y las prebendas que conlleva estar en las instituciones; luego se tumban en la poltrona, como en la izquierda es habitual, pero solo lo hacen cuando tienen garantizado el momio. Si bien nunca trabajaron, ni aportaron nada a las arcas del Estado, han descubierto un nuevo camino para que el Estado cotice por ellos; cualquier día piden su funcionarización.

Diez días tienen para salvar la estrategia, si es que alguna vez la tuvieron, porque lo de Sánchez no es estrategia, sino estratagema, que no es lo mismo. Las listas ya van acompañadas de navajeo y por eso no avanza la negociación. Sabido es que la Ley de Régimen Electoral no es flexible: nada quiere saber de primarias directas, orden de prioridad, criterios para formar listados, distribución de candidatos por circunscripciones, etc. Yolanda se lo juega todo. Si su pérdida de prestigio ya está enfangada sobremanera, como no sepa montar el movimiento ya puede marcharse del panorama nacional. Ni en Galicia va a poder seguir haciendo daño junto a las «mareas» revueltas de comunismo trasnochado.

Estamos ante un Frente Popular a la izquierda del PSOE, destrozado por el felón Sánchez, desanimado por los resultados del 28-M, atorado por la corrupción y preocupado por los quince «diputeros» que han acabado de mutilar la casi nula credibilidad que tenía el asalvajado sanchismo, poco que ver con el socialismo de Felipe, Guerra, Rubalcaba, Redondo… Líderes que estaban a años luz del «guerracivilista» Rodríguez Zapatero y del «caudillo» de la formación mafiosa y sanchista, Pedro Sánchez, «doctor cum fraude».

Si la izquierda no va de la mano, sabrá lo que son las divisiones sucesivas de la Ley D’Hont y la penalización dura que hace a partir del tercer puesto, con la consiguiente inutilidad de miles de votos que acaban en el sumidero de la democracia. En la encuesta que acaba de publicar un medio escrito de tirada nacional, el PSOE se queda en 81 diputados y Sumar en 29. Al Partido Popular le dan 146 diputados y VOX obtendría 53. Todavía no han hablado ni Tezanos, ni su CIS, pero no tardarán en darnos cancha para mofarnos de sus curiosos cocinados.

En fin, en sucesivos días veremos cómo torea Yolanda Díaz, cómo insulta Pablo Iglesias y qué tipo de insensateces se le ocurren a Rodríguez Pam ya que otra cosa de provecho no sabe hacer.

La guerra sin cuartel entre Sumar y Hundidas Podemos ha estallado y hasta la señora Turrión ha entrado en escena. Se ha generado una tremenda división en la formación bolivariana y prochavista, más cerca de su enterramiento definitivo que de su imposible reconstrucción.

Hundidas Podemos tiene que dar aún muchas explicaciones de gastos absurdos, que suponen muchos millones, al igual que tiene que hacerlo el partido de los socialistas, «diputeros» incluidos.

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